El Dr. Bunge sobre Engels: los escombros ideológicos del Nepositivismo
De la noche a la mañana descubrimos que a un gran descalificador (y enorme desconocedor) del Marxismo, le interesan las lecturas biográficas sobre Friedrich Engels. El doctor Mario Bunge vuelve a exhibir su infalible método cientificista después de habernos desvelado de manera brillante los puntos más oscuros y sobresalientes del pensamiento occidental. Ya Bunge racionalmente expuso al gran público las implicancias nazis del pensamiento carente de sentido de Martin Heidegger, después de haber afirmado sin sonrojarse que “Karl Marx no fue a ninguna universidad. No tuvo cerca a nadie que le enseñara, creía que todo nace de la Economía”, después de liquidar a Hegel diciendo que su filosofía es “absurda y abstrusa”, ahora vuelve sobre ese perro muerto llamado “Marxismo” y nosotros humildes lectores preguntamos por qué. ¿Le interesan las biografías de luchadores sociales? ¿Estará investigando el racionalismo en la época victoriana? ¿Reescribiendo la Historia de la filosofía del siglo XIX y XX? ¿Le preocupa si Friedrich Engels fue una personalidad histórica en el sentido de una ilación de sus acciones y su significado? ¿Bunge hablará sobre el método biográfico de Hunt o sobre la vignette de Engels? No lo sabemos, pero intuimos la hybris que se esconde en su inocencia literaria, en su incursión en las historias de vida. Bunge escribe para una Review académica canadiense de sociología y antropología una recensión de la segunda biografía de Friedrich Engels, escrita por el activista político, columnista de The Guardian e historiador de la época victoriana Tristram Hunt. Las biografías huntianas son un gran avance literario desde la última completa escrita por Gustav Mayer en 1932, editada en español por el Fondo de Cultura de México en 1979.[i]
Nos podíamos ahorrar el mal trago: ya teníamos una recensión estilo ideología “Cold War”, retorcida y mal intencionada en el diario liberal The New York Times. El pathos anticomunista de Dwight Garner, su autor, se puede percibir ya desde el título: Fox Hunter, Party Animal, Leftist Warrior, o sea: “Cazador de Zorros, Fiestero y Guerrero Izquierdista”. Garner ya denominó al Marxismo como un “parásito maligno” en otro artículo. No es el único. El diario neoliberal y representante del capital financiero The Wall Street Journal también le dedicó una recensión al libro de Hunt, llena de mala fe maccartista, style George Kennan: se titulaba “The Champagne Communist”, el comunista “champañero”. Pero: ¿porqué que los centros de agitprop liberales y neoconservadores están tan preocupados por una biografía sobre Engels de un joven profesor de historia y pierden tiempo, tinta y papel en un escombro ideológico? Algo huele a podrido en Dinamarca… Por cierto, la recensión NYT tiene muchas similitudes con el artículo bungeano: un regodeo en las naturales debilidades del Engels humano, demasiado humano. Y pos supuesto: se lo contrapone como Hyde, al propio Marx. Bunge no se propone valorar el tour de forçe de Hunt: su trabajo de zapa ideológico es justamente eliminar lo que Hunt trataba de realizar con su saga biográfica. Bunge va a por Hunt: si logra desarmar su empresa histórica, Engels volverá a ser lo que era: un proto-stalinista, el Meistersinger del Gulag. Mientras Hunt, en dos obras biográficas secuenciales, separa el Engels hombre y pensador de su deificación dogmática, de su Karicatur en el petrificado templo del DiaMat soviético, clarificando la manipulación del marxismo soviético sobre el Engels real, Bunge se propone precisamente lo contrario. Le recuerda al lector inocente que Marx-Engels y el stalinismo son la misma cosa, a pesar del “libro realmente ameno” de Hunt, obra que recomienda con sarcasmo ¿canadiense? podría serle útil a algún biopic de Hollywood. Quizá a James Cameron… No hay otro objetivo ideológico en su pobre artículo que poner el signo igual entre el legado teórico-práctico de Marx&Engels y la stalinista URSS: “Imagino que el entusiasmo por la filosofía cruda de Engels en los treinta y los cuarenta, tanto en el Reino Unido como en Francia, formaba parte del paquete: socialismo, antifascismo, admiración por la rápida aunque brutal modernización de la URSS y una fe ingenua en que el Marx-Engelsismo era la última y más elevada versión del cientificismo.” Hunt se propone una meta antibungeana, precisamente recuperar a Engels de la etiqueta de ser “the ideological architect of Soviet-style Communism.”
En la primera parte Bunge nos regala un rosario de anécdotas mal contextualizadas del libro de Hunt, piquant details, en las cuales Engels aparece como una suerte de patético y divertido Boswell de Marx-Johnson. Bunge es en este momento literario, feliz: trata de Épater le communiste. Engels es una inconsciente contradictio in corpum: comunista y cazador de zorros, un bon vivant prusiano, gran bebedor de cerveza Pilsen. Es como si a Bunge le recordáramos las debilidades personales de Wittgenstein como argumento ad hominem: la homosexualidad, su autoritarismo pedagógico, su chauvinismo austro-húngaro, su espiritualismo simplista y vulgar siguiendo a Tagore, su ignorancia de la propia historia de la filosofía, en suma: que era un filósofo amateur, igual o peor que Engels (estudió para ingeniero aeronáutico)… ¿sabrá Bunge todas estas cosas? Al menos le reconoce algunos méritos filopositivistas: Engels intentaba investigar a partir de la empiria y además prácticamente era un millonario de la época gracias a que creía en la racionalidad y la teoría de las expectativas del homo oeconomicus. Menos mal. En la segunda parte de la recensión aparecen por fin las críticas formales a la biografía. Como Bunge no tiene nada que opinar en lo biográfico sobre Engels o Marx (creo que ni siquiera a leído a Kolakowski y su escolar Historia del Marxismo), ni en el método histórico de Hunt, vuelve sobre seguro. Descubre dónde está enroscado el gusano de la pseudofilosofía con dos críticas simplistas y descolgadas. La primera objeción de Bunge es que “aunque Hunt afirma que Engels no fue sólo cientificista sino científico, yo creo que lo primero es correcto, pero que lo segundo sólo lo es a medias. Es más, Engels tuvo una gran fe en la aproximación científica y la aplicó en sus propios estudios sociales, pero sus críticas a las matemáticas y a la física revelan su profunda ignorancia en estas ciencias elementales”. Pero: ¿la Historia o la Política no son ciencias? Si hablamos de las ciencias duras y naturales, Engels se vio obligado “políticamente” a intervenir en campos científicos por necesidades polémicas (contra el socialista antisemita Eugene Dühring, por ejemplo, que por cierto era un académico numerario de la Universidad de Berlín para el gusto de Bunge) porque sus oponentes partían de la biología o la física del siglo XIX. Y Bunge se olvida el nivel retórico de los escritos de Engels: pretendía divulgar la discusión en círculos de trabajadores con pocas referencias académicas en su capital simbólico, eran artículos por entregas en el diario obrero Vorwarts! Bunge no sabe que entre los dos autores se había aceptado una división del trabajo intelectual explícita, dentro de la cual Engels tenía la tarea de “popularizar” las ideas de Marx al gran público. Ni Engels ni Marx escribían en un gabinete o en una cátedra académica: son medios de lucha política. Aparte de las limitaciones en las propias ciencias exactas y duras a mediados del siglo XIX (como por ejemplo el cálculo infinitesimal). Pero a Bunge no le interesa nada de esto: lo abruma su “Enfoque”. Al valorar desde el dogma hiperracionalista un poco a Engels (pero no en demasía, sólo para colocarlo un peldaño más arriba que Marx) Bunge demuestra el norte de su publicística positivista. Se trata, por enésima vez, del manido recurso de enfrentar a Engels contra Marx. Si Engels, nos susurra Bunge, es el inspirador del Stalinismo, y a pesar de ello, es superior desde el racionalismo bungeano a Marx, ya nada queda por decir o leer de su obra. O sí, una tarea piadosa para un sepulturero: “debería ayudar a los marxistas, antimarxistas y académicos sin partido a clarificar los puntos oscuros del marxismo, una mezcla de ciencia, pseudociencia, ideología y filosofía…”
La segunda crítica se refiere a la afinidad electiva y valoración de Hegel (y la izquierda hegeliana) que aparece positivamente en el libro de Hunt. Esto es demasiado para Bunge, Hegel ni siquiera dio muestras de un sano instinto positivista: “es que se toma a Hegel tan seriamente como Engels, mientras que yo creo que, aunque Hegel abordó muchos problemas importantes, lo hizo de un modo tan hermético, con tal desdén hacia la ciencia de su época, que mucha de su obra acaba por asemejarse al parloteo posmoderno.” ¿No es la misma opinión esquemática sobre el difficult style de Hegel que sostenía Russell en su History of Western Philosophy de 1945? ¿no son vituperios parafilosóficos similares a los que emitía Popper, preocupado por el Hegel’s radical collectivism? Por supuesto: atacando a Hegel, por elevación, se erosiona la seriedad científica de Marx. Bunge en muchas ocasiones reconoció que estudió con detenimiento la filosofía de Hegel. No se nota o fue hace mucho tiempo atrás. Lo dudamos. Afirmar que Hegel tenía desdén por las ciencias modernas de su época es demostrar que no se conoce nada en absoluto de su filosofía. Desde la Economía Política de su época (gran lector de Ferguson, Smith, Sismondi), pasando por ciencias nuevas de la época (Frenología), gran lector de matemáticos de vanguardia (Cauchy y Lagrange), de geólogos (Cuvier y Hutton), de experimentadores y teóricos en Química (Bertthollet y Pohl), de la Biología (Bonnet, Cuvier, Haller y Linneo), hasta la Geometría (en este campo su concepción fue superior a la de Kant, a pesar de la confusión de Carnap, Hillbert y Russell). Como dice el filósofo inglés Stephen Hollgate, el rechazo de la Filosofía de la Naturaleza de Hegel, o de Hegel in toto, está basada en una profunda ignorancia de la filosofía hegeliana y de su relación con las ciencias de la época. Act est fabula. Después de ver otra exhibición perogrullesca y simplista del enfoque racionalista enfocado a la crítica literaria, mutatis mutandis, al Marxismo, no nos queda más que preguntar: Dr. Bunge: ¿Qué puede salvarse de los escombros del Neopositivismo?
Notas:
[i] Mayer, Gustav, Friedrich Engels. Biografía, FCE, México, 1979. Hay que contabilizar la biografía de Engels y Marx, inconclusa, de August Cornu; Karl Marx et Friedrich Engels, Presses Universitaires de France, Paris, 1970; la biografía colectiva del equipo de Gemkow en la exRDA; Friedrich Engels, Editorial Cártago, Buenos Aires, 1974; la olvidada biografía intelectual de Rodolfo Mondolfo; El Materialismo Histórico en Federico Engels, Editorial Ciencia, Rosario, 1940; y trabajos biográficos sectoriales sobre Engels, como el de Steven Marcus, Engels, Manchester, and the Working Class; Norton, London, 1974, o el de H. O. Henderson; Marx and Engels an the English Workers. And other Essays, Frank Cass, London, 1989.


Comentarios (4 comentarios)
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"El Dr. Bunge sobre Engels: los escombros ideológicos del Nepositivismo" / Enero 6th, 2010, 10:23 am / #
No leí lo de Bunge en este caso, aunque conozco su pensamiento y si bien no pretendo defenderlo en este caso, no veo una crítica a alguno de sus argumentos , basados en argumentos, solo observo una constante falacia ad hominem; es malo Bunge por criticar a Hegel? no encontré en el cometario de Nicolás ninguna razón donde se demuestre que Bunge está equivocado, a menos que pensar distinto sea fuente de equivocación. Si Bunge no cree en Hegel no es porque éste desprecie las ciencias en su opinión sino porque no corresponde a lo que la epistemología toma como parámetro de conocimiento científico; o para decirlo de otra forma, el hecho de que Hegel le interesaran las ciencias o fuera gran lector de ellas no excluye que su abordamiento sea “hermético” y por lo tanto erróneo, habrá que discutir esto en todo caso.
Y por otro lado, si Bunge descarta o duda de que las hipótesis de Engels sean válidas por provenir de las ciencias sociales, cuando todos sabemos que es discutible que éstas puedan ser consideradas “ciencias”, entonces el sr Nicolás debiera demostrar porqué Bunge está equivocado o más bien refutar toda una corriente epistemológica de la que Bunge es un simple heredero, y no responder con otra pregunta “Pero: ¿la Historia o la Política no son ciencias?” o tratar de demostrar la falsedad de de una hipótesis como podría ser ” solo de las ciencias duras pueden derivarse consecuencias observacionales que pueden falsar la Hip., y eso constituye el criterio de cientificidad”, trayendo a colación el problema que han tenido las cs exactas con el caldulo infinitesimal, los científicos no suelen abandonar sus hipótesis ante una sola experiencia refutadora.
Creo que el sr Nicolás está muy convencido de la verdad y bondad de toda una corriente de pensamiento y no acepta críticas que ya son clásicas y comete errores en sus criticas a Bunge, despreciándolo más por lo que es y lo que representa socialmente que por lo que escribió puntualmente. es lo que he tratado de mostrarle aquí. Debiéramos recordar que se debaten ideas y se refutan con mejores argumentos y si hay una verdad o varias verdades, cosa que dudo, éstas no tienen atributos existenciales, de aquí que no vale la pena enojarse con quienes las sostienen siempre y cuando lo hagan con humildad.
Marcelo / Enero 6th, 2010, 4:41 pm / #
Bunge simplemente está equivocado por que no sabe de qué habla y ni siquiera a leído “científicamente” los autores que pretende “criticar”con su enfoque. No se trata de “pensar distinto”, se trata que si voy a criticar al idealismo alemán, por lo menos debo haberlo leído concienzudamente el objeto de mi crítica. Si Bunge dice que Marx no fue a ninguna universidad (estudió en la de Berlin y se recibió de doctor de filosfía en la de Jena con la tesis Differenz der demokritischen und epikureischen Naturphilosophie) es poco serio seguir discutiendo nada con Bunge. Si Bunge dice dogmáticamente que Hegel ignoró las ciencias de su época, una mentira de cabo a rabo, es poco serio seguir discutiendo con Bunge. Si Bunge pretende denostar lo que escribió Engels diciendo que era un “filósofo amateur” (algo que vale también para negar all Papa neopositivista Wittgenstein), es poco serio seguir discutiendo con Bunge. Si Bunge pretende demoler a Heidegger diciendo que sufría de esquizofrenia, es poco serio seguir discutiendo con Bunge. ¿Qué ha refutado verdaderamente, Bunge de Engels, Hegel, Marx o Heidegger? Nada. Si esto es verdadera filosofía, si esto es un enfoque crítico sobre la historia de la filosofía occidental, Bunge debería primer estudiar bien su historia interna y los textos que pretende superar. Simplemente por honestidad intelectual.
Nico / Enero 7th, 2010, 7:29 am / #
Eludo la grosería de señalar las faltas ortográficas.
¿Ciencias “duras”? El empleo de este término sugiere una concepción anacrónica.
¿Bunge neopositivista? (lo dicho) ¿inscripto en la tradición de Wittgenstein? trazo grueso grueso… (no solo son dos falsedades, sino parcialmente incompatibles)
¿cultor del “dogma hiperracionalista”? Tal vez (aunque el crítico no nos dice qué sería el hiperracionalismo). Sucede que algunos, en lugar de renunciar a ella, han tratado de ensanchar la razón, de las estrecheces instrumentales denunciadas con acierto por filósofos para nada racionalistas como Horkheimer (es irónico, por si no se entendió); pero, de nuevo, parece que pedir que se advierta esto es demasiado (… racionalista, tal vez?)
En fin, hablando de desconocer el objeto de crítica…
Seguimos: ¿Bunge cultor del “método cientificista”? Tal vez, pero el crítico ni nos dice en qué consistiría tal método ni cuáles serían sus inconvenientes (cuando parece sugerir que los tiene) ni por qué se lo atribuye a Bunge; se limita a (des)calificar.
“regodeo en las naturales debilidades del Engels humano”: pero quién se regodea y juzga “debilidades”: Bunge o nuestro crítico?!
“Ni Engels ni Marx escribían en un gabinete de laboratorio o en una cátedra académica: son medios de lucha política”: la tensión y el hiato entre teoría y praxis, y el uso práctico del pensamiento o del pensador para justificar chapuzas teóricas, y viceversa, no parecen ser cuestiones que interesen a nuestro crítico (y no afirmo aquí que aquel sea el caso de Marx ni de Engels) (pero lo es).
“Es como si a Bunge le recordáramos las debilidades personales de Wittgenstein (…) que era un filósofo amateur, igual o peor que Engels”, apunta incisivo nuestro crítico: no parece que haya que recordarle esto a quien ha afirmado que casi ninguno de los grandes filósofos fue filósofo profesional.
Bunge habla del desdén de Hegel por la ciencia de su época (afirmación que no estoy en condición de juzgar) (como ninguna otra, en realidad), y nuestro crítico interpreta que quiere decir que la desconocía por completo: no se le ocurre pensar que se refiere a que la rechazó en buena parte, o al menos que no la empleó consecuentemente.
También reprueba los “vituperios parafilosóficos” contra el hegelianismo, pasando por alto el resumen esquemático de crítica de la dialéctica…en el propio artículo! (crítica que ha merecido de Bunge capítulos enteros).
Efectivamente, como señala nuestro crítico, no explica aquí Bunge por qué considera al marxismo una mezcla de ciencia, pseudociencia, ideología y filosofía: de nuevo, lo ha hecho con precisión en su obra (se podrá estar de acuerdo o no con sus razones, pero no se lo puede acusar, ridículamente, de no ofrecerlas)
Como si estos desatinos no bastaran, se dedica a especular gratuitamente sobre el verdadero objetivo que perseguiría el artículo de Bunge, que la sagacidad de nuestro crítico ha logrado descular: consolidar “la manipulación del marxismo soviético sobre el Engels real”, “poner el signo igual entre el legado teórico-práctico de Marx&Engels y la stalinista URSS”, y “enfrentar a Engels contra Marx. Si Engels (…) es el inspirador del Stalinismo, y a pesar de ello, es superior desde el racionalismo bungeano a Marx, ya nada queda por decir o leer de su obra.”
Debe ser otro Bunge, entonces, el que dijo esto:
“Marx era un científico social serio, un pensador serio, pero muchas veces confundió ciencia con ideología. Y además, aceptó la filosofía de Hegel, cuando la “dialéctica hegeliana” era puro macaneo (…)
Pero sigo admirando a Marx, porque fue el primero en prescribir [describir?] de manera científica el engranaje de la economía capitalista. Y además, denunció la explotación a la par que otros estudiosos del capitalismo alababan al capitalismo por ser renovador, progresista. Marx no negaba ese aspecto pero también discutía el aspecto moral o, mejor dicho, inmoral. Entonces, mi rechazo a Marx no es del mismo tamaño y de la misma vehemencia que mi rechazo a Freud y los demás macaneadores.”
(http://www.elargentino.com/nota-32199-Marx-confundio-ciencia-con-ideologia.html)
Bunge, es cierto, no es un gran articulista ni un gran contestador de reportajes. No lo necesita: mientras los piolas escriben articulitos (y comentarios) en blogs, Bunge edifica un sistema filosófico extenso, profundo, preciso y coherente (de nuevo, que podemos aceptar o no, pero cuyo valor resulta ridículo ignorar), con el cual aportar ideas para el tratamiento de algunos de los problemas más acuciantes del presente. Ay con estos impenitentes “positivistas”…
Juan / Enero 23rd, 2010, 5:05 am / #
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