Mis manos envejecen
Por Brutus
Las miro, así, en el reflejo de la pantalla. Noto arrugas por demás. Veo, también, que los nudillos se arrugan cuando tipeo. Nervaduras evidentes que antes fluían carnales en la furia juvenil. Pero… ¿qué pasó además del tiempo?
Pasan los otros, que somos nosotros en suspensión abstracta. Y el otro no es el yo, ni su circunstancia. ¿Qué explicación podemos encontrar en el relato? Ninguna. Y en el dato policial, o judicial, mucho menos. Ha muerto Gabriel Báñez. Será por elección, por supresión de ánimo, ¿importa eso? Cualquier enunciado valorativo remite a la mediocridad, y al miedo. Alto. El escritor dejó a sus muditos hablando por él…
Lean, déjense llevar por el silencio íntimo, tengan la valentía de un final sin anuncios. Festejen la vida…

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