Ingreso

Articulo

Acerca de Michael Gielen y George Crumb

silvia_dabul(Notas para el programa del concierto de Silvia Dabul, a realizarse los días 4, 5 y 6 de agosto de 2010, 20.30 hs., en la Sala del Centro de Experimentación del Teatro Colón.)

Por Silvia Dabul

Aún cuando las notas de un programa de concierto generalmente se lean después y no antes,  este es el momento de hablar desde la posición de intérprete, ya que desde la teoría y la historia hay suficiente información a la que se puede acceder de manera fácil. Se trata en este caso de un intérprete que durante el proceso de preparación llega a persuadirse de que el único modo de arribar a buen puerto con estas obras es abandonando su rol habitual de “pianista”. Mucho más allá de lo evidente de renunciar a la comodidad de la banqueta para encaramarse sobre el instrumento y literalmente intervenir entre sus vísceras –además de cantar, gritar, silbar, tocar campanas, girar, desplazar tornillos y objetos varios sobre las cuerdas- este “dejar de ser” implica una especie de vaciamiento en pos de ser ocupado momentáneamente por otro. En este modo de entrega reside la única posibilidad de volverse algo más que un vocero confiable, de convertirse en una especie de medium de creadores singulares y potentes como Gielen y Crumb. No hay escapatoria, ninguno de los dos cede margen a la ambigüedad o improvisación en sus partituras, ni a devaneos expresivos o aleatorios del ejecutante. Todo está pautado en forma rigurosa.

En el caso de Gielen, prácticamente cada una de las notas de su música está marcada con una indicación precisa. La proliferación de signos e indicaciones de pedal es al principio tan apabullante para el intérprete que parece un texto imposible de descifrar. A medida que se avanza, este cúmulo de información va cobrando organicidad y sentido, para finalmente oírse (vaya paradoja) como música casi improvisada. En el caso de Crumb, a su partitura manuscrita, a su grafía preciosista de gran belleza plástica, se agrega la disposición en pentagramas circulares como un símbolo más de aquello que busca significar. La cantidad de alusiones literarias, imágenes y notas al pie ocupan tanto espacio en el papel como la escritura musical misma. Podría decirse que Crumb se dirige a su intérprete de modo excesivo, como lo haría un padre amoroso y sobreprotector.

Klaviertück in Sieben Sätzen es la reelaboración o reescritura de Die Glocken sind auf falscher Spur, obra que Michael Gielen escribió en 1970 para ensamble y mezzosoprano. Basada en textos del poeta surrealista Hans Arp, Las campanas siguen un camino equivocado es por lo tanto la composición que da origen a la obra que hoy se presenta. De ese modo se explica tanto el subtítulo recycling der glocken, como la inclusión del piano preparado y las campanas de templo japonesas (más conocidas aquí como cuencos tibetanos). A su vez este conjunto interactúa con uno semejante que emerge de la cinta electrónica. La función de la electrónica en este caso es la de “aparecer como fantasma” del intérprete, según palabras del propio compositor.

Es por lo tanto una composición hecha de fragmentos y restos, “reciclada” en algo nuevo que funciona por sí mismo, independiente de su obra-madre.

En cuanto a la sintaxis, el trabajo está inmerso en la tradición germánica (insinuaciones y citas wagnerianas planean de modo sutil pero innegable). Si bien no usa estrictamente procedimientos dodecafónicos, comparte con el serialismo el tipo de gestualidad híper expresiva y entrecortada.

Hay quienes ven en los cuatro libros del Makrokosmos de George Crumb, compuestos entre 1972 y 1974, una alusión u homenaje al Mikrokosmos de Bartók. Por el modo que en estas piezas se exploran las posibilidades del instrumento llevándolas al límite, si se trata de reconocer un antecedente, éste es sin lugar a dudas Debussy. Según notas del autor, su intención fue escribir “un trabajo para piano que incluyera todas las técnicas imaginables”, tarea de la que sale más que airoso, ya que después del Makrokosmos de Crumb no hay nada más que se pueda hacer con un piano, salvo romperlo o quemarlo, actos que en su momento también hicieron historia en la música, pero que pertenecen, felizmente, al pasado.

La estructura del segundo de estos libros (in memoriam Gustav Mahler), está basada en los doce signos del Zodíaco, abordados en su cualidad energética y mítica más arcaica y esencial. Este verdadero “drama cósmico” recorre desde alturas celestiales hasta infiernos de pánico, transformándose, a medida que avanza, en una especie de ceremonia  de ascenso ritual. En este punto se reconoce en el compositor la misma  faceta mística que en Scriabin y Messiaen. El pianista es tratado como un oficiante-actor a quien se le exige también llegar al límite de sus posibilidades vocales y físicas. El rango dinámico crece desde lo inaudible hasta volúmenes de sonido de fuerza abrumadora.

Si bien muy distantes estéticamente, las obras de Gielen y Crumb tienen en común el hecho de configurar estructuras completamente cerradas. Cada una de ellas constituye un mundo que se alimenta de sus propios residuos y tradiciones.

Por ellas transita un intérprete extremadamente solitario. Acompañado, como en un cuento de James, por una legión de fantasmas.

-1º Parte-

Klavierstück in sieben Sätzen (2001) Michael Gielen (1927)

“recycling der glocken”

(para piano, piano preparado, cuencos tibetanos y cinta)

I – Fantasia

II – 36 sechstimmige Akkorde

III – sehr ruhig – cappriccioso

IV – Strophe

V – Toccata

Zwischenspiel/ Interlude

VI – 36 sechstimmige Akkorde

VII – Epilog

Electrónica: Lucas Urdampilleta

Piano en cinta: Stefan Litwin

-2º Parte -

Makrokosmos II (1973) George Crumb (1929)

Twelve Fantasy-Pieces after the Zodiac

(para piano amplificado)

I – Morning Music – Cancer

Exuberante, con energía primitiva

II – The Mystic Chord – Sagittarius

Adagio molto, sereno, sin deseos, como en un trance Nirvana

III – Rain-Death Variations – Pisces

Cristalino, con elegancia

IV – Twin Suns (Dopplegänger aus der Ewigkeit)- Gemini

Dobles desde la Eternidad: Majestuoso/ Himno para el Advenimiento

V – Ghost-Nocturne: for the Druids of Stonehenge – Virgo

Oscuro, fantasmático, subliminal

VI – Gargoyles – Taurus

Marcha grotesca:  salvaje, con ironía

VII – Tora! Tora! Tora! (Cadenza Apocalittica) – Scorpio

Dramático, con gran intensidad; violento, implacable

VIII – A Prophecy of Nostradamus – Aries

Duro, poderoso, molto pesante

IX – Cosmic Wind – Libra

Espectral, sombrío, trémulo

X – Voices from “Corona Borealis” – Aquarius

Passacaglia: muy lento, con calma majestuosa

XI – Litany of the Galactic Bells – Leo

Jubiloso; metálico, incisivo, haciéndose eco

XII – Agnus Dei – Capricorn

Rueda de Oraciones: Muy lento, como una visión, suspendido en el tiempo sin  fin

Comentarios (un comentario)

[...] Concierto de Silvia Dabul, a realizarse los días 4, 5 y 6 de agosto de 2010, 20.30 hs., en la Sala del Centro de Experimentación del Teatro Colón. Más detalles aquí. [...]

Phantom Circus » Blog Archive » Gielen + Crumb / Agosto 1st, 2010, 8:13 am / #

Dejar un comentario