Articulo

Cuando tú, mi poesía, lees poesía

Por Juan R. Wilcock

Traducción de Guillermo Piro

Cuando tú, mi poesía, lees poesía,
el cielo se oscurece con una luz verde,
la gente huye de la orilla del mar
por un presentimiento remoto de tormenta
o de contraste entre los elementos,
llamaradas se enarbolan sobre los cables de los tranvías,
y un gran silencio cae sobre la ciudad:
es la poesía que se contempla a sí misma.
Lees palabras de un tiempo olvidado,
de un presente que se derrumba sin tregua
velozmente en el deforme pasado,
lees acerca de un rey y coronas, jardines y guerras,
tú que eres la corona de cada imperio
y el jardín del mundo conocido
y la guerra de los sentidos de la naturaleza,
lees: “¿Quién creerá mis versos en el futuro
si digo ahora todo lo que vales?”
Y sucede en aquel momento que esos versos
como una flecha lanzada en los siglos
alcanzan a quien un día los ha inspirado.
Y entonces la oscuridad verde se hace total,
la gente se oculta, abrumada,
y en un silencio como de terremoto
se alza la luna sobre los Castillos Romanos
y lentamente vuelve todo al azul,
mientras tú, mi poesía, lees poesía.

Comentarios (un comentario)

[…] Escribía días atrás, algo sobre el destino de la poesía aquí y luego continuaba en una recorrida por acá para sacar con la cañita esto de Wilcock, o bien recibir su flechazo […]

Plaza Constitución / Ivertánderson / Septiembre 1st, 2006, 4:23 pm / #

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