Óxidos
[El presente comentario ilustrado corresponde a la discusión en torno a las esculturas de Corbett.]
Por Eduardo Montes-Bradley
Con referencia al al post sobre las esculturas de Corbett, se me ocurre que pueda interesar a los lectores otras obras del mismo tenor. Se trata de un par de hippies que llegaron a Woodstock para el concierto que no sucedió en Woodstock.
Según me comentaron quedaron varados, ahí donde los encontré, en un lote de la Ruta 28, entre Woodstock y Phoenicia. Desde entonces esculpen con piezas de automóviles. Hay algunas muy curiosas. Se me ocurre que se trata de otra apropiación del arte con la que se pretende (y muchas veces se logra) expropiarle a Detroit el derecho a decorar. No recuerdo sus nombres, creo haberlos anotado en un papelito que perdí. Pero el apellido queda claro desde el vamos: son los Heller. Dos hippies anclados entre Woodstock y Phoenicia. Me gustan las conversiones, me complace esa idea de que un auto pueda ser también un auto además de una guitarra, un dragón y un cohete espacial.
Además de sonar a Corvette, Corbett tiene algo de joyero, es predestinación, presbiterianismo. Los Heller, en cambio, parecen conformarse con la idea del mobiliario, con el roce de los elementos, con la lluvia, la intemperie.
Pienso que el óxido es el olvido del cromo: amnesia.










Comentarios (un comentario)
[...] Variantes de una forma incompleta. [...]
Phantom Circus » Blog Archive » Del cromo al óxido / Agosto 1st, 2010, 8:18 am / #
Dejar un comentario