Arad / Aradán III
Por David Wapner
Malos pensamientos
No, no, no
No permitan que investiguen al Tsahal, no lo dejen solo, yo doy mi garantía de que este ejército es el más ético del mundo, ruega Gaby Asquenazí, jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel. Es por los movimientos confusos en el ejecutivo, que amaga crear una comisión investigadora para refutar el informe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU presidida por el jurista sudafricano Goldston, la comisión Goldston, a quien todos odian aquí, por renegado, judío y sionista renegado. Goldston, a quien los israelíes boicotearon junto a su equipo con el procedimiento de negarle cualquier colaboración cuando vino a investigar en el terreno, confirmó en su informe que Israel cometió crímenes de guerra durante su incursión en Gaza de hace diez meses atrás. También incluyó a los ataques con cohetes que realizó el Hamas contra ciudades israelíes en esa categoría, en especial, para crear una ilusión de informe balanceado y, de este modo, creía, lograr su aceptación por parte del gobierno de Israel. E Israel cayó en tal desesperación, tal el miedo de ver juzgados en La Haya a políticos y militares que, en combinación con Estados Unidos, lo apretaron a Abu Mazen -el que hace de presidente de los palestinos buenos-, para que no presente su denuncia al tratamiento en el plenario de la ONU, para que ésta adopte la posición de Goldston y someta el informe votación.
¿Qué vas a hacer, vas a arruinar todo? ¿No te alcanzan los beneficios que te otorgamos, no te gustan los negocios que te proponemos? ¿Acaso no te hacemos el trabajo sucio con los islamitas? ¿Querés cagarnos el “proceso de paz”? Si vos presentás la denuncia, dejaremos de sostenerte, te quedás solo frente a todos aquellos que quieren tu cabeza. Y encima vamos a decir que entre vos y el Hamas no hay ninguna diferencia, que apoyás el terror. No te gustaría que entremos en Ramallah, que demolamos lo que queda de la Mukata,. que…
No alcanzó, Abbas-Mazen, temeroso de lo que pudiera sucederle (o morir a manos de la calle palestina, o morir por mano propia, previo morir de vergüenza), lanzó primero su simulacro de Intifada y luego rogó al plenario de Naciones Unidas, por favor, considerasen la votación del informe Goldston. Y le abrieron las puertas a Abu Mazen y a Majmud Abbas, le aceptaron la denuncia. Netaniahu se puso a telefonear a los mandatarios europeos, “no voten, no voten, no voten”, y la Clinton a Gordon Brown, “no vote, no vote”. Al cohete, el Goldston se votó, con mayoría a favor del informe. Histeria, ante la posibilidad de que el informe siga rodando hasta el Consejo de Seguridad, o que sea enviado al tribunal de La Haya. :
Netaniahu:
Vamos a deslegitimar la legitimación del informe Goldston.
Se le suman Líberman, Barak y el presidente Peres.
Líberman, Barak y el presidente Peres, junto a Netaniahu:
Se va a arruinar el proceso de paz.
Se entera Goldston, quien se encuentra en Estados Unidos reunido con rabinos.
Goldston:
¿Qué proceso de paz? ¡!Si no existe! Al canciller israelí eso no le interesa para nada.
El primer ministro, en forma repentina, lo llama a Abbsa.
Netaniahu:
Abbas, da la cara, vamos a hablar de paz, ¡no perdamos más tiempo, no le des la espalda a esta oportunidad!
Otros se suman, al tiempo que se intensifican los contactos con el gobierno norteamericano. Parece que llegan a un acuerdo. Un acuerdo de paz con el gobierno de Obama. Israel detendrá las construcciones en las colonias de la margen oriental del Jordán. Pero seguirá construyendo en Jerusalén. Mitchell, el enviado especial americano para el Medio Oriente ordena.
George Mitchell:
Relanzar el proceso de paz ya.
Netaniahu:
Abbas, lidera tu pueblo hacia la paz, dile que ha llegado el momento de dar por concluido nuestro conflicto, y poder vivir en paz el uno al lado del otro. Yo no te pido, Abbas, algo que no exija de mí mismo. Ahora es tu turno, yo estoy diciendo estas cosas desde la Universidad Bar-Ilán, vos podés decir lo tuyo desde cualquier lugar que elijas.
Abbas respondió que solo iba a hablar con Estados Unidos.
Líberman le ruega a Ban Ki-moon que pare la mano.
Los colonos en los territorios ocupados intensifican la construcción ilegal de cualquier forma, al tiempo que avanza Plaza Sésamo para los chicos palestinos de Gaza, con un personaje que es un niño en silla de ruedas.
Malos pensamientos
Pero no es bueno estar todo el día con malos pensamientos, reconviene el dentista a su asistente, durante una sesión en la cual yo soy el paciente y él, director de la cínica dental de la mutual Macabi en Arad: Macabi Dent Arad.
No es que yo piense, de pronto me aparecen recuerdos en la cabeza (la asistente se palmea la carota), recuerdos tristes, de tiempos pasados.
Lo que pasa, Aliza, es que usted va demasiado al cementerio, y no es bueno, ni para usted, ni para los muertos. Qué me está diciendo, doctor, los yemenitas vamos al cementerio sólo en los aniversarios, en el Día del Perdón, y pare de contar. El alma del muerto desciende cada vez que se visita su tumba, no hay que molestar al alma. Al menos, así pensamos los yemenitas, ¿y usted? Yo no, en las tumbas no hay nadie, sólo huesos, y a veces, ni siquiera.
Usted estuvo todo el día astronauta, Aliza, todo el día astronauta.
La asistente no recuerda qué acrílico le pidió su jefe. Suena su celular: mientras atiende, escucha la advertencia del dentista, “dígale a su gente que no llame en horario de trabajo”. Era de la casa de fotos, explica después de cortar, las fotos del viaje, me las imprimen para mañana. Pero, Aliza, usted, ¿tiene film o digital?, digital, doctor, me compré una cámara de primera, saqué unas fotos preciosas de paisajes. Aliza, escúcheme, ¿para qué quiere usted imprimir? Lo pone todo en un CD. Doctor, yo quiero un álbum de fotos, son ochenta fotos. Para qué quiere un álbum: ocupa espacio. Doctor, ¡teno álbumes de cada viaje que hice por nuestro país! ¡De cada rincón, tengo fotos, ¿cómo quiere que las muestre? Usted sabe, Aliza, que ya hay álbumes digitales. Son como marcos, que usted cuelga en la pared, y las fotos corren, una tras la otra.
Casi la convence. El tratamiento es largo:
Aliza
¿Así que mañana tiene usted entrevista con el intendente de su pueblo?
Dentista
Sí. Voy a romperle la cara. Que vaya invitando a la policía, y a los bomberos también.
Malos pensamientos 2
Viajamos a Bat-Yan, casi tres horas de viaje hasta el mar, en dos ómnibus y un colectivo, el XX (no recuerdo el número) hasta Beer-Sheva, luego el 370 a Tel-Aviv y, desde allí, el 46, vía Jaffo.
La terminal de Beer-Sheva, llena de soldados que van para sus casas, diseminadas en los rincones del país que se guarda, cada uno, en los álbumes de fotos de Aliza. A propósito, ya se rompió el arreglo provisorio que me hicieron en la sesión de dentista.
Una muchacha, pollera negra larga, camisa blanca (cuando se acerca, no es tan joven, muestra una gran arruga en su frente), reparte unas torás, que utiliza como si fuesen I-Ching; pide que las abramos en cualquier página, al azar, y que leamos el versículo relacionado, del principio al fin. Explica, con gran velocidad (sabLíbsano, que en cualquier momento ascendemos al bus), que se trata de rezar por el soldado cautivo Guilad Shelit, y por las almas de aquelos dos que murieron durante su secuestro por Hizballaah, Retguer y Goldwasser. En efecto, el ómnibus llega, y se despide hasta otra vez. En la cola, un persa con la quipá tejida de los nacional-religiosos, le dice al soldado que tiene a su lado, “a ése (por Shelit), hay que dejarlo allí, en el fango de Gaza, es un asunto de seguridad nacional”.
Malos pensamientos 3
El baño en la estación terminal de Tel-Aviv, al que entro a orinar, está sucio, como es normal. Tampoco el graffiti, “Muerte a los árabes”, es algo especial. Es común; como en esta oportunidad, compartir el acto de mear con soldados que vienen de todas las bases. Cuando salgo, me cruzo con una media docena de soldados etíopes que sopesan, cada uno, un nuevo tipo de fusil que uno de ellos porta, diferentes al M-40 que llevan los demás. Pido permiso para pasar, y se corren, pero sin por eso perder concentración y asombro.
Malos pensamientos 4
Al regreso, de noche, pasamos cerca de Rahat, la ciudad beduina más grande, a 15 minutos de Beer-Sheva. Como hago siempre, cuento los minaretes, sus cúpulas iluminadas con neón verde, y siempre me parece que hay una más. Hace unos días, su intendente -del Movimiento Islámico- declaró que los miles de palestinos que viven en su ciudad son los responsaables de la delincuencia en las calles. Trata de mujeres, tráfico de drogas, robos, todas actividades de gente mala, que se oponen a las reglas y moral del Islam. Él se va a encargar de barrerlos a todos.
Malos pensamientos 5
El Tsahal, las Fuerzas de Defensa de Israel, están en una encrucijada, el momento es crítico. Su futuro depende de los escenarios de conflicto que, de no presentárseles favorables, la harán caer en una crísis de identidad. Ya dijo Netaniahu que criticar la última operación israelí en Gaza y pedir la investigación de las acciones del “ejército más ético del mundo”, es poner en tela de juicio la mismísima razón de ser del Estado de Israel. De modo que más de una amenaza penden sobre las fuerzas armadas israelíes. Manos atadas, o algo cercano a eso, para intervenir de nuevo sobre la población palestina, siguiendo las mismas pautas y estilo demoledor (sobre un oponente sin capacidad de respuesta, porque en su mayoría es civil). Con respecto al Líbano, ya se quemaron dos veces con su leche. Queda Irán, la gran esperanza. Si Teherán y Aradán rechazan las propuestas de Occidente para enriquecer el 70 u 80 por ciento de su uranio en Rusia -quien devolvería combustible nuclear apto para fines pacíficos-, el Tsahal se salva, al menos por un tiempo: hipótesis de conflicto de tamaño nivel, con bombardeos a centrales nucleares, riesgo de respuesta iraní convencional y nuclear, intervención de otras potencias, dan oxígeno a las armas por varios años. Ahora, ¿qué pasaría si Irán aceptase, e hiciese las pases con Occidente, la OTAN y con el demonio norteamericano? ¿Qué harían los militares israelíes si de un día a otro, una tranquilidad no deseada se apoderase de las relaciones internacionales? ¿Darían, alguna vez, un golpe de estado? ¿Subiría al poder un rey de Israel, sostenido por las armas de sus Fuerzas de Defensa? ¿La capital militar de Israel se establecería en Beer-Sheva o Arad? ¿Sería posible el exilio, por qué podría uno huir? Muéstreme sus álbumes, Aliza.
Aradia
Ya en la ruta a Arad, el ómnibus se detiene. Una brigada de trabajadores árabes repara el asfalto. Por la ventana vemos como un felino, no gato, asciende por un terraplén de arena y desaparece en la oscuridad del desierto.
Media hora, detenidos, en Arabia.
Dan paso, seguimos camino.
(Arca Apache es la edición por capítulos del blog La marca de no sé.)


Comentarios (un comentario)
[...] Posibilidad de un arca ¿Qué harían los militares israelíes si de un día a otro, una tranquilidad no deseada se apodera… [...]
Posibilidad de un arca « el fantasma / Octubre 25th, 2009, 9:14 pm / #
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