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Articulo

Los hundidos y los salvados (I)

marxApuntes sobre la crisis

Sobre el espacio mundial de formación de (plus) valor mercantil y las crisis que aparecen en Estados Unidos como financieras y se desenvuelven, en tanto crisis de la “economía global”, como necesidad de la re-estructuración de los sub-sistemas meramente reproductivos del capital (potenciado).

Por Leonardo Sai

La llamada “internacionalización del capital” no es sino una consecuencia necesaria del no-límite del capital, esto es, de fases inmanentes e históricas -la ideología y jerga académica lo titula: global- de reproducción ampliada[1] capitalista[2] en el marco actual del capital (tecnológicamente) potenciado. A partir de esta referencia concreta, creemos, se enriquece lo que cierta doxa académica redunda como “globalización” o “mundialización”.

Sin necesidad, en principio, de realizar un acercamiento mediante la crítica a la dogmática de la economía política[3], auto-limitándonos a una aproximación que el sentido común ya tiene es hace más de cincuenta años palmario un proceso mundial de re-estructuración capitalista de los Estados Nación apoyado -la superficie se infla de discursos sobre “el neo-liberalismo[4]“- por la política de las empresas trasnacionales. La situación de superproducción[5] no requiere luz para constituirse como empiria: Es realidad dada que la conciencia inmediata tiene por sistema de información (Castells; 1997; Virilio; 1995)[6]. No obstante, esta conciencia que “tiene algún dato” es cautiva del embrujo de su pseudo-ciencia oficial (Economics) o es, falsamente, iluminada por tesis del marxismo anacrónico.

Consideramos extemporáneas las tesis marxistas sobre el imperialismo y el capital monopolista, y que se prolongan en nuestros días como “tesis de la financiarización” (Chesnais; 2006), cuya genealogía es Hilferding-Lenin-Bujarin y luego Paul Sweezy; 1942; Mandel; 1972; Baran y  Sweezy; 1966; etc. y yuxtaposiciones varias -que incluyen una cháchara infinita sobre “el neo-colonialismo” “el parasitismo” “el casino global”-. Esta tesis afirma una “dictadura del capital ficticio” sobre “la producción” adjetivada como “real” por “vividores” que además de succionar plusvalor fagocitan “la economía real” en tanto “capitalistas timberos”. El capitalismo se vuelve análisis moral: Se lo concibe como Decadente[7]. El carácter aconceptual de esta tesis yace en que permite explicar tanto “las guerras inter-imperialistas” como “el neo-liberalismo” matizando algo por allí, modificando alguna cosita por allá, todo se actualiza, bien prontito, listo para el panfleto. La historia se repite y la diferencia específica se reduce a un error de imprenta. Veamos otra ejemplo.

Las “tesis del imperialismo” observan la conquista colonial. No obstante, subsumen su lógica a una garantía que inmuniza a los monopolistas respecto de sus competidores siendo el colonialismo menos un desarrollo capitalista que estancamiento, devastación en los dominados y “parasitismo” en los dominadores. En suma: Se refieren al saqueo en tanto saqueo, esto es, de un modo genérico y no bajo su forma específicamente capitalista. Aproximémonos un poco más.

Contra estos análisis extrínsecos el lúcido análisis inmanente de Rosa Luxemburgo advertía, en 1912, la penetración (capitalista) del capital industrial en las colonias, mediante la exportación de capitales, y cómo al tiempo que el capital industrial europeo desarrolla (extrínsecamente) el capitalismo de las colonias -Jorge Sábato estudió este proceso como la formación de una burguesía terrateniente como clase dominante y fundadora del Estado Moderno 1880-1914- se va diferenciando intrínsecamente -lo que Lenin metaforiza como “madurado demasiado” (pág; 78; Imperialismo, fase superior del capitalismo)- el propio capital industrial y la situación monopolista (que Hilferding y compañía creían capturar como esencial) no es sino la manifestación apariencial de un proceso que no sucede en el  mercado, sino que se expresa en él, y cuya génesis se encuentra y explica por una modificación (esta vez si esencial) de la estructura misma del capital.

“… fue el consumo de capas sociales y países no capitalistas, el que constituyó la base de enorme desarrollo de la industria de tejidos de algodón en Inglaterra. Pero, a su vez, esta industria desarrolló en Inglaterra misma, una extensa industria de máquinas que suministraba husos y telares… Veamos, ahora el caso, inverso. La producción capitalista suministra medios de producción que exceden a las propias necesidades y encuentra compradores en países no capitalistas. Por ejemplo: la industria inglesa suministró en la primera mitad del siglo XIX material de construcción de ferrocarriles a los países americanos y australianos. (La construcción de un ferrocarril no significa, por sí sola, el dominio de la forma de producción capitalista en un país. De hecho, en estos casos, los ferrocarriles sólo fueron una de las condiciones previas para la implantación capitalista)…” (Luxemburgo; La acumulación del capital; 1968)

Lo que se exacerba, quizás, en las tesis imperialista-fracción dictatorial financiera del capital es la verdad del mercado y del Estado como figuras del capital. Sin embargo, tales figuras están mediadas por la ley del valor y del plusvalor y no por la “voluntad de poder” de una oligarquía financiera o de poderosas burguesías nacionales. En estas tesis tal verdad aparece como inmediata y la contradicción esencial capital-trabajo es desplazada por la de fuerzas nacionales-fuerzas extranjeras o internacionales. Sociológicamente, si bien permite observar la competencia capitalista en el marco dominante de una acumulación nacional del capital (Weber lo llamaba “competencia inter-estatal por el capital”) el propio trabajo de Lenin se encarga de mostrar tal acumulación como históricamente superada puesto que “empieza el reparto del mundo entre los trusts internacionales…” (Imperialismo; Fase Superior; Lenin; 1974). Pero la intuición profunda de Luxemburgo descubre que no hay reproducción ampliada capitalista del capital industrial sin tecnología y, a su vez: La tecnología se desarrolla en la reproducción ampliada. Ésta forma de reproducción es la lógica de la cual hay que partir para comprender el desarrollo potenciado del capital y el poder político que habilita.

Podemos, entonces, preguntarnos: ¿Qué fueron entonces las tesis del imperialismo?

Notas

[1] Incremento de la producción de plusvalor puesto que el modo de producción capitalista está regido por la ganancia y no por la producción.

[2] “La reproducción ampliada no es una innovación del capital. Más bien constituye de antiguo la regla de toda formación social histórica en que se manifiesta un proceso económico y cultural… Todos los progresos decisivos del proceso de trabajo y los monumentos de civilizaciones fenecidas, como las grandes obras hidráulicas del Oriente, las pirámides egipcias, las calzadas militares romanas, las artes y ciencias griegas, el desarrollo de los oficios y las ciudades en la Edad Media, hubieran sido imposibles sin una reproducción ampliada, pues solo el aumento gradual de la producción más allá de las necesidades inmediatas, y el crecimiento constante de la población y sus necesidades, crean la base económica que es prerrequisito indispensable a todo progreso cultural… ” (La acumulación del capital; Rosa Luxemburgo) Luxemburgo observa que en la formación social capitalista la reproducción ampliada del capital es exigencia ineludible y azote permanente para el capitalista: “Para el capitalista individual la imposibilidad de marchar al compás de este movimiento de la lucha por la concurrencia, la bancarrota” (Idem)

[3] Llamo dogmática a la repetición acrítica, ahistórica, de una tesis científica; por ejemplo, la tesis del estancamiento de las fuerzas productivas por parte del trotskysmo, de  modo tal que, conceptos otrora vivos, trasladados automáticamente de época, se revelan formas muertas, transformadas a fetiches del pensamiento que “embalsaman” lo real bajo una ideología que se represente del modo que quiera no puede sino ser reaccionaria en su naturaleza, esto es, por una posición enunciativa (deseo) que rechaza la vida del presente. La dogmática es inmune a la crítica inmanente.

[4] El neo-liberalismo fue un programa político, social, financiero; necesario para una fase expansiva del capital, manifiesto de su ofensiva sobre el trabajo. La derecha europea, por ejemplo, no tiene otra forma de asegurar su dominio que invocar, en lo cotidiano, el terror que subyace, como cimiento de la política, la excepción permanente. Por eso, sus figuras son rizomáticas: El terrorista, el delincuente, el fanático religioso, el sicario, etc -Se conoce esto como Derecho Penal del Enemigo. (Jakobs)

[5] En 1966 aparecieron 7 mil productos nuevos en los supermercados yanquis; en el 2006 son 16 mil con un porcentaje de fracasos del 95%; cada año 20mil nuevos productos se presentan en el mercado europeo, con un porcentaje de fracasos del 90%; en 1995 solamente la empresa Sony comercializó 5 mil productos nuevos; entre 2000 y 2004 PSA lanzó 25 nuevos modelos repartidos entre Peugot y Citroen; en el mercado mundial se pasó de 34 lanzamientos de nuevos perfumes en 1987 a 300 en el 2001. La consecuencia es una inflación en los registros de propiedad intelectual, en los derechos de autor, una inflación de marcas: en Francia se registran 50mil marcas al año con un total de 900 mil marcas hasta la fecha. La marca Zara renueva sus modelos cada quincena y produce 12 mil diseños por año. Calvin Klein renueva sus gamas de ropas interior todos los meses. Reebok saca una colección de calzados cada trimestre. Lo mismo sucede con la industria cultural: el 85% de las grabaciones musicales que se venden en el mundo proceden de cuatro grandes grupos; siete grandes firmas yanquis acaparan el 80% del mercado mundial del cine. ¿Qué pasan con los brolis? El número de libros en yanquilandia ha aumentado un 50% en los diez últimos años, cada año se publican más de 100 mil libros: 135 mil en el 2001. Desde 1980 EE.UU publicó más de 2 millones de libros frente al millón trescientos mil de los cien años anteriores. La serie se repite: sobreabundancia, saturación de la oferta, imperativo categórico de rentabilidad rápida, poderosas y globales máquinas de promoción y publicidad, vida corta de la mercancía, reemplazo y desecho. Así, la tercera parte de los 550 cines de París proyectan una película distinta cada semana cuando hacia 1956 para obtener el 50% de los ingresos se necesitaban tres meses de explotación: hoy se tienen que alcanzar en dos semanas o es el fracaso siendo seis o diez la medida del éxito. Conocemos estas marcas globales, sabemos de estas economías aceleradas[5], de la renovación semana a semanas de librerías, cines, salas de teatros. La computadora que hace algunas décadas abarcaba una habitación entera hoy cabe en el chip de una diminuta lapto, lo que ayer salía 900 hoy 150 y sucesivamente. Ya no se trata de quedarse afuera del consumo de un producto sino de quedarse afuera de lo novedoso como experiencia. (Los datos son de Gilles Lipovetsky en su libro La felicidad paradójica)

[6] Sociedades transnacionales como Ford, Siemens, Toyota, Pfizer, tienen presupuestos para ID (innovación e investigación) equivalentes superiores a cinco mil millones de dólares (Lipovetsky; 2006)

[7] Jorge Beinstein, siguiendo esta lìnea argumental, distingue un “capitalismo jòven” de un “capitalismo senil” (Rostros de la crisis; Beinstein; 2008)

Comentarios (un comentario)

En el capitalismo la infinitud de la ganancia marca la necesidad de infinitud del crecimiento y la infinitud de la acumulación de capital. Siempre hay que ganar más y acumular más porque no existe una meta númerica; las sangre del sistema es la avidez infinita de incremento. El mercado es el sucedáneo; provisión de tecnología y provisión de consumo, comprar barato insumos y vender caro productos es la ley básica de la ganancia, pero para ello hay que integrar a los no capitalistas al capitalismo: el consumo es sucedáneo de la forma de vida capitalista; una región muy poblada no me sirve para ser explotada, ni para venderle nada, sino incorpora el hábito capitalista de consumo. De ahí el acierto de los cerebros que pensaron que a las colonias, aparte de expoliarlas, había que hacerles el capitalismo, fabricarles un sistema capitalista para que se volvieran realmente útiles.

Julio / Julio 26th, 2009, 12:27 pm / #

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