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Maradona: un verdadero Dioniso peronista

MaradonaDionisoPor Nicolás González Varela


“¡Que la chupen, que la chupen y la sigan chupando!”, no se cansaba de bramar dando esperpénticos saltos, abrazado a otro freak llamado Carlos Salvador Bilardo entre lágrimas y jugadores. Desafiante como si acabara de descubrir los secretos de la piedra filosofal, desagraviado como si efectivamente hubiera ganado el próximo Mundial de Sudáfrica. La obsesión por la oralidad genital volvió a surgir en la misma conferencia de prensa luego del partido. Absortos, los cronistas, aún no habían visto lo peor. Un periodista argentino hizo una pregunta y Maradona le aclaró como un verdadero Kinsey: “vos también la tenés adentro.” La Argentina populista-deportiva pasó en un instante mágicamente del “Creer y Saber” de Hegel, al pedestre y cabaretero “Chupar o Creer” del Dios-Diego. Un espectáculo posthegeliano indigno del Olimpo, ni siquiera los caprichosos dioses griegos se permitirían rebajarse a un nivel tan soez y desconcertante. Si eran dioses, había que comportarse como dioses. Los antiguos griegos ya habían reconocido el impulso inaudito y bizarro por decir malas palabras e insultos, le llamaron con sabiduría κόπροςλαλία, literalmente “balbucear heces”. Cuando con la Modernidad llegó el control social de mano de la psiquiatría y el psicoanálisis se etiquetó al trastorno como “Síndrome de Tourette”.

El hybris de Maradona, ese impulso incontrolable, lejos de ser una rémora de una infancia pobre y desclasada es un atributo bien porteño. Ya reconocía Borges la obsesión de los habitantes de Buenos Aires por la Coprolalia: “El hombre de Corrientes y Esmeralda adivina la misma profesión en las madres de todos, o quieren que se muden en seguida a una localidad muy general que tiene varios nombres…” Muchos editorialistas vieron en este mandato humillante a la felación una metáfora que representa la lógica política autoritaria del matrimonio presidencial de los Kirchner. El populismo autoritario lo invadiría todo, penetrando y degenerando todo aquello que toca. Maradona, elegido por el sabio dedo electoralista del Poder Ejecutivo, sería una pieza más en el mecanismo de la hegemonía clientelística del Peronismo y pertenecería a los arcana imperii del estado.

La patética Intelligentzsia que sigue al gobierno de los Kirchner, en cambio, visualizó un enfrentamiento centenario, soterrado y semiológico entre el candoroso suelo popular peronista del Volk y la “indignación burguesa” (Dolina dixit) que se esconde en cada pequeño burgués que critica a íconos populares (galería sacra que incluye al maridaje real). En el gran bazar kirchnerista de hoy Maradona es tan intocable como San Martín, Rosas, Güemes, Evita, Gatica o el gordo Jauretche. Así comos seguimos pagando en la ideología política el 17 de octubre de 1945, también continuamos hipotecados a los goles contra Inglaterra de 1986. En la aburrida Europa simplemente dedujeron que la convocatoria de Maradona a un Gang-Bang de mamadas épicas era síntoma de una personalidad borderline, de un cerebro demasiado enquistado en excesos, a un desequilibrio entre apetito y deseo. De la misma manera, los europeos no comprenden cómo la AFA designó director técnico de la selección mayor a semejante Hooligan Senior. Y sabemos por qué: en Europa no entienden al correoso populismo latinoamericano, es un obstáculo epistemológico que los supera.

Platón reconocía en La República que a cada régimen social y político le correspondía en el mundo de la Vida un determinado hombre típico. Así, al estado democrático por semejanza le correspondía un hombre democrático, que era su sustento y razón, al tiránico lo mismo y así sucesivamente en la escala de formas estatales. Como decía Virgilio ab uno disce omnes, por uno se conoce a todos los demás. ¿Será Diego el hombre del populismo, la figura promedio que refleja el tortuoso recorrido del peronismo en Argentina? ¿Diego es el ad nauseam peronista, el homo kirchnerensis? ¿Se puede leer en el juego táctico y estratégico de Maradona una translación al fútbol de la lógica peronista? Los paralelismos son inquietantes y notorios entre el peronismo (régimen) y Maradona (paradigma): ambos son pragmáticos, cesaristas, manipuladores, paternalistas, patoteros, cianta-puffis… hasta se podría dibujar un biorritmo entre la filogénesis del Peronismo y la ontogénesis individual de Diego Maradona. Las semejanzas son impresionantes. Pero vayamos más allá del análisis del juego mediocre e irregular de la Selección mayor de fútbol. Intentemos trascender la mera condena moral, estética, de costumbres o de protocolo y ceremonial estilo conde Chikoff. Si Maradona es el fenotipo del populismo argentino, con sus vicisitudes y ciclos esperpénticos, existe además otra dimensión más ontológica para comprenderlo y comprendernos.

Una vez Emir Kusturica, el director de cine y de orquesta serbio nacido en Sarajevo, dijo sabiamente que compartía con Maradona “la visión dionisíaca del Mundo”. En la mitología clásica, Dioniso es nada más ni nada menos que el Dios del vino, inspirador de la locura ritual y del éxtasis. Conocido también como Baco, al frenesí inevitable que inducía se lo llamaba bakcheia. Se dice que en los misterios tracios, Dioniso lleva el bassaris o piel de zorro, simbolizando la nueva vida. A Dioniso se le opone, como antítesis, Apolo, lo apolíneo, como bien lo explicó el filósofo Nietzsche en su libro El Nacimiento de la Tragedia: lo dionisíaco es una pulsión de la Naturaleza, cuyo modelo psicológico es la desmesura sexual, lo orgiástico. Para Nietzsche Dioniso representaba el estallido de la individualidad, la ruptura de toda frontera o límite, la misma abolición de la personalidad en cuanto sede de responsabilidad y dignidad. La pulsión dionisíaca pretende reconstituir una perdida unidad originaria anterior a la diferenciación de los sujetos, casi como el mismo populismo autóctono. Además es el intento de superación de todo dualismo y de todas las separaciones, al entender el devenir como metamorfosis y cambios irracionales. A través de esta pulsión el mismo hombre deviene obra de arte, ritmo desenfrenado, expresión de la esencia de la Naturaleza cruda y nuda. Es propio de lo dionisiaco el  creer en lenguajes simbólicos más que en imágenes idealizadas o racionales. ¿Maradona no danza con frenesí ritual à la manière de un Baco? ¿No es un animus iniuriandi en su manejo experto del arte de injuriar? ¿No es de un Esprit dionisíaco radical su filosofía de juego?… Hoy por hoy como deidad es el más perfecto paradigma del hombre populista, un auténtico Dioniso peronista. No sabemos cómo terminará esta aventura deportiva-existencial de Maradona, pero parafraseando al escritor italiano Alessandro Manzoni podríamos decir Fu vera gloria? Ai posteri l’ardua sentenza, ¿Fue verdadera la Gloria? A los que vengan detrás corresponde la ardua sentencia…

Artículo publicado originalmente en Maestros del Fútbol.

Comentarios (12 comentarios)

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Maradona es un zapato de goma « el fantasma / Octubre 25th, 2009, 7:40 am / #

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Tweets that mention NACION APACHE » Archives » Maradona: un verdadero Dioniso peronista -- Topsy.com / Octubre 25th, 2009, 12:13 pm / #

En general creo que intelectualizar tanto una descarga de ira futbolera maradoniana, que tuvo un evidente proceso de cocción específico en caldos de su propio microcosmos, da toda la impresión de ser una orinada fuera de la bacinica, o mejor dicho mamar fuera del miembro para estar más ajustado a contexto. La revancha léxical-gestual de Maradona era contextualmente previsible tras los meses de vituperación mediática recibida como pase de factura doble en tanto penosas perfomances de su selección como imperdonable apoyo a las medidas del gobierno. Solo quedaba apostar por cuales serían los epítetos usados: en vez de putear a las madres de todos como hicieron los jugadores, eligió la más justa especificidad individual del sexo oral. Si alguien pensó que el puesto de DT iba a transformar a Maradona en un señorito se equivocó de manual de antropología.

Toti Passman es un aborto de la naturaleza mediática y llamarlo “periodista” es un error conceptual tanto como el de llamar Dios a Maradona; los Dioses eran incuestionables y los ídolos futboleros son intercambiables entre el cielo y el infierno según un mero resultado de un partido. El kirchnerismo, una versión más del populismo que se caracteriza por su determinación de no solo tocar algunos culos del poder sino penetrarlos, quizá renazca no como generador de una adhesión político-ideológica, sino como mero reconocimiento a que nos ha brindado un espectáculo de placer imposible de resistir en la tentación de su goce: observar el andar perturbado, taciturno y ojeroso de los que la tienen bien adentro: los Vila, los Morales, las Carrió, las María Laura Santillán, los Marcelo Bonelli, y un nutrido etcétera de bien pensantes culturosos escandalizados, mega chupa-empresarios temerosos que les caguen la publicidad de su librito o su puestito en alguna de las innumerables ramificaciones del grupo Clarín. La escatología y el descontrol expresivo es parte indivisible del populismo como fase económica del actual capitalismo posmoderno; populismo del consumo que habilita cualquier basura en tanto sea una mercancía vendible, tal el caso de ver por TV a las tres de la tarde en un canal abierto a Guido Suller describir como su hijo mediático se hacía la paja y manchaba de leche los espejos. Reducir el populismo a lo político me parece dejar un enorme agüjero interpretativo ya que pareciera eximir al poder económico de su responsabilidad en el desastre cultural. El modelo de sujeto dionisíaco exitado por la libertad orgíastica que le otorga un sistema que ha relativizado su axiología al punto de abolir toda diferencia cualitativas, cubre todo el espectro clasista de engendros humanos y no solamente el caso particular del peronoide latinoamericano

Finalmente, a la hora de subirse a la tribuna futbolera les recomendaría a los intelectuales que apaguen el celular con línea directa que tienen con Platón, Hegel y Nietzche.

Julio / Octubre 25th, 2009, 1:14 pm / #

porque a este ex talento futbolístico hay que aplaudirlo,consentirlo y soportarlo con cuanta cosa diga o con cuanta actividad realice. fue el mejor 10 ok. eso no lo califica como tecnico o como persona. así no salimos mas de este agujero.

oski / Octubre 25th, 2009, 5:25 pm / #

que grande JULIO, adhiero completamente con tu escrito.

y Nicolás González Varela parece que tiene DEMASIADO tiempo libre. (lo envidio)

Federico / Octubre 26th, 2009, 1:58 pm / #

Me alegra que estés de acuerdo Federico con lo que escribí. En lo que yo no estoy de acuerdo con vos es en tu apreciación sobre Nicolás, que es a mi entender una de las mejores plumas de Nación Apache, más allá de las diversas y quizá discrepantes lecturas que nos dispare este tema.

Julio / Octubre 26th, 2009, 2:36 pm / #

este escrito es onanismo en estado puro. No hay siquiera una idea detrás de todo eso más que intentar amoldar una carga de pre-conceptos por parte del “periodista” (?) a un incidente en particular que a esta altura ya aburre.

Patricio / Octubre 26th, 2009, 6:31 pm / #

Ahora realmente estoy preocupado, al enterarme lo que piensan los europeos de Maradona, la Argentina y el peronismo s(”en Europa no entienden al correoso populismo latinoamericano”) . Muchas gracias por semejante obra iluminadora, que obviamente es la contracara cool de lo que este muchacho llama “patética inteligentzia kirchnerista” (qué significará eso en la mente afiebrada por la mala traslación de la lectura de los griegos a la realidad?).

marcelinho / Octubre 26th, 2009, 7:55 pm / #

Querido Julio: no puedo apagar el celular con línea directa a Platón, Hegel y Nietzsche porque de eso se trata: el articulo (parte de una serie) trata simplemente pensar el fútbol desde la filosofía, si algo así es posible. El equívoco aquí es del lector, no del escriba. El populismo es por definición el que toca algunos culitos, pero nunca “EL” culo por antonomasia. El populismo de consumo posmoderno, como lo definís, es una creación novedosa de los mismos Kirchner (la gente no lo quiere el comunismo porque lo que la gente quiere es consumir, frase exquisita e inolvidable de la reina-filósofa Cristina Kirchner). No puedo reducir el populismo a lo político porque el populismo “es” por definición político.
Volviendo al artículo, en este caso solo extiendo y desarrollo polémicas que ya existían, no “intelectualizo” nada: ya lo había intelectualizado el mismo Kustuirica y la opinión pública de Argentina. Maradona como metáfora/paradigma o bien del populismo de Kirchner (editorial de “La Nación”) o bien como quinta esencia inefable del alma popular en un sano ejercicio de defensa propia (Dolina, Fuks et altri). Quiero recordarte que las acusaciones de desviación erudita, de “intelectualizar” cosas y temas es una muletilla típica del populismo vernáculo. Los que piensan en demasía son ideólogos o enfremos, gente peligrosa y onanista, que busca la quinta pata al gato, enajenada hablando con pensadores muertos, espiritus afiebrados y que tiene demasiado tiempo libre para escribir. Ante la imposibilidad de polemizar, ante la falta de dialéctica, siempre queda el recurso ad hominem… Aunque no lo creas se puede destilar populismo práctico sin notarlo…
La ciencia histórica no nos permite juzgar con certeza a los individuos, solamente nos revela cuáles fueron sus puntos de contacto con la generalidad de la dialéctica de los hechos. Los acontecimientos individuales tienen valor, creo, solamente porque se relacionaron o modificaron los acontecimientos o porque de alguna manera alteraron su desarrollo. ¿No es válida la inducción a partir del arte d ela biografía o los biógrafos, aún de seres mediocres o criminales, deben siempre creerse historiadores? El individual populismo autoritario de Maradona persona ¿no nos indica un más allá, una sombra que lo enlaza con el Mundo? ¿No está Maradona y sus insultos en una posición casi ideal, en condiciones de laboratorio, para poder ir más allá de la anédota de la anomalía? Maradona es como el pedazo de magdalena mojado en tila de Proust: un camino de lo particular a lo general, una vía de acceso (tan válida como un análisis económico) desde la pincelada al gran marco general. El objeto maradoniano es totémico, sacro y venerado, por lo que la polémica está servida. ¿Me negarás que el populismo posmoderno no tiene mucho de dionisiaco posmoderno y de ideología nietzscheana? ¿O debemos jugar un picado de fútbol con Néstor Kirchner en Ezeiza y dejarnos de boludeces intelectualoides? De la sonrisa de la Monna Lisa no sabemos nada (tal vez sea un hombre), por lo menos algo sabemos de los exabruptos de Dios-Maradona. Tal vez tengan razón y todo se deba a un exceso de libros y horas baldías.
Un saludo afectuoso.

Nico / Octubre 27th, 2009, 8:08 am / #

¿Onanismo en estado puro? Analfabetismo funcional argentino que no es capaz de leer entre líneas. ¿Mala traslación de la lectura de los clásicos griegos? Es evidente que quien lo dice no sabe ni declinar la primera. Tanta mediocridad general, con excepción de gente como Julio, por supuesto, que son “raras avis” en el espectro cultural-intelectual argentino. ¿Mente afiebrada?: suena a crítica de peroncho (con mi respeto hacia los peronistas abiertos y bien formados e informados) recalcitrante y psicópata. ¡Que el señor Varela tiene tiempo que le sobra: quien lo dice debe ser un secuaz de la patronal incapaz de criticar las posturas del artículo y desviándola hacia frases sin sentido y ataques a la persona. Hablando de los antiguos: eran mucho más tolerantes con las críticas a Zeus o a Júpiter que los actuales argentinos con la dupla Kirchner-Maradona!

Camisinha / Octubre 27th, 2009, 8:45 am / #

Hola Nicolás:

En mi comentario no estaba muy bien repartida la carga, ligaste la onda expansiva por todos los intelectuales que han opinado sobre el exabrupto maradoniano

Obviamente que es político el populismo, pero si entendemos político como articulación del poder material en diferentes esferas –lo estatal, lo empresarial, lo financiero- más allá de la política como la esfera de la competencia electoral por la administración del estado. Lo demás es mensaje del poder económico interesado en instalar la dicotomía enre barbarie populista ( lo político ) contra civilización sensata de la sana obediencia al poder.

Cuando nombrás a Cristina me ataca el deseo de remarcar un dato: es una mujer que hace política en la Argentina, en un “mercado” donde compite y les gana a Carrió, Stolbizer, Bullrich, Chiche Duhalde, María Estenssoro, Lopez Murphy, Morales, Reutemann, Macri. Entonces diría que ¡“es lo que hay”¡

Después me suena acto de ajuste a la verdad recordar la esencia capitalista del peronismo,que jamás se propuso llegar al socialismo sino instalar un grado de negociación un poco más de igual a igual entre capital y trabajo. Es una frase que repiten todos !pero es cierto!

Sobre intelectualizar, trato de explicar a donde apuntaba mi fastidio. No al ejercicio de la intelectualización como forma de conocimiento y expresión, la
cual defiendo y concuerdo con vos que no debe ser puesta en tela de juicio; sino al particular viraje que adquiere en estos casos, a su contenido sacado del contexto donde su propia especificidad lo inscribe. En el fútbol el desborde verbal es parte constitutiva, algo que refleja el centro de su paradigma expresivo; la puteada, el corte de manga, el reclamo destemplado, son tan parte esencial de su receta que opera sobre los vaivenes de la emoción extrema de la identificación con el triunfo o la derrota, las cuales adquieren roles absolutos: son la vida y la muerte, la gloria más dulce y afectiva o la execración más cruel y despiadada; el fútbol desborda las emociones porque no admite los términos de ningún equilibrio. El insulto revanchista es un dato nuclear de su existencia, como la pelota pegando en el palo, la cancha atronando amor u odio, las puteadas al referí, la animosidad a los hinchas contrarios. El fútbol, representación lúdica de la guerra, maneja – especialmente en Argentina- como ningún otro evento social los hilos de los extremos emocionales de las masas, posee los resortes para hacer y deshacer en el filo de la divisoria de aguas más absolutamente opuesta. Y el desquite es su alimento preferido, la distensión inevitable y orgiástica del equivalente estado de deflagración previa. Recordá algunas de estas imágenes: el Cholito Simeone dando la vuelta olímpica en la cancha de River como técnico se tomó los testículos con sus manos y dirigió ese gesto a la tribuna; el Pepe Sand y su estado de crispación revanchista ante cada gol que hacía en Lanús, todavía preso emocionalmente del brutal desprecio recibido en su paso por River, ninguneado como la peor basura. Si Freud viviera y quisiera ver puesto en escena el estado más hervido del yo miraría el fútbol, con sus baños de crueldad infinita, de ingratitud y de exitismo malsano.

La tendencia de perdonarle todo al Diego convive con su opuesto en iguales intensidades sociales; tiene tanto detractores como admiradores incondicionales; y ambas cosas son “populismo”, decir “pobre Dieguito con todo lo que nos dio” o “que negro soberbio de mierda mirá las cosas que dice y los demás lo festejan…”

La asociación entre el populismo posmoderno y lo dionisiaco- nietzscheana me parece acertada, no la niego para nada.

Y hablando de celular, !! el celular de Dios necesita Racing yaaaa!!!

abrazo
Julio

Julio / Octubre 30th, 2009, 10:19 pm / #

Me causa gracia saber que un ignoto periodista pasó a la historia del futbol porque Maradona le dijo que tenía un falo penetrándolo. Triste pesar que me recuerda a Baylac (¿se escribe así?), vocero de De la Rua, quien también trascendió por haber acuñado el neologismo “Tinellización de la política”. ¡Qué debate interesante!

Gato / Noviembre 11th, 2009, 6:39 pm / #

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