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¿Seguro?

Por David Wapner 

1. Ahora parece que van a liberar a los niños y mujeres palestinos presos en cárceles israelíes a cambio del soldado cuya captura desató Israel un operativo militar que, ademán de arrasar Gaza y matar a decenas de palestinos., incluyó el secuestro de la mayoría de los ministros y diputados de la asamblea legislativa (hoy arrestaron al su presidente, Abdel Aziz Duaik).
En plena euforia de aquel ramalazo sharónico, juraban y rejuraban las autoridades israelíes que no iban a negociar con terroristas, y que no irían a cesar las operaciones militares hasta que el soldado apareciera.

Ahora, cuando el Ejército de Defensa Nacional actúa en el Líbano en otra “operación de limpieza”, motivado por otro acto de captura y muerte de sus soldados, esta vez por obra de la guerrilla libanesa Hizballah, de pronto las cosas no van tan bien: a pesar de la destrucción y la muerte causada, no se consiguen los objetivos soñados y, para colmo, en unos días más el Concejo de Seguridad de la ONU, por iniciativa de Estados Unidos y Francia, ordenará el cese del fuego y el despliegue de una fuerza internacional.

Y reaparece entonces el otro frente, el palestino, desplazado a un segundo plano en la cobertura de los medios, pero que está en el meollo del conflicto, ahí también se fracasó: se aisló a Gaza del resto del mundo, se devastó y se mató, pero el gobierno del Hamas no cayó y el soldado no apareció.

Se acuerdan, entonces, de negociar.
¿Esto es lo que querían?
¿Hacer daño para luego hablar?
¿Sabían lo que hacían los responsables de esta guerra?
2. Amir Peretz fue durante toda su vida dirigente gremial; durante los últimos diez años fue el Secretario General de la Histadrut, la central de los trabajadores israelíes.
Inició su carrera en el Partido Laborista (Haavodá); luego creó una facción que, al escindirse, se transformó en el partido Am Ejad (Un Sólo Pueblo) que llegó a contar con tres diputados en la Knesset.
En el año 2004, Shimon Peres lo convenció de que regrese al laborismo; Péretz aceptó, y en el 2005 se anotó en las internas para definir el candidato a primer ministro por Haavodá en las elecciones.
Péretz venció a Peres, para ser derrotado luego en las elecciones de marzo de 2006 por Ehud Olmert, del partido Kadima (Adelante), que había fundado Ariel Sharón, ya para ese momento en coma, desde enero.
En las negociaciones para formar la coalición de gobierno, Peretz pidió la cartera de economía (Ministerio del Tesoro); soñaba, Peretz, con poner en práctica su programa social que, eso creía, le permitiría proyectarse como líder popular y, a lo mejor, hacer caer al gobierno de Olmert y…
Pero, no, los laboristas no habían ganado los parlamentarios suficientes para hacer presión y Peretz, perdido por perdido, pidió la otra cartera más  importante de la política israelí, la de Seguridad Nacional.
Y se la dieron.
Nadie, no propios ni ajenos, se imaginó que Peretz podría estar alguna vez al frente de las fuerzas armadas.
Peretz, menos que nadie; en la campaña electoral prometía reducir en forma drástica el presupuesto de defensa.
Su ambición por llegar alguna vez al poder (podría haberse consolidado como jefe de la oposición) le hizo pisar el palito.
Ahora está al frente de una guerra.

Según se cuenta en la nota que le dedicó el 28 de julio último el suplemento de fin de semana “Sheva Yamim” (Siete Días), del diario Yediot Ajaronot, desde el 25 de junio (día del ataque guerrillero palestino durante el cual mueren dos soldados y es capturado un tercero) Peretz vive agotado y confundido. No es el primer civil que ocupa esta cartera, pero sí, es el primer sapo de otro pozo en el cual recae tal responsabilidad,
Tiene un consejo de asesores, suerte de estado mayor paralelo compuesto por oficiales de la reserva, quienes lo instruyen en temas militares y en todo lo que concierne al Líbano y otras materias que desconoce.

Comenzó a alucinarse; dice el Yediot Ajaronot:

… en los primeros días de enfrentamiento, su estado de ánimo dependía principalmente de las decisiones que tomaba el Estado Mayor. Así fue que cuando en su imaginación, oficiales del Tsahal veían ya los álbumes dedicados al triunfo, Péretz se vio arrastrado a a lanzar declaraciones guerreras del tipo “A Nasrallah lo haremos pedazos”, o “Nasrallah se  va a acordar de quién es Amir Péretz. (1)

Más adelante Peretz tomó confianza; declaró una vez a su gente de confianza que “una de mis virtudes es que cuando debo tomar una decisión siento terror, pero una vez que las cosas comienzan a rodar, soy claro y preciso. Mis temores tienen que ver conque si las decisiones que tomo son las correctas o no.”

Una de sus decisiones fue la invasión por tierra al Líbano.

Ante el pedido de autorización de la Fuerza Aérea para bombardear viviendas de civiles que, argumentaban, ocultaban lanzaderas de cohetes y misiles, Péretz no hesitó:

Hay que redefinir el concepto de “civiles no comprometidos”, hay quienes son encubridores. (2)

Los objetivos civiles fueron atacados, los libaneses morían y huían en masa, pero los katiushas y Fayad siguieron cayendo en el norte de Israel, matando a israelíes judíos y árabes, destruyendo edificios, y recluyendo en los refugios a los pobres, inmigrantes, enfermos y ancianos.

Se reacomoda Péretz. el no éxito lo vuelve moderado y declara:

“Los katiushas no van a parar”, aclara. Es imposible destruir decenas de miles de lanzaderas. No tiene sentido, eso no existe. Mientras los enfrentamientos continúen, habrá “goteras”, si la escalada fuese en aumento, tengo muy claro que la única solución posible es la negociación política. (3)

3. Al final, el viernes fuimos a verdear a la feria en Tel-Aviv.
Israel había atacado Beirut e Hizballah lanzó una lluvia de cohetes sobre el norte.
Más dos misiles de larga distancia que cayeron en la ciudad de Jedera.
“A 50 kilómetros de Tel-Aviv”, dijo un diario.
“A 45″, precisó otro.
Y otro corrigió: 35.

“Si atacan Beirut, bombardearemos Tel-Aviv.”
“Si bombardean Tel-Aviv, incendiaremos Beirut.”

El Consejo de Seguridad de la ONU se reúne el lunes.
Por favor.

Fuentes:
1, 2, 3: “Recibe la seguridad” (mekavel bitajón), por Amira Lem y Shajar Ninusar; en “Sheva Yamim”, suplemento de fin de semana dek Yediot Ajaronot, 28/7/2006.

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