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Articulo

Por qué blogueo (II)

[La primera parte del presente artículo, aquí.]

 

Por Andrew Sullivan (*)

 

The Daily Dish

 

Esta atmósfera inevitablemente estará conformada por la personalidad del blogger. La blogosfera puede en realidad, ser la última forma velada del foro en que un escritor se atreve a expresarse. Incluso el más cuidadoso y consciente de los bloggers puede revelar más de lo que quiere sobre sí mismo con algunas frases imprudentes, publicadas antes de que tenga el buen sentido de apretar Borrar. El sabio terror que paraliza a un escritor -el miedo a estar expuesto, deshecho, humillado- no está al alcance del blogger. No puedes bloquearte como blogger. Tienes que expresarte ahora, mientras tu carácter explota, mientras tu humor dura. Puedes tratar de esconderte del escrutinio real, y la exposición que ello demanda, pero resulta duro. Y eso es lo que hace del blogueo una forma propia: es rica en personalidad. La falsa intimidad de la experiencia web, la cercanía del email y los mensajes instantáneos rezuman a través de ella. Sientes como si supieras cómo viven los bloggers, experimentan las mismas cosas que experimentas, y comparten el momento. Cuando los lectores de mi blog se tropiezan conmigo en persona, invariablemente se dirigen a mí como “Andrew”. Los que me leen en papel impreso no hacen eso. Para ellos soy el Sr. Sullivan.

En mi blog, mis lectores y yo experimentamos el 11-S en tiempo real. Puedo mirar hacia atrás y ver no ya cómo respondí a ese suceso sino cómo respondí a las 3:47 de aquella tarde. Y a las 9:46 de aquella noche. Existe algo vivo en esa inmediatez, algo con que lo impreso no puede rivalizar. Lo mismo pasa con el recuento del 2000, la guerra de Irak, las revelaciones de Abu Ghraib, la muerte de Juan Pablo II o cualquier otro tipo de suceso histórico de la última década. No hay forma de escribir sobre los mismos en tiempo real sin revelar una gran porción de ti mismo. Y el lazo íntimo que eso crea con los lectores es distinto al lazo que, digamos, The Times desarrolla con sus lectores a través de los mismos sucesos. Sólo frente a una computadora, en cualquier momento, hay dos personas: un blogger y un lector. La proximidad es palpable, el momento humano -cualquiera que sea la autoridad que el blogger tenga- no deriva de la institución para la que trabaja sino de la humanidad que conlleva. Se trata de escribir con emoción, no tan sólo bajo la superficie sino sacándola siempre a través de ella. Hace que un escritor y un lector no sólo conecten, sino que interconecten de una forma visceral, personal. El único término que realmente describe esto es amistad  (friendship). Y es algo relativamente nuevo escribir para miles y miles de amigos.

Además estos amigos son parte integral del mismo blog -fuentes de consuelo, compañía, provocación, dolor y corrección. Si tuviera que hacer un inventario del material que aparece en mi blog, estimo que una buena tercera parte ha sido generada por los lectores, y que poco más de una tercera parte de mi tiempo lo empleo absorbiendo las opiniones de los lectores, sus comentarios y consejos. Los lectores me hablan de historias que acaban de aparecer, nuevas perspectivas y contraargumentos frente a los supuestos que prevalecen. Y esto es lo que el blogueo, a su vez, hace con el reportaje. El método tradicional implica a un periodista que busca fuentes clave, las alimenta y las mantiene lejos de sus rivales. Un blogger salpica juguetonamente en un tema y reta a las fuentes para que acudan a él.

Parte de ese material -emails de soldados en el frente de guerra, de científicos que explican nuevas investigaciones, de escritores disidentes de Washington demasiado asustados de lo que puedan pensar sobre ellos en sus propios reductos sectarios- nunca hubiera salido a la luz antes de la llegada de la blogosfera. Y parte del mismo es, desde luego, material dudoso. Los bloggers pueden ser desviados y engañados tan fácilmente como los escritores tradicionales -y la vigorosa manera de comprobar las fuentes que siguen los buenos reporteros no tienen que ver con el correo electrónico. Pero te sorprenderá lo que llega sin necesidad de pedirlo hasta la bandeja de entrada del correo, y cuan útil puede llegar a ser.

No todo es mera información. Mucho de ellos es también opinión y escolástica, una base de conocimiento que excede al departamento de investigación de cualquier periódico. Un buen blog es tu propia y privada Wikipedia. En realidad, la sorpresa más agradable de bloguear ha sido la gran cantidad de gente que trabaja en temas jurídicos, o académicos, o educando niños en casa, que tiene un talento literario y un conocimiento reales y que carecían de un medio -hasta ahora. Existe una distinción aquí, desde luego, entre el uso que hace un blogger cuidadoso de lo que llega a su email y la frecuente cacofonía apresurada de la sección de comentarios inmediatos. Pero la verdad esta ahí afuera-y el milagro del correo electrónico permite que llegue hasta ti.

Los bloggers colegas siempre están ampliando la base de su conocimiento. Hace ocho años, la blogosfera se percibía a sí misma como un montón de individuos chalados que luchaban entre sí. Hoy se percibe como un universo de chalados, con una vasta y vibrante audiencia, que luchan entre sí. Para el lector neófito, o para el blogger, puede parecer abrumador. Pero existe una conexión entre la intimidad de los primeros años y la industria en que se ha convertido hoy en día. Y esa conexión es la individualidad humana.

 

Los pioneros del periodismo online -las revistas Slate y Salon- siguen siendo muy populares. Pero las estrellas más memorables del Internet -incluso dentro de esos dos sitios- llevan la etiqueta de lo personal. Daily Kos, por ejemplo, lo escriben cientos de bloggers y es corregido por miles de comentaristas, pero toma su nombre de Markos Moulitsas, que lo comenzó, y su propia prosa sigue articulando la primera página del blog. El agregador de noticias más grande el mundo, el Drudge Report, toma su nombre de su fundador, Matt Drudge, que de alguna manera le proporciona una sensibilidad unificada a través de la selección de links, imágenes e historias. El vasto, creciente universo de The Huffington Post sigue mostrando alguna apariencia de coherencia por el acento, medio griego y medio de Cambridge, de Arianna; todo el mundo del chismorreo que rodea el lavadero de Pérez Hilton; y el periodismo investigativo, las reseñas y comentarios de Talking Points Memo sigue estando unido por el tono de Josh Marshall. Incluso Slate es inimaginable sin la voz de Mickey Kaus.

Lo que permanece es la marca humana. Los lectores se han topado antes con este fenómeno antes -I. F. Stone’s Weekly nos viene enseguida a la cabeza- pero no hasta este punto. Surge, creo yo, del estilo conversacional que recompensa al blogueo. De un conversador esperas que tenga tanto carácter como autoridad. Y si piensas que bloguear es más como un programa de micrófono abierto o una agencia de noticias que una revista de opinión o un diario, entonces este énfasis personalizado resulta menos sorprendente. La gente tiene una voz para la radio y una cara para la televisión. Para bloguear tienen una sensibilidad.

Pero escribir en este nuevo formato es una empresa colectiva tanto como individual -y las conexiones entre bloggers son tan importantes como el contenido de los blogs. Los links no sólo conducen la conversación, sino a los lectores. Cuanto más enlaces, más serás enlazado por los demás y más tráfico tendrás. El juego de la vieja prensa de sumar ceros -en el que Time se beneficia del declive de Newsweek y viceversa- se convierte en una situación en la que todos ganan. Es bueno para Time estar enlazado a y por Newsweek, y a la inversa. Una de las estadísticas más apreciadas de la blogosfera no es el número total de lectores o páginas vistas, sino la “autoridad” que obtienes al ser enlazado por otros blogs. Es una indicación de lo central que es la conversación online con la humanidad.

La razón de que este mercado abierto del pensamiento y la escritura tenga tanto potencial es que una mente colectiva que se ajusta y evoluciona siempre puede filtrar rápidamente malos argumentos y malas ideas. La otra cara de la moneda, es, desde luego, que los bloggers son también seres humanos. La razón no es el único combustible en su depósito. En un mundo donde no se hacen distinciones entre el tráfico bueno y malo, y en donde la emoción a menudo manda, siempre habrá quien alce su voz para dominar la conversación; otros que adulen desvergonzadamente los prejuicios de sus lectores; otros que comenzarán peleas online para divertirse. Sensacionalismo, basura y la facilidad de hablar a base de fórmulas preconcebidas es algo que siempre atrae. Puedes desaparecer en la blogosfera sectaria y nunca tropezar con un sitio con el que no estés de acuerdo.

Pero los enlaces mitigan esto. Un blog demócrata se encuentra, por ejemplo, forzado a enlazar a otros republicanos, aunque sólo sea para atacarlos o burlarse de ellos. Y es conveniente para ambos bandos generar tráfico compartido. Esto anima peleas polarizadas. Pero online, al menos, puedes ver los dos bandos. Leer The Nation o National Review antes de que existiese Internet permitía encerrarse en un capullo más fácilmente que las esclusas bien abiertas de ahora. Existe más descortesía, pero también existe más fluidez. La grosería es en cualquier caso lo peor que le puede suceder a un blogger. Ignorar a un blogger una grosería. Tal vez la cosa más fea que le puedes hacer a otro blogger es destrozarlo y después no ofrecerle un link.

Un blog exitoso, en consecuencia, debe estar balanceado entre la opinión de quien lo escribe y la de los demás respecto al mundo. Algunos bloggers recogen, o “agregan”, los post de otros bloggers con docenas de links rápidos y una opinión minimalista en lo alto: Glenn Reynolds en Instapundit hace esto para la centro-derecha; Duncan Black en Eschaton lo hace para la centro-izquierda. Otros son más eclécticos, o agregan links en un área de especialización particular, o se dedican a servir a una base de lectores ya asentada y conocedora. Un Blogroll es un indicador de a quién respetas lo suficiente como para mantenerlo en tu galaxia. Durante muchos años, mantuve mis hábitos de lectura y conexión limitados a un pequeño grupo de amigos bloggers políticos. En la blogosfera actual hacer esto es abrazar la marginalidad. He añadido desde hace tiempo links a blogs religiosos, literarios, científicos o sencillamente raros. A medida que la blogosfera ha crecido más allá de la capacidad para ser absorbida por cualquiera, he necesitado un ayudante y varios internos para recorrer la web en busca de enlaces, historias y fotografías con las que responder o sobre las que reflexionar. Es un difícil equilibrio, entre tus propios intereses y obsesiones, y el conocimiento, introspección y sabiduría de los demás -pero resulta algo increíblemente rico. Hay veces, de hecho, que un blogger se siente menos como un editor que como un pinchadiscos en línea, mezclando canciones y generando nuevas melodías a través de las mezclas mientras al mismo tiempo hace su propia música. Es a la vez artista y productor -y el ritmo nunca se detiene.

 

Si todo esto suena posmoderno es porque lo es. Y bloguear adolece de los mismos fallos que el posmodernismo; falla a la hora de dar una verdad estable o una perspectiva permanente. Un escritor tradicional es apreciado por sus lectores precisamente porque pueden confiar en que ha pensado largo y tendido sobre un tema, le ha dado tiempo para madurarlo en su cabeza y ha compuesto un escrito que merece ser leído y ponderado profundamente. Los bloggers no hacen esto, ni pueden hacerlo -y eso los limita mucho más que escribir de forma tradicional.

Un blogger aireará una gran cantidad de pensamientos o hechos sobre cualquier tema sin ningún orden particular aparte del dictado por el paso del tiempo. Un escritor, por el contrario, usara el tiempo para sintetizar esos pensamientos, ordenándolos, sopesando qué puntos cuentan más que otros, viendo cómo sus opiniones evolucionan con el mismo proceso creativo, y respondiendo al examen del editor con uno o dos esbozos. El resultado es casi siempre más medido, más satisfactorio y más duradero que una tormenta de posts. La noción triunfalista de que bloguear debe de alguna manera remplazar la escritura tradicional es tan alocada como perniciosa. De alguna manera, lo que bloguear aporta a nuestro discurso hace de las habilidades del buen escritor tradicional algo más valioso, no menos. El torrente de introspecciones blogosféricas, de ideas y discusiones regala un premio aún mayor a la persona que puede finalmente interpretarlo, convirtiéndolo en algo más sólido, duradero y gratificante.

Los puntos de este ensayo, por ejemplo, han aparecido a trozos y de manera fragmentaria en mi blog durante años. Pero verme forzado a ordenarlos en mi cabeza y pensar sobre ellos durante largo tiempo me ha ayudado a comprenderlos mejor, y tal vez incluso a expresarlos más claramente. Cada semana, tras varios cientos de posts, he escrito una columna periodística de verdad. Invariablemente acaba siendo más considerada, balanceada y equilibrada que el blog. Pero el blog siempre informa y enriquece la columna, y a menudo sirve de esbozo libre, de investigación asociativa. Y un ensayo como éste suscitará una discusión mejor, que será mejor manejada en un blog. La conversación, en otras palabras, es el punto y las diferentes jergas usadas por los conversadores contribuyen cada una a valorarla. Por eso, si bien los defensores de la vieja prensa de antaño vieron en el blogueo algún tipo de amenaza, ahora están comenzando a verlo como un umbral, y como un acicate.

Existe, después de todo, algo simplemente irremplazable en leer un fragmento de escritura impresa, sentado en una silla, en un sofá o en la cama. Para usar una analogía obvia, el jazz entró en nuestra civilización mucho después que la música compuesta, formal. Pero no la ha remplazado; y ningún músico de jazz pretenderá nunca hacerlo. El jazz simplemente demanda una forma distinta de ser interpretado y oído. El jazz y el blogueo son íntimos, improvisados e individuales -pero también inherentemente colectivos. Y, en ambos casos, la audiencia habla durante los mismos.

 

La razón por la que hablan mientras escuchan y comentan o se conectan mientras leen, es que comprenden que es un tipo de música que necesita ser enfrentada más que meramente absorbida. Oír jazz como se escucha un aria es equivocarse. Leer en el monitor, en pantallade escritorio o en un iPhone provoca una actitud quejumbrosa, impaciente, distraída, una demanda de información instantánea y útil, que simplemente no conduce a abrir una novela o una revista favorita en el sofá. Leer en papel evoca una respuesta más relajada y meditada. El mensaje dicta el medio. Y cada medio tiene su lugar -mientras uno no se confunda con el otro.

De hecho, a pesar de toda esa intensa aura de sufrimiento que rodea a los periódicos y las revistas, esta es una Edad de Oro para el periodismo. La blogosfera ha añadido un nuevo dialecto al acto de escribir y ha introducido a toda una generación completamente nueva a la no ficción. Ha permitido a los escritores escribir en voz alta de forma nunca vista o comprendida antes. Y sin embargo, ha expuesto un hambre y una necesidad por la palabra escrita que, en la era de la televisión, había parecido desvanecerse.

Las palabras, de cualquier tipo, nunca han parecido tan actuales.

 

Link artículo original: http://www.theatlantic.com/doc/print/200811/andrew-sullivan-why-i-blog

 

(*) Andrew Sullivan ( 10 de agosto de 1963) es un periodista, activista y blogger británico. Vive en EEUU desde 1984. Fue redactor de The New Republic de 1991 a 1996. Actualmente colabora en The Atlantic y otros prestigiosos medios. Tiene un blog personal, The Daily Dish. Se lo considera pionero en el uso del blog como herramienta de comunicación y uno de los iniciadores del periodismo 2.00. 

 

(Traducción: JCC y NGV)

Comentarios (2 comentarios)

Te agredecría que pusieras el nombre completo del traductor, Juan Carlos Castillón, que hizo esta traducción para el blog “Penúltimos días”.
Saludos

Ernesto Hernández Busto / Mayo 8th, 2009, 8:19 am / #

Estimado Ernesto: acostumbramos a poner las siglas de los traductores (puedes fijarte en cualquier material de NA); le hemos sumado un segundo traductor porque la artículo le faltaba la traducción de la introducción, ciertos links y se han intercalado en el lenguaje original conceptos claves del artículo, como “Friendship”, además hemos cambiado el título para hacerlo más respetuoso del sentido original (no existía la interrogación que colocó el amigo Juan Carlos). Gracias.

Nico / Mayo 8th, 2009, 2:57 pm / #

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