Articulo

Los hundidos y los salvados (II)

marx340cApuntes sobre la crisis

Por Leonardo Sai

En el pasado, un modo de pensamiento vinculado a la crítica, sin pensarse como tal, y sin serlo de forma inmanente; las tesis del imperialismo contenían una relación con la teoría, no obstante, desvinculadas de la ciencia, puesto que lo determinante era una “toma de consciencia” bajo el modo “urgente” de la práctica política. ¿Acaso no hemos dibujado así la definición misma de ideología? ¿Y qué son hoy sus continuadores? Aquella misma ideología que se correspondía a aspectos vivos sin tales aspectos o, simplemente: PTS-PO.

Nos centraremos, a partir de ahora, específicamente, en la lógica de la diferenciación intrínseca del capital industrial. Bosquejaremos, en general, la tesis retomista-crítica de Pablo Levin (El capital tecnológico; 1997; CEPLAD; FCE; UBA). Consideremos, básicamente, las determinaciones que imprime la diferenciación del capital a la mercancía.

El capitalismo que se extiende ante nuestros ojos sabe que no hay reproducción de valor mercantil sin aplicación tecnológica permanente a la producción. En el ciclo D-M-D’ la mercancía nos indica que contiene preciosas innovaciones y que éstas son objeto deseado de plusvalor (extraordinario). La mercancía misma señala la geografía de su ensamblaje, la disponibilidad, a toda hora y lugar, de servicios y atención humana incluida: La forma elemental de la riqueza contiene fastuosas mutaciones, rudimentariamente, conocidas en siglos anteriores[1]. La mercancía rota y su comprador ya no tiene una relación exterior, digamos “natural”, una vez consumado el intercambio sino que es absorbido por la majestuosidad del fetiche, buscando él mismo ser vidriera, dispuesto a lucirse y pavonearse para (la publicidad) del valor mercantil, entre tantos otros, en el teatro general de la circulación pos-moderna de las mercancías: El Shooping. La mercancía ya no ofrece, simplemente, una utilidad -aunque es elemental por la determinación del valor que siempre fue mucho más que valor de uso- sino un mundo entero pleno de experiencias supra-sensibles. Marx no se equivocaba cuando decía en sus borradores que la producción social de individuos confirma la producción mercantil. No obstante: “el fetichismo del siglo XIX” a la luz del XXI parece la tentación de un monaguillo.

Argumentamos sobre un proceso mundial objetivo que escenifica, de un modo cada vez más grosero, una infinitud de capitalistas en sí (apropiación reducida de la masa de plusvalor) y un número globalmente reducido de capitalistas para sí (quienes efectivamente realizan el plusvalor y acumulan globalmente capital) Todo lo cual no quiere decir que “una docena de hiper-millonarios se reparten toda la torta del mundo” ni que “el plusvalor anda de aquí para allá por el mundo, de un lado para el otro, para concentrarse en las empresas de tecnología, una especie de bola de Pascal: en todos lados y en ningún lugar”.

Se trata de distinguir una primera diferencia entre poderes en manos de los capitalistas: La fenomenología de la conciencia social comprende que el otrora poder adquisitivo es,  trastocado y subsumido, por un poder mayor (no solo se apropia y comanda trabajo social impago) que no solo se apropia de las capacidades y técnicas productivas de la humanidad- como históricamente lo hizo el capital- sino que, al hacerlo, estos saberes esenciales de la humanidad constituyen el trabajo diferencial (que se confunde con la ciencia misma) de  una forma de capital potenciado produciendo una  fuente apetecida de plusvalor (diferencial) no pasible de ser capturado por el resto de los capitalistas. El trabajo que crea valor diferencial es, a su vez, trabajo diferenciado.

El trabajo diferenciado crea las condiciones de diferenciación del capital y no se objetiva bajo la forma mercantil sino que constituye un bien irreproducible, singular (carente de valor); una condición para cierto trabajo super-productivo que solo puede realizar la empresa de capital potenciado (dado la necesidad de colosales sumas de inversión) y se centra en la explotación innovativa de investigaciones, secretos milenarios, invenciones, técnicas productivas, etc. Cuando esta ciencia queda presa de esta forma del capital éste la subsume y la determina como pura tecnología. Ésta es ahora mega-inversión de un capital pleno de recursos y obtiene una potenciación inmanente a escala global, un plusvalor diferencial: Aquél principio o condición -una semilla transgénica contiene 400 patentes de laboratorios mundiales- aparece como “secreto de estado” del capital. ¿Qué quiere decir capital tecnológicamente potenciado? ¿Qué quiere decir capital intrínsecamente diferenciado? ¿Qué quiere decir, en suma: capital tecnológico?

El capital industrial (capital no diferenciado) tiene como rasgo distintivo que, desde fines del XVIII, a través de la aplicación tecnología de la ciencia a los aparatos productivos de las fuerzas nacionales de producción imprimió a esa característica milenaria de la sociedad humana -innovar en el proceso de producción social- una fuerza que Marx admira y reconoce como revolucionaria. La competencia hostiga al capitalista y el innovador produce el goce del monopolio. Mientras esta situación dura, la miel será plusvalor extraordinario, la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia, así perturbada en una rama de la producción, quedaba, momentáneamente, clausurada, sin embargo, la ley general encuentra, en el movimiento real, su fundamento: La innovación o se disemina “se coopta” “se copia” o se difunde o es superada y su concepto no es otro que plusvalor relativo. (El Capital; Tomo I; Vol II)

Lo que hoy nosotros observamos como dogmática de la economía política era, en los siglos XIX y XX, una aproximación teórica que ya vislumbraba que el fenómeno de la igualdad de las tasas de ganancia, y la libre entrada y salida de capital que debía asegurarla, estrictamente, no se cumplía, sea la explicación “un desvío respecto de una normalidad”o “una causa contrarrestante”: el poder social de la tecnología de la fuerza de trabajo aparece como poder del capital en una circunstancia exterior a su estructura. La innovación brota como fortuita, circunstancial, buscada pero no inmanente, apropiada por el capital industrial pero sin llegar a ser ella misma su propia estructura, sin llegar a ser ella misma diferencia respecto del universal, sin llegar a ser esta diferencia una estructura interna del capital respecto de sí. Y en los términos del siglo XIX, y primera parte del XX, no tiene porqué serlo puesto que el poder monopólico (que es una situación del mercado y no una estructura del capital, como creían Baran y Sweezy, hipostasiando el momento cataláctico como determinación esencial del capital) o se diseminaba o se volvía obsoleto. El desarrollo consumado de esta forma de capital -la empresa de producción tecnológica- permite re escribir la historia del capital potenciado como proceso de diferenciación del capital industrial, del mismo modo como ésta forma del capital re-escribió, en su momento, la historia de esas figuras que llamamos “arcaicas”: el capital comercial y el capital financiero en la  época donde la mercancía no era la forma general de la sociedad, ni la elemental manifestación de la riqueza, sino una objetividad espectral que acechaba como “contacto social momentáneo”, esto es, la época en la cual el valor no se había desarrollado en su forma de valor mercantil y aparece, en las grietas de la sociedad, como forma esporádica: El dinero no es todavía concepto, anterior y posterior al acto del intercambio, sino que fulgura en el acto en tanto acto y se apaga. Cuando el dinero se vuelve dialéctica y concepto la historia no puede sino re-escribirse como presente auto-consciente. (Isaac Rubin; Ensayos sobre la teoría de la forma del valor; Pablo Levin; La mercancía del capital; Ensayos Introductorios) Volvamos.

Constatamos que ya no es así: La innovación no es más azarosa, intermitente, exterior sino estructura empresarial y competencia misma del capital[2]. Es cierto que, tarde o temprano, la innovación será diseminada pero no lo será la capacidad misma de ese capital de hacer aparecer a un tipo de empresa dedicada, exclusiva y permanentemente, a explotar de modo innovativo investigaciones e invenciones de todo rincón del planeta para la aplicación tecnológica constante de ciencia por parte de las fuerzas productivas del trabajo social como un poder que aparece inmanente del capital global, es decir, capital de tamaño colosal, con capacidad excluyente y exclusiva de innovar, ensamblar y planificar espacios nacionales de valor (Empresa de capital tecnológicamente potenciado) El privilegio de la capacidad de innovar, y con esto la innovación, podrá prolongarse sucesivamente y el impacto de la tecnología sobre el proceso social de producción no será una perturbación pasajera de la tendencia a la igualación de las tasas de ganancia  sino que, a través de la empresa de capital tecnológico, quedarán perturbadas, elevando, sostenidamente, la tasa de beneficio del capital ahora potenciado por encima del social-promedial. Al producir para sí, intrínsecamente, la capacidad misma de innovar el capital diferenciado reduce al resto de los capitales a capital simple, homogéneo, no diferenciado: capital reducido. Éstos van perdiendo la capacidad de innovar y son innovados, desde afuera, pagando el precio y tributo debido al Amo por dependencia tecnológica creciente volviéndose ellos mismos capitales, en sí, respecto de quien realiza, para sí, el poder social de gobernar el proceso de producción (obviamente no como totalidad) puesto que por innovación no entendemos sino creaciones esenciales que implican nuevos procesos, productos, producción de principios tecnológicos nuevos, adopción o re-adopción de técnicas productivas milenarias u originarias por parte de procesos de investigación para el capital (los abogados llaman a esto bio-piratería) redefiniendo las estructuras de producción de los espacios nacionales de valor, sometiéndolos a sus tiempos de trabajo, haciendo de ellos meros espacios de reproducción de capital simple.

La invención original (sea el robo de una técnica de cultivo a aborígenes misioneros o la patente número 401 sobre una semilla transgénica: Nunca antes el capital pudo sistemáticamente apropiarse de saberes de cualquier rincón del mundo yendo tan lejos como diseminarlos a través del planeta) es ahora puesta en marcha por una empresa gigante que ensambla y dispone de otras, en diferentes geografías, y en concordancia con distintos estados-nación, dado su descomunal poder corporativo.

El informe producido por el Instituto de Estudios y Formación de la CTA (Lozano; Raffo; Rameri; Mayo 2009) centrado en el análisis de la cúpula empresarial analiza una mayor presencia de firmas extranjeras, un sostenido crecimiento de la extranjerización -en el 2007 las ventas de las firmas extranjeras explican el 77.3% del total de la cúpula- y profundización absoluta de un proceso histórico y político que vale la pena subrayar: En 1958 las empresas extranjeras explican el 51.5% de las 100 empresas industriales de mayor facturación; en 1966 el 62.2%; en 1969 el 68.0%, en 1973 el 61.1%, en 1976 el 54.2% (Estudios de historia económica argentina; Basualdo; 2006) El trabajo concluye:

“… el interlocutor que define gran parte de las decisiones económicas de la sociedad argentina es dominantemente el capital extranjero, el cual presenta una inserción multisectorial y a su vez para quienes el espacio nacional de acumulación está subordinado a al estrategia más global de sus respectivas casas matrices” (Pág. 14; Lozano, Raffo, Rameri; 2008).

Se puede argumentar que “todavía son relevantes los espacios nacionales de valor puesto que existen una gran cantidad de mercancías, internacionalmente no estandarizadas, que no cotizan a un único precio y que no pueden sujetarse a un trabajo social promedial mundial y que represen, aproximadamente, un 65% de las mercancías”. Sin restar importancia a los análisis específicos de tales espacios nacionales de valor, sostenemos, que éstos son diferenciados por una totalidad concreta que es el sistema mundial del capital diferenciado. En este sentido, los espacios nacionales de valor que, para el caso argentino -citado el informe anterior- debe tener en cuenta la situación de capitales simples (PyMES) que devienen inviables y la prueba más flagrante de ello es que muchas PyMES ganan más invirtiendo en las acciones del capital potenciado que en la realización de sus propios mercancías -lo cual explica científicamente, y sin  bilis desarrollista, el detestado carácter rentístico del empresariado argentino- lo cual equivale a decir que el capital potenciado no solo explota a sus propios obreros sino a una gradación de pseudo-capitalistas con dificultades crecientes de relanzar su capital-mercancía. Dicho en otros términos: Los espacios de valor nacionales requieren de férreos acuerdos inter-burgueses regionales para potenciarse. Una anécdota:

“En un reciente congreso de Ilafa, un ejecutivo de la empresa argentina Techint sostuvo que: Este año China producirá 416 millones de toneladas, 66 millones más que el año pasado. Ese excedente equivale a 12 veces la producción argentina o a toda la producción de América Latina. Entonces, lo que estamos discutiendo aquí es cómo evitar que el derrame de productos siderúrgicos de China por sobrecapacidad provoque un daño irreparable a la siderurgia regional… En el mismo evento, un ejecutivo de otra empresa siderúrgica aclaró que el problema no es solo el acero, sino la cadena completa de valor, que incluye todo lo que se elabora con el acero o a partir de él, desde una bicicleta a un componente de la industria automotriz” (Julio Sevares; Nueva Sociedad N° 207; 2007)

China a pesar de todos los pronósticos del FMI crecerá más de lo previsto arrastrando a “los emergentes” y de este modo produciendo una situación de desacople relativo (Abalo; 2008) que marca una salida de crecimiento para el 2010 y reconoce a “los emergentes” y al bloque BRIC o BRICSA peso específico en la discusión del G-20, tal cual surge de los documentos de marzo 09:

Governance Reform: 43 The World Bank should acelerate reform of voting power to reflect changing economic weights and systemic importance in the world economy, leading to a greater role of developing and emerging markets, while taking account of the uniqueness of Multilateral Devolopement Banks’s developement misión, including contributions to concesssional windows and the need to foster partnership within the developement process (G-20; Working Group 4; The World Bank and other Multilateral Development Banks; Final Report; March 2009)

En este sentido, el problema de la anécdota no es económico ni político sino, decididamente, estratégico y geo-político y denuncia, brutalmente, la lentitud vacuna calimitosa de la “clase política” argentina. Volvamos.

El rostro del mundo ha sido modificado por las luminarias de la diferenciación intrínseca del capital industrial -la máquina a vapor, la electricidad, el motor de combustión interna, la cadena de montaje, la informática, etc- pero jamás en la historia humana una lógica supra-nacional ha podido operar diferenciado y subsumiendo a los espacios nacionales de valor mercantil ahora bajo el dictat de un espacio mundial que determina las condiciones de (re)producción de valores mercantiles; Espacio mundial donde se realiza ese plusvalor contenido en una mercancía construida por fuerzas nacionales y producciones singulares y únicas de empresas “cerebro-intensivas”, incidiendo en los tipos de cambio, etc. Dicho de otro modo: Tales condiciones sujetan la competencia capitalista a tiempos de trabajo mundiales impidiendo a muchos (falsos) capitalistas re-lanzar su capital-mercancía al mercando, esto es, no logran reafirmar sus capitales como capitales. La ley del valor opera en un espacio mundial de valor mercantil a través de la mediación compleja de sub-totalidades de acumulación de capital.

El movimiento, sujeto de esta estructura, es el imperium. El imperium lo precipita, activa, en la actualidad, aquella burguesía que pueda operar en los términos de ese  poder, que exige imperium, que se constituye en estrecha asociación transnacional, que produce el interés político de ese imperium: Materia para la disputa inter-burguesa de una posición de privilegio (unilateralmente conducido por Estados Unidos y que hoy ya tiene que negociar con China). El imperium (Spinoza) es la potencia colectiva QUE SE ORGANIZA. El imperium no existe en tanto “universal abstracto” sino que ES poder cuando DETERMINA POLÍTICA. La Argentina no tiene otro modo en el imperium y, por tanto, en la política si no se organiza en estrecha alianza con Brasil, el MERCOSUR restante, el BRIC. Como bien señala Carlos Abalo, sin esta “respuesta a los desafíos del sistema mundial” sin esta “potencia colectiva que se organiza” la Argentina seguirá con sus intentos coyunturales de naufragio fallido[3].

“La estructura del capital diferenciado amplia, enormemente, el radio de acción del capitalismo de los emergentes, favoreciendo a su industrialización a condición de que la dirección política de estos países sepa donde situarse en el contexto mundial, aproveche esa circunstancia y la desarrolle y apelando a la constitución de regiones mundiales… la difusión tecnológica y la ampliación del radio de acción del capitalismo se hacen más posibles que nunca en una situación en que, por la magnitud de su mercado, China (y con ella el Asia del Pacífico) arrastra a otros emergentes estableciendo un circuito llamado a cobrar gran dinamismo… este rumbo de expansión del capitalismo mundial tiende a impulsar las regiones globales y a apurar el avance tecnológico en Estados Unidos al mismo tiempo que prepara las condiciones para un multilateralismo estructural al sistema, con lo que empiezan a verse los caminos de salida de esta crisis a la vez que el multilateralismo deja de ser una categoría política para convertirse en una característica estructural de la mutación del capitalismo” ( Carlos Abalo; AL ASIGNAR LOS RECURSOS EL MERCADO TRAJO EL DERRUMBE, PERO EL CAPITALISMO TIENE SALIDA; Primera Parte; 2008)

Al mismo tiempo, es imprescindible destacar que esta misma estructura que hoy apenas si vislumbra de conciencia en las muy heterogéneas burguesías del mundo, la empresa de capital potenciado, no es otra cosa QUE LA CONFIGURACIÓN QUE HA PREPARADO LA ECONOMÍA CAPITALISTA PARA SER SOCIALIZADA (Levin; Tesis sobre la vigencia del socialismo; CEPLAD; FCE; UBA) Y por eso el objeto preciado de la lucha de clases para la clase trabajadora, a su vez diferenciada, no es otro que Ciencia, conocimiento, saber, tecnología, esto es, el gobierno de la forma del capital que permite liquidarlo, enterrar el imperium, realizándolo como absoluto, es decir, como planificación socialista del proceso social de producción mundial:  Sociedad sin clases o identidad del imperium y multitudo. Tal es el enorme poder que produce e introduce la estructura del capital tecnológicamente diferenciado o potenciado sobre la sociedad mundial en su conjunto[4].

Sinteticemos y retomemos:

Lo que absorbe el capital ya no es “un entorno no capitalista” como observaba Luxemburgo, en tanto proceso extrínseco de diferenciación del capital (industrial) sino su propia terreno de relaciones capitalistas, una sub-sunción real del capital sobre el capital, diferenciando, intrínsecamente, sus propias estructuras ahora escindidas en “capital simple” y “capital potenciado” Tal es la mutación interior, a través del desarrollo de plusvalor relativo, que se impone el capital industrial. El capital se estructura bajo el modo de una jerarquización continua. Ahora bien: El capital tecnológico es ese poder específico de comando nacido del capital sobre el capital. Bajo esta estructura vertical, la cúspide es privilegio de las empresas que detentan, para sí, el capital tecnológico, ápice estratégico de la acumulación y re-estructuración de los sub-sistemas de acumulación de (plus) valor.

La ciencia era compelida a servir al capital, bajo un proceso de escisión que comienza en la cooperación simple, se desarrolla en la manufactura y Marx observa que se “consuma” en la gran industria y su concepto es plusvalor relativo. Pero la ciencia, hoy estrangulada por el capital, se confunde con el capital tecnológico mismo volviéndose urgente distinguir ciencia (básica) y tecnología y el concepto se despliega, por este desarrollo interno, como plusvalor diferencial: El capital tecnológico -forma transicional empírica del capital y concepto para la socialización planificada del capital por una clase trabajadora internacionalizada- no produce bajo la forma de la mercancía sino que, al igual que la obra de arte, es un producto singular, único, irreproducible y condición ineludible de creación de una forma de plusvalor (pos) capitalista: El circuito de innovación se establece una única vez y su producto es el poder del capital sobre el capital: Un principio de tecnología aplicable. Éste se “materializará” en un circuito de reproducción simple (que puede localizarse en cualquier parte del mundo) meramente reproductivo de valor mercantil, bajo aquél principio singular, que, en un marco capitalista, produce más valor mercantil por unidad de capital, elevando su valor por encima del valor capital, superficialmente visibilizado como “monopolio”, con potestad exclusiva sobre la capacidad de reproducción y que, en un marco ideal-socialista, permite la planificación  del capital por parte de una clase trabajadora a su vez diferenciada con la misión de hacerse cargo de la masa de trabajadores-desecho que el capital dejó en su forma transicional.

¿Cuál es el espacio social de esta diferenciación?

La sociedad mundial es una totalidad concreta de producción capitalista de (plus) valor[5]: los tiempos de trabajo socialmente necesarios, tecnológicamente potenciados, tienden a imponerse de modo mundial y a subsumir a los espacios nacionales de valor. Globalización, mundialización del capital, internacionalización del capital, en tanto hecho social total (Marcel Mauss) es la generalización a escala planetaria de la forma capitalista del (plus) valor y de la forma capitalista de (re) producción de las fuerzas productivas del trabajo. El capital es, entonces, la razón de la globalización. (Astarita; 2006) En esta totalidad concreta del sistema mundial del capital el fenómeno empírico popularizado como “tercerización”, que evidencia la desaparición del burgués en la dirección del capital, reemplazado por un capitalista complejo colectivo que son trabajadores capitalistas no asalariados, contratantes de trabajadores asalariados, propietarios de medios de producción: Y sus capitales, como venimos explicando, no son para sus dueños.

Es consecuencia inmediata de este proceso el tiempo de trabajo socialmente necesario se reduce a un mínimo en constante decrecimiento. La creación de grandes masas de valores de uso se vuelve en sí menos dependiente del tiempo de trabajo humano y más dependiente del conocimiento aplicado en la producción. Por lo tanto, si el tiempo de trabajo humano se vuelve superfluo porque deja de ser medida de la riqueza creada, dado el nuevo piso de producción, reproducción y tecnología socialmente alcanzados, se desploma la producción fundada en el valor (mercantil) y desaparece la mercancía como forma; el robo de trabajo ajeno, el plusvalor, ya no queda oculto en la forma mercantil (a la espera de su realización como forma (pura) del valor o dinero, en el mercado) sino que luce como excedente puro y se invierte la ecuación: Si bajo el capital industrial el tiempo de trabajo socialmente necesario, mínimo, es condición del excedente; Bajo el capital tecnológico el tiempo de trabajo excedente se vuelve condición del necesario: Mientras la sociedad intervenga menos en el proceso productivo (dado el piso tecnológico y la escala de la producción) tanto mayor es su población excedente y el excedente de esa producción altamente eficaz[6].

Este  trabajo socialmente necesario, potenciado, para reponer la masa global de mercancías, altamente eficaz, es, su vez, su propia negación a igual escala: Una estructura continua de exclusión de los aparatos productivos del mundo ya no bajo el modo del ejército de reserva sino bajo la forma de los campos de muerte (cárceles, favelas, villas miserias, etc) Esto permite suponer el fin de la promesa civilizatoria del capitalismo o la muerte lisa y llana de la moral de su momento expansivo: Mayor bienestar posible para la mayor cantidad de gente. El informe Global Employement Trends de mayo de 2009 de la OIT, en este sentido, propone la salida coordinada de un capitalismo utópico:

“That the global economic crisis will result in a larger than expected negative shock to global growth in 2009 has serious implications for the world’s workers. The updated unemployment scenarios indicate a higher range for global unemployment in 2009 of between 210 million and 239 million. This would represent an unprecedented increase in the number of unemployed workers around the world this year… ILO proposed Global Jobs Pact to be discussed…” (OIL; Global Employement Trends)

Mientras que un informe reciente del Banco de Basilea exhibe la respuesta coordinada del capital:

“… Hacia mediados de octubre de 2008 al percibirse que la oleada de medidas inéditas de política económica adoptadas en los diferentes países se asemejaba cada vez más a una respuesta conjunta, los mercados comenzaron a mostrar indicios de que la crisis de confianza había sido atajada. El 8 de octubre, las autoridades del Reino Unido anunciaron un paquete integral de recapitalización de los bancos británicos. A esta decisión siguió, por primera vez en la historia, una ronda de recortes coordinados de las tasas de interés oficiales concertada por seis de los principales bancos centrales, incluidos el BCE, el Banco de Inglaterra, y la Reserva Federal. El proceso de adopción de amplias medidas adicionales continuó durante las siguientes semanas; por ejemplo, el 13 de octubre, la Reserva Federal y otros importantes bancos centrales ampliaron sus líneas de swaps para dar cabida a cantidades ilimitadas de financiación en dolares. Esa misma jornada, los países de la zona del euro anunciaron conjuntamente la constitución de avales e inyecciones de capital con el fin de estabilizar el sector bancario. Al día siguiente trascendió que el Tesoro estadounidense destinaría 250.000 millones de dólares (del paquete de 700.000 millones previamente autorizado) a recapitalizar los principales bancos…” (Informe BIS; La crisis financiera internacional)

Podemos, finalmente, plantear una pregunta: ¿Cuáles son las mediaciones necesarias para comprender la crisis respecto de lo expuesto como diferenciación del capital?

La diferenciación del capital no se encuentra en tal rama o en tal proceso sino que enviste a todas las ramas y todos los procesos; Es la determinación mediada del “universal concreto” mismo que es capital global: Lo que no es capital potenciado se mastica. Hay diferenciación del capital en los subsistemas del agro, de las empresas de capital simple, y, indiscutiblemente, en el sistema financiero mundial. Alan Greenspan en sus memorias:

“… el avance de las tecnologías de la información y la comunicación ha encogido a todos los efectos el tiempo y la distancia que separan a los mercados de todo el mundo. En pocas palabras, unas inmensas mejoras en la tecnología y el gobierno han ampliado los horizontes geográficos de los inversores, lo que ha hecho la inversión extranjera menos arraigada de lo que parecería en décadas anteriores… el aumento del apalancamiento parece ser el resultado de las enormes mejoras en tecnología e infraestructuras, no de unos humanos significativamente más propensos al riesgo… (Alan Greenspan; La Era de las Turbulencias; 2007)

Ajustadamente: Si hemos establecido que la empresa de capital potenciado es el ápice de re-estructuración de los sub-sistemas del capital y en el piso, en el suelo, encontramos el capital meramente reproductivo, el capital simple, y su égida la empresa de capital tecnológico (que ya no produce una mercancía sino un producto irreproducible y singular que permite la producción de plusvalor diferencial y tasas extraordinarias de ganancia) podemos aventurar que la posición intermedia sub-sistemática es ocupada por lo que se identifica como capital financiero que no encontró otro modo de elevar, sistemáticamente, sus tasas de beneficio que llevar al extremo el clásico sobre-endeudamiento de la aristocracia norteamericana (American Way Of Life) poniéndole una soga en el cuello a todo el sistema financiero mundial, desarrollando a su vez la potencia económica de China Mayor[7], y lo que se manifiesta como crisis financiera -captado bajo el modo de la metáfora por Arrighi como “placas, derivas tectónicas del capital que aceleran su desplazamiento”- no es otra cosa que la re-estructuración de los sub-sistemas nacionales de acumulación que el capital diferenciado está desplazando al Sudeste Asiático haciendo colapsar y poniendo al borde del completo hundimiento a Estados Unidos, liquidando tanto su aristocracia obrera como la europea.

¿Dónde se dirime la lucha de clases?

De lo que trata la lucha de clases primeramente y en última instancia puede resumirse, en las vísperas del socialismo, en una sola palabra: Tecnología. Mientras la sociedad sea una sociedad de clases, la clase social que gobierna las potencias innovativas humanas a escala social tiene y tendrá la manija de la transformación política y el diseño de nuevas formas de vida. (Pablo Levin; Notas sobre la economía política de la historia; FCE; CEPLAD)

Dado todo lo expuesto hasta aquí podemos fundamentar una posición y una respuesta nuestro interrogar:

El Keynesianismo (y todos sus NEOs y POSTs) se nos presenta, finalmente, bajo su forma puramente ideológica, extemporánea, a la época del capital diferenciado: Una mera rémora obsoleta del capital indiferenciado, aplicable en tanto política económica… como aquella voluntad que, dado un piso extremadamente sofisticado para sentir la música, esculca basura en viejos trastos y vinilos.

Bibliografía:

Pablo LEVIN; Tesis sobre la vigencia del socialismo (CEPLAD; FCE)

Pablo LEVIN; ¿Quién planifica a quien? (CEPLAD; FCE)

Pablo LEVIN;  Saber de que se trata (CEPLAD; FCE)

Pablo LEVIN; Notas sobre la Economía Política de la Historia; VOL I; (CEPLAD; FCE); Introducción a la teoría de subsistemas de capital; 2008.

Pablo LEVIN; El Capital Tecnológico; CAP I Ensayos Introductorios La mercancía del Capital y Parte Tercera: Tesis en el marco del Capital Diferenciado; 1997.

Rolando ASTARITA; Valor, Mercado Mundial y Globalización; 2006.

Rolando ASTARITA; Crítica a la tesis de financiarización; 2009.

Carlos ABALO; AL ASIGNAR LOS RECURSOS EL MERCADO TRAJO EL DERRUMBE, PERO EL CAPITALISMO TIENE SALIDA; Primera Parte; 2008

CARLOS ÁBALO, “La crisis y el porvenir del capitalismo no se explican sólo por la lógica de ‘El Capital’, pero sin ella son incomprensibles”, en “Herramienta” núm. 6, Buenos Aires, Otoño 1998.

ROSA LUXEMBURGO, “La acumulación del capital”, Buenos Aires, 1968;

Carlos MARX; GRUNDISSE; TOMO I.

Notas


[1] La literatura sociológica llama al fenómeno “tercerización”.

[2] Mucho antes del capitalismo, y con igual eficacia en toda etapa de su desarrollo, existieron formas pre-capitalistas del capital dominantes sobre formas dominadas de acumulación. En el marco del capital potenciado la figura jurídica de sus relaciones de poder empíricas son contratos de estructuras empresariales de diversificación. Forma parte de la naturaleza jurídica de estos contratos la subordinación económica y técnica de una empresa sobre otras (poder de dirección y de control). No se trata, por lo tanto, de figuras de colaboración empresaria sino de concentración vertical por parte de la empresa concedente, licenciadora, etc.; basta indagar en los contratos de adhesión, putting out system, just in time, concesión, etc (Ghersi; Contratos civiles y comerciales; Tomo II; 1999)

[3] Este capital mundializado reclama una soberanía de igual rango. Lo que, en la verborrea de lo cotidiano, llamamos política es, en realidad, gestión, administración, politiquería (lucha de individuos por las manijas del poder de los aparatos de Estado) o, sin más: Policía. Se trata de un ámbito meramente formal. Nuestra segunda hipótesis de trabajo, paralela, es que el Estado pos-moderno al disolver la diferencia entre Sociedad Civil y Estado, diluye, borra, justamente, el carácter moderno del Estado, y hace emerger como contrapartida una supra-soberanía mundialmente objetiva cuya forma jurídica es el Imperio (Negri-Hardt; 2001)

[4] No es el otro el poder que, sin saberlo, había comenzado a esbozar sobre el objeto vida, vitalpolitik, como biopolítica, el filósofo francés Michel Foucault y que se corresponde con el borrador de su amigo filosófico, Gilles Deleuze, acerca de las sociedades de control: Si la disciplina constituía la racionalidad de las instituciones de la sociedad del capital industrial para la construcción de las fuerzas nacionales de explotación del trabajo (internamente indiferenciado, homogéneo, y políticamente diferenciado: Estado/Sociedad Civil); el control es la racionalidad más específica para las instituciones que la sociedad del capital tecnológicamente potenciado desarrolla en pos de organizar las fuerzas productivas a escala planetaria (intrínsecamente diferenciado y políticamente indiferenciado: los poderes soberanos ya no encarnan el interés público sino los puramente privados, desencadenado una crisis aguda de representación política). Todo lo cual no quiere decir que “el control” reemplaza a “la disciplina” sino que ambas conviven pero se diferencian respecto del tipo de poder que ejercen determinadas formas específicas del capital.

[5] “La producción de plusvalía -que comprende la conservación del valor adelantado inicialmente- se presenta así como el fin determinante, el interés impulsor y el resultado final del proceso de producción capitalista, como aquello en virtud de lo cual el valor originario se transforma en capital… la función verdadera, específica, del capital en cuanto capital es, pues, la producción de plusvalor, y ésta, como se expondrá más adelante, no es otra cosa que producción de plustrabajo, apropiación -en el curso del proceso de producción real- de trabajo no pagado, que se ofrece a la vista y objetiva como plusvalor…” (El Capital; Libro I Capítulo VI-Inédito; Resultados del proceso inmediato de producción; Siglo XXI; 2001)

[6] La contracara, entonces, del alto grado desarrollo de la producción a escala mundial y de la diferenciación y desarrollo global de las fuerzas productivas no demuestran la senilidad del capitalismo (Beinstein; 2008) ni el detenimiento de sus fuerzas productivas (Chesnais; 2007), sino la profundización del capitalismo (Abalo; 2007) a través de crisis, en exacta proporción de su poderío desplegado.

[7] En un sentido cultural, económico y geopolítico, la China comprende no sólo la República Popular sino también Hong Kong, centro empresarial que a partir de 1977 se convirtió en una Región Administrativa Especial, con su propia jurisdicción en materia de comercio e inversión extranjera; Taiwán, isla tecnológicamente avanzada pese a su discutible situación política (la China la considera una provincia rebelde) que se esta integrando más y más en la economía china; Singapur, predominantemente chino, centro manufacturero de alta tecnología y base de muchas empresas multinacionales; y una vasta diáspora china que ocupa las filas de muchas de las elites comerciales del Asia sudoriental, las cuales ejercen sus actividades en los círculos de los negocios del mundo entero. Júntense estas piezas del rompecabezas chino y se encontrará un potencial sin igual: concentración de recursos humanos, las más numerosa del mundo y que incluye un gran número de científicos, ingenieros y ejecutivos veteranos; una infraestructura tecnológica avanzada que progresa con rapidez; una posición de liderazgo en muchas de las nuevas tecnologías (Taiwán es la mayor productora mundial de computadoras portátiles); amplio capital (las economías combinadas de la China, Taiwán, Hong Kong y Singapur poseen reservas de divisas extranjeras por valor de 75.000 millones de dólares); Una posición dominante comercial; Bases importantes y sedes regionales de compañías multinacionales (Shangai, Hong Kong, Singapur); y conocimiento de los negocios globales (diáspora China) Este “rompecabezas” es la China Mayor o Gran China:  Con un valor de cerca 1.4 millones de millones de dólares, el comercio de mercancías de la China Mayor (la República Popular China, Hong Kong, Taiwán y Singapur) sólo es superado por la Unión Europea y los Estados Unidos, y constituye casi el doble del volumen japonés. En la nueva economía global este volumen constituye la base de un enorme poder de negociación, a tiempo que otros países sopesan su respuesa a las cuestiones comerciales y económicas en el contexto de sus propias exportaciones. La China Mayor se está convirtiendo rápidamente en el núcleo de una economía asiática más grande aún y en expansión. La China continental ya es el mayor mercado de exportación para Corea del Sur, mientras que la China Mayor es el mercado más grande para casi todos los demás países del Asia. Ver: Oded Shenkar; El Siglo de China; 2008.

Comentarios (3 comentarios)

Leo:
Planteás temas que dan para un largo estudio. Capital simple y diferenciado, no entiendo bien el énfasis en la división, como si fueran cosas diferentes, ni menos como Pablo Levín introduce la lucha de clases en esto. Tendré que leerlo más obviamente…

Me recuerda a cierta confusa prédica entre bienes tangibles o tecnológicos que tanta lata generan, donde se confunde mucho las cosas estableciendo una diferencia entre capital sólido y físico y capital intangible, inteligente o de la información. El capital es uno solo, y siempre capital es igual a posesión de la tecnología capaz de aumentar y sostener la máquina de genera ganancias que se reproduzca asi misma y no se detenga jamás. Acumulación de riquezas y recursos, estén como estén materializados, cuando la información sigue siendo un recurso atesorado por sus poseedores diseñado para hacer más eficaz la el ciclo.

En el capitalismo la “innovación” va de la mano de conservación, porque lo único que importa es la infinitud del incremento de la ganancia y para que ella se sostenga es necesaria la conservación. Y para la conservación es clave el factor político-militar; de ahí que siempre el capitalismo se monta sobre los estados fuertes: si dejamos librado a la libre competencia a todos corremos el riesgo que cualquier afortunado país invente algo y nos cague el negocio. Lo que sucede ahora es que la crisis de USA no le permite sostener la protección política a la competitividad de su sistema industrial; por ello el reconocimiento del papel central de la economía china y la toma de conciencia de cambiar el modelo de gestión para su capitalismo.

Por ejemplo, una fuerza que pone freno a las innovaciones y descubrimientos tecnológicos REALES es la inercia del capital tecnológico instalado intentando conservar su valor prolongando su vida útil. Por ejemplo, el reemplazo del automovil a petróleo por otro en base a una forma no agotable de energía está retrasado por los intereses que defienden un negocio ya instalado y el valor colosal de miles de unidades tecnológicas. Si se aboliera el coche a combustión, ¿que sucedería con todo el capital tecnológico instalado ( know how, fábricas, robots, desarrollos, etc ) Perderían su valor en forma escandalosa, a su vez que se requirría aportes enormes de capital acumulado fresco para construir las nuevas tecnologías que reconviertan el sistema para fabricar autos a hidrógeno supongamos. Es sólo innovación ficticia reproducida desde un control del rendimiento; son innovaciones formales destinadas a sofisticar los productos para hacerlos atractivos al consumidor insaciable. Lo que decís vos de la amenaza china es eso, defenderse de la competencia es mandatorio para la conservación de la ganancia

La tecnología está destinada a aumentar el volumen de transacciones susceptibles de generar ganancias; la única forma de sostener la expansión infinita no es ya el aumento poblacional genético sino el aumento exponencial de la capacidad de consumo simultánea de cada agente económico en cualquier lugar del mundo. Por eso las mayores transformaciones se han realizado en el rubro comunicaciones y manejo de la información, que permite el objetivo supremo de hacer más en menos tiempo. ¿Como aumentar el consumo total sin que implique aumentar el ingreso de los trabajadores más allá de un límite donde se volvería un boomerang? Aumentando exponencialmente el consumo de las clases más pudientes y evitando aumentar el ingreso de las masas asalariadas a través de su reemplazo. Para lograr esto era necesaria explotar la variable tiempo, aumentar la circulacion de la información y los bienes de tal modo de expandir los actos de consumo todo lo que sea posible.

Julio / Julio 26th, 2009, 5:08 pm / #

Yo no creo que el capital sea esa abstracciòn, ese “UNO” que decís, sin mediaciones, sin diferenciaciones; No me parece nada trivial distinguir al capital potenciado (ejemplo: complejo militar norteamericano) del capital simple o meramente reproductivo (una PyME). De proceder de este modo tambièn un Julio Zoppi de la època de Das Kapital debiera haber gritado ¡Porque distingue usted capital comercial si el capital es Uno solo! El capital es una totalidad negativa, justamente, por las determinaciones inmanentes del valor.

Tampoco creo que el capitalismo “conserve”. Caben las primeras líneas del Manifiesto Comunista para dar cuenta de su fuerza revolucionaria y del enorme desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo. La tecnología, la innovación, para Marx es esencial al sistema capitalista. De ahì la importancia del concepto de “plusvalor relativo” para la època del capital industrial o capital no diferenciado. El concepto de plusvlor relativo responde a tu pregunta sobre còmo se aumenta el consumo total sin aumentar los ingresos. Esa es la vieja dinàmica revolucionaria del capitalismo: la introducción de tecnología permite producir màs valores de uso “en menos tiempo” (lo que la jerga llama productividad) o sea, hacer el trabajo màs eficiente, por lo tanto, abaratar el costo de reproducción de la fuerza de trabajo y bajar su salario, por ende.

El capital tecnològico ni por putas “conserva valor”, tampoco es valor, sino que es la condiciòn de su creación. El capital tecnológico no produce una mercancìa sino bienes irreproducibles, singulares. Se trata de proyectos de investigación. Un ejemplo que da Levin es el Proyecto Manhattan.

Te recomiendo un repaso por Marx, un repaso severo, como si nunca lo hubieses leìdo, luego una lectura de Isaak Rubin, luego una vuelta a Das Kapital y lentamente tomar los aportes de Pablo Levin.

Un abrazo,
Leonardo Sai

Leonardo Sai / Julio 30th, 2009, 10:05 pm / #

Leo

Me mandás a leer bastante, eso se pone bueno, porque te voy a hacer caso ;-)

Perdoná el lenguaje de entrecasa de estos comentarios que choca con la jerga iniciática de los oropeles académicos; pero el pensamiento anda suelto y sucio como el polvo de las calles de tierra de un pueblo, no anida solo detrás de una montaña de citas al pié y una bibliografía de 500 referencias, ni es exclusivo de los claustros, los títulos y las tesis doctorales.

Estamos hablando de conceptos en distintos contextos y niveles. El capitalismo como sistema de desarrollo, o de producción si querés – un tipo de motor de desarrollo- tiene unas características determinadas y produce determinados efectos sociales; desde esa perspectiva si la innovación es una característica esencial. Pero el capitalismo es también un sistema político, en tanto sistema de poder establecido, acumulativo; y en ese rol la conservación es una carácterística tan esencial como la innovación para la creación de valor.

El capital es capital en tanto conserve su capacidad de producir bienes que alcancen valor en el mercado. La conservación se implementa por varios medios, entre ellos los políticos. El capital que pierde esa capacidad se vuelve chatarra obsoleta y se suicida. La tecnología en si no es un medio de producción, o digamos que no es un medio de producción completo, jamás puede concebirse por separado de la propiedad capitalista que le da vida, al menos dentro del capitalismo.

Si vos poseés un capital, digamos un conjunto de maquinas y tecnologías asociadas a esas maquinas o un pedazo de tierra, y eso se vuelve incapaz de producir mercancías que tenga un cierto valor de mercado, perdés. Por eso la innovación va de la mano de la conservación. La innovación prevalece a la larga como tendencia por la dinámica siempre ascendente del sistema de producción, pero me importante no ningunear el muy importante factor inercial del capital establecido, porque también es consecuencia de la extensión del modelo de producción capitalista en el tiempo en una sociedad dada.

Si vos querés proteger el valor del capital instalado, vital para que ese capital siga siendo capaz de generar productos vendibles y por lo tanto siga existiendo como capital, no podés tener solo la innovación como estrategia, la innovación es esencial tanto como la conservación, tenés que dotar una estrategia de conservación de valor; operar para que ese producto casi standard que es productor de ganancias y optimiza las inversiones consolidades siga produciendo dividendos, la única forma de limitar la innovación. ¿Que innovación necesita la Coca Cola para mantener la condición de sus capitales como tales? Capital que no produce mercancías vendibles no es capital.
La innovación nace como estrategia de consumo en los dispositivos de reproducción. Como se “innova” cada temporada la ropa que se ha de usar para que nada cambie, el capitalismo es cíclico y los ciclos son esencialmente inerciales. La innovación en términos de consecuencia global en términos de desarrollo a través de esa lucha de fuerzas es muy a la larga, contra la enorme resistencia de lo instalado. Los trust, los oligopolios, las logias, los proyectos secretos, son todos dispositivos del campo de la conservación del valor, no tienen nada que ver con proceso alguno que puedas asociar al concepto de innovación. Supongamos que tenés una máquina de fabricar preservativos, el fin de lucro te obliga a cierta innovación que va de la mano restrictiva y mandatoria de la conservación, no podés cada año tirar a la basura la máquina antigua para comprar o desarrollar otra porque te fundís, ni dejar que tu vecino invente algo que te cague. necesitás hacer que el producto sea fabricable por la máquina que tenés, y eso es lo que mantendrá la condición de que esa máquina siga siendo capital y no hojarasca. La tecnología como dispositivo no puede dejar de reconocer estas premisas. Creo que el concepto de “innovación” asociado a un determinismo tecnológico ( Schumpeter) está ligado al consumo, a la dinámica de la producción de los signos que animan los productos ofrecidos para su consumo infinito, cíclicos y renovable, no a la construcción de capital y de valor.

Me parece que lo que citás de Marx no se aplica a los conceptos de mi planteo, no nos estamos entendiendo. Si no podemos llegar a poner a Marx habilitando la teoría de la mano invisible y el derrame. La tecnología basada en el conocimiento no es algo intangible, ni misterioso, es algo físico por más que se exprese en términos de factores de inteligencia productiva, y hablar de potenciado, es hablar de términos de diferencias de intensisad, no de sustancia.

Por otro lado, asociar tecnología a innovación como sinónimos me parece una mirada muy tecnolátrica, una versión en extraña tonalidad marxista del cuento de la ortodoxia liberal y la tercera ola.

Obviamente que me debo una lectura profunda de los trabajos de Levín, solo me permito algún comentario general a partir de la impresión que me causó leer materiales de él digamos de divugación: textos que están disponibles en la página del CEPLAD, reportajes, articulos periodisticos, reseñas, etc. Sobre eso me baso para comentar algunas cosas. Sus aportes a esclarecer el tema de las empresas de gestión obrera de empresas em parecen admirables. Por lo demás, lo que encuentro de singular en sus textos parece ser cierta propuesta económico-político-social destinada a conciliar un modelo de desarrollo capitalista planificado que pueda ser inclusivo y compatible con formas de planificación obrera. Esto de movida suena contradictorio; la cacarerada “posesión obrera” ¿ de la tecnología habilitaría al desarrollo en términos de un modelo de “innovación” capitalista. Me parece que sin romper el capitalismo no se puede hacer escindir, splitear, a la tecnología de su inmanencia dentro del orden del capitalismo privado dirigido por el rabioso lucro.

Respecto de los intríngulis conceptuales sobre conceptos sobre mercancía, valor, etc, que derivan de la lectura por ejemplo de “El capital tecnológico” de Levín, prefiero leer los clásicos que me dejan las cosas más claras . El capital es la mercancía por antonomasia, porque es capaz de generar nuevas mercancías, “medio de producción” se decía antes sin tanto galimatías posmoderno en la escritura. Y la tecnología es una mercancía, y es parte inseparable del capital al menos dentro de un modelo de desarrollo capitalista.

La gallina vale por gallina, en un caso porque te podés hacer unos cuantos pucheros –bien de consumo- y en otro porque pone huevos –bien de capital-, pero si es la gallina con el chip que le hace fabricar huevos de oro tiene otro valor. La gallina es el capital fisico y el chip – el capital“diferencial” ¿ para usar tus términos, es el talento inteligencia puesta en el desarrollo del chip, obviamente en el capitalismo dispositivo celosamente reservado a los dueños del capital -el “capital tecnológico”.

un abrazo

Julio / Agosto 1st, 2009, 5:59 pm / #

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