Heidegger & Hitler: filosofía y nacionalsocialismo II
[Continuación del artículo publicado aquí.]
Entschlossenheit, Führerprinzip y Volksgemeinschaft
En estos textos, contra la hermeneútica de la inocencia que practican los heideggerianos, Heidegger utiliza toda la analítica existencial de su obra magna, Ser y Tiempo (1927), en especial la desarrollada a partir del capítulo V, “Temporalidad e Historicidad” y en particular el parágrafo 74, “La constitución fundamental de la historicidad”. No es ningún hallazgo, Heidegger mismo le había confesado a su ex alumno y ayudante, el filósofo Karl Löwith, que su compromiso político con el Nacionalsocialismo se encontraba en su concepto de historicidad. La cuestión es doble: por un lado Heidegger ya tenía una filosofía política in nuce, orientada hacia los grandes ejes ideológicos de la nueva derecha alemana; por el otro, Heidegger de alguna manera introduce su filosofía práctica en la gran corriente ideológica del nacionalsocialismo, le hace “coincidir” en una nueva síntesis que intentará competir con otros filósofos oficiales del IIIº Reich, como Krieck o Baeumler. Esto es bien visible en el “uso” de palabras-hongo de la ideología nazi, como “Decisión”, “Racial-Popular”, “Comunidad Racial-Popular” o “Principio del Caudillo”. Heidegger creía fanáticamente en una reconstrucción, según el modelo griego, de la Volksgemeinschaft, la antigua vida comunitaria germánica, reconstituida sobre la base de una religión “Sangre y Tierra” estética. Esta estetización de la política, muy clara en el trasfondo de su lección: Der Ursprung des Kunstwerkes de 1935, del primitivo movimiento nacionalsocialista, junto con su concepto de comunidad Blut und Boden, es lo que Heidegger valora como núcleo de un nuevo inicio de Alemania. El uso no inocente de términos como Blut, Boden, Volksgemeinschaft, , Führer, Gefollgschaft fulgurando desde faros filosóficos, es suficiente constancia no sólo de su adhesión leal y militante, sino de una aceptación al sustrato racista-biológico del NSDAP. Esto último es negado a rajatabla por el heideggerianismo. El término alemán völkische es difícil (o imposible) de traducir, es una idea-faro nazi que Heidegger utiliza profusamente. Es preferible utilizarla en alemán original, después de señalar su complejidad lingüística. Se puede mal traducir como “nacional-popular” o “popular”. Völksiche es casi una definición alternativa a nacionalsocialismo, por ejemplo: el órgano oficial del partido nazi que dirigía Goebbels tenía como adjetivo esta palabra, Völksicher Beobachter (El Observador racial-popular). Hitler en Mein Kampf la usa con abundancia e incluso la define como definición de su visión del mundo. Con sólo recorrer el índice analítico de la edición oficial de “Mi Lucha” y buscar völkisch y sus derivados, los editores nos re envían constantemente a la palabra “Nacionalsocialismo”. Völkische era otro nombre para la filosofía del partido, sin lugar a dudas. Los traductores al español de Mein Kampf en los años ‘30 y ‘40 no tienen tampoco dudas: völkische es traducido sin dilaciones como “racial”. En el campo militar, cuando el Reich invade la URSS en 1941 los discursos de los militares a la tropa hablan de imponer a los subhombres bolcheviques la idea völkische. Los diccionarios españoles-alemanes de la década del ‘30 tampoco dudan: traducen völkisch como “racista”. No hay lugar a duda que no puede equiparase völkische a nacional o popular (como hace, por ejemplo el heideggeriano Fédier), sino se debería traducir como “racial-popular”. Heidegger creía profundamente en la idea völkische, la comunidad racial-popular y el futuro era la edificación de una verdadera y auténtica Gemeinschaft, enfrentada y enemiga de la liberal Gesellschaft burguesa de la república de Weimar, enraizada desde el complejo de acción y logos del Nationalsozialismus, la comunidad de los camaradas de raza, los Volksgenossen. Como afirmaría Heidegger en un curso sobre Lógica del semestre de verano de 1934, un pueblo es algo al que nosotros llegamos por un acto de decisión (”Entscheidungsmässig”), pero no es algo que dependa de nuestro deseo individual el que pertenezcamos o no al pueblo alemán (no existe pertenencia meramente formal), nosotros no podemos decidir acerca de nuestra descendencia, acerca de nuestra herencia, nuestra Abstammung, por lo que la pregunta: “¿qué es un Pueblo?”, debe derivarse a el interrogante: “¿quién es este Pueblo alemán que somos nosotros mismos?”. Pero, continúa Heidegger, como el “ser lo que es” pertenece sólo a un ámbito del ser que no puede apartarse de su esencia (como podría ser el caso de las plantas), puede suceder que nosotros, los alemanes, estemos “siendo” un nosotros, un pueblo, que no somos aquello que somos. Los alemanes somos lo que somos de un modo (”weise”) tal que tal vez no somos lo que efectivamente somos: el Pueblo alemán original y auténtico. Es decir: por la misma característica de la decisión, no siendo alemanes, el nicht-Sein, y somos alemanes en base a una decisión inauténtica, fruto de un estado de resuelto (”Entschlossenheit”), aún no siendo. El Entschlossenheit surge sobre la base de una nueva visión de lo real (”neue Sicht auf das Wirkliche”) que nos permite acceder al acontecer futuro y quedar situados en el ámbito de lo esencial de la historia. Si la determinación de la esencia de la historia (”des Wesens der Geschichte”) se asienta en el particular carácter histórico de la época, a partir de la cual es realizada dicha determinación, ya que recordemos que para Heidegger no existe algo como la historia en sí, y si la verdad es la apertura de lo que es (”seiendem”), el “Ser alemán” es una decisión en torno a la posición fundamental del hombre alemán en el ser alemán. O sea: no es otra cosa que determinarse como ser en lo alemán que le es propio. Y este cambio sólo puede compararse, en su extensión y profundidad, a la grandeza del inicio, el Anfang con el que surgió absolutamente la historia de Occidente. La problemática de la Heimat y de la Volksgemeinschaft alemana se resuelve en una Entschlossenheit en tanto que actuar abierto para con el misterio abierto (”Geheimnisaufgeschlossene”) al ser alemán, que permanece sin exponerse a la posibilidad de la ruina y la decadencia, la Untergang de Occidente; es decir: al sacrificio de la esencia de lo propiamente alemán. En esta entrega (”geschicht”) al ser alemán y en ella ocurre aquel acontecimiento propio y característico del Da-Sein, exposición en el ser como entrega al ser, lo que Heidegger llamará la “cura”, el famoso Sorge que funda los fenómenos de la voluntad, el deseo, la inclinación y el impulso. El llamado “Principio del Caudillo” (”Führerprinzip”), elemento que jugaba un rol central y dinámico en el concepto nazi de “comunidad popular”, era una divisa distintiva de la gran mayoría de los grupos de la nueva derecha de Weimar en búsqueda del hombre de acción. Pero para entender este hilo conductor en Heidegger, entre Entscheidung, Volksgemeinschaft, Blut und Boden y el Führerprinzip, tendremos la obligación de examinar severamente otros aspectos de su comprensión y visión del nacionalsocialismo. En particular, debe entenderse el papel que jugaba, tanto el componente “national” del NSDAP como su ideología “socialista”, pues son precisamente estos dos ingredientes los que pueden ofrecer, a los ojos de Heidegger, la promesa de un nuevo inicio de Alemania y cerrar la cesura crítica que abrió la crisis en el corazón de Occidente, que adoptaba la forma de la Technik. Heidegger va a concebir al Führerprinzip del nacionalsocialismo como una idea que conjuga el conocimiento, el Logos, y la acción, la Praxis, de manera ideal, tan ideal que Heidegger la asimilará sin más a lo que Aristóteles llamaba phrónesis o sabiduría práctica. Como curiosidad, en los textos Heidegger, obsesivo en lo lexicográfico y semántico, siempre coloca destacada en itálica, la cópula del verbo “ser” cuando se refiere al Führer Adolf Hitler.
Los textos
Debemos decir que el alemán de Heidegger es muy difícil de entender (y traducir) no sólo por su propia complejidad léxica, sino además por el contexto ideológico de la Alemania de los años ‘30 que es incomprensible para un lector del siglo XXI. Estos discursos fueron pronunciados por Heidegger en días sucesivos dentro del apoyo militante al plebiscito de Hitler. El primero dirigido a los estudiantes, el segundo apelando al pueblo alemán y el último al cuerpo de docentes y profesores. El Gauobmann de Sajonia, el SA Göpfert, de quién partió la iniciativa, apoyó además la publicación de un cuidado libro con la totalidad de los discursos pronunciados en Leipzig. La obra tendría una introducción, un Vorrede titulado “Llamamiento a todos los hombres cultos del mundo”, manifiesto colectivo aprobado en el mitin, destinado a todos los gobiernos e instituciones educativas extranjeras y hombres de ciencia eminentes. Se había pensado en una edición de lujo in octavo, que debía ser pagada con fondos del partido nazi y contribuciones de cada universidad. El Rektor Heidegger, sin pérdida de tiempo, envío una carta personal el 13 de diciembre de 1933 a los restantes decanos pidiéndoles el urgente apoyo económico: “Debe ser conservado en la memoria [el libro] como un hito en la historia de la ciencia alemana y su significación debe ponerse al servicio de la política exterior de Hitler”. Heidegger, al parecer informado hasta en los detalles íntimos del proyecto, informa a los decanos que el proyecto editorial contempla la publicación además de en alemán en otras lenguas: inglés, francés, italiano y español, y agrega que debe testimoniar la voluntad monolítica de toda la ciencia del Reich. Pide además que el manifiesto introductorio sea firmado por la mayor cantidad posible de académicos y científicos: “Para evitar que en el extranjero se piense que las firmas han sido falsificadas, cada volumen deberá llevar el facsímil de las firmas originales”. Para cubrir los gastos de papel, impresión y distribución (unos diez mil reichsmarks de la época) Heidegger sugiere contribuciones individuales de los profesores y que cada universidad contribuya proporcionalmente según su prestigio. La carta de Heidegger concluye con la siguiente frase: “Resulta, por cierto, superfluo recomendar que en la página destinada a las firmas no figure ningún no-ario (”Nichtarier”). La publicación se llevó a cabo y más de mil docentes e investigadores académicos alemanes arios participaron de la suscripción propuesta por Heidegger. Hemos realizado esta traducción por primera vez en lengua española. Para los dos primeros discursos nos basamos en la fuente original en alemán, contrastándolas con las ediciones en inglés, francés e italiano. Párrafo aparte merecen las pésimas y malintencionadas traducciones del heidegerianne François Fédier en la edición francesa (en la cual se basa la italiana), quién con el método de exculpar y exorcisar al Heidegger comprometido con el nazismo llega al extremo de transcribir nationalsozialistische como “socialismo nacional”, entre otros fórceps. Los dos primeros discursos aparecieron en el diario de los estudiantes universitarios nacionalsocialistas de Freiburg, la Freiburger Studentenzeitung; para el ultimo discurso en el libro original titulado Überreicht vom Nationalsozialistischen Lehrbund (Dresde, 1933). Todos ellos recogidos por Guido Schneeberger en su recopilación de documentos sobre y de Heidegger: Nachlesse zu Heidegger (Bern, 1962, edición del autor).
“Estudiantes alemanes”
3 de Noviembre, 1933*
La Revolución Nacionalsocialista (”die nationalsozialistische Revolution”) está produciendo la transformación total de nuestra Existencia (”Daseins”) como Alemanes.
Depende de Ustedes que en éste acontecimiento, permanezcan aquellos que siempre están en la vanguardia y se mantienen listos, aquellos que son siempre tenaces y dispuestos a crecer.
Vuestra voluntad de saber (”Wissenwollen”) debe aprender lo qué es esencial, simple y grande.
Pide ser expuesta a lo que la asedia en lo inmediato y a que se imponga en Uds. las obligaciones de la gama más amplia.
Sean duros y genuinos (”hart und echt”) en vuestras demandas.
Sean claros y seguros en vuestro rechazo (”Ablehnung”).
No perviertan el saber (”Wissen”) que han adquirido en fútiles posesiones personales. Custódienlo como una necesaria posesión primigenia de hombres líderes (”führerischen Menschen”) en las profesiones popular-raciales del Estado (”den völkischen Berufen des Staates”).
Ustedes no pueden ser simplemente los que meramente escuchan (”nur Hörenden”). Están obligados a saber y actuar juntos en la creación de la futura Educación Superior (”hohen Schule”) del Espíritu Alemán (”deutschen Geistes”). Cada uno de Uds. debe ser el primero en demostrar y justificar cada don natural y cada privilegio. Eso sólo puede ocurrir por la fuerza de su misión de lucha (”kämpferischen Einsatzes”) del pueblo en su totalidad por sí mismo.
Permitan que la lealtad de vuestra voluntad de militancia (”Gefolgschaftswillens”) sea fortalecida, sea consolidada cada día, en cada hora. Permitan que su valor crezca sin cesar de manera que podrá hacer el sacrificio necesario para preservar, para conservar la esencia (”Rettung des Wesens”) de la fuerza interna (”innersten Kraft”) de nuestro Pueblo en su Estado.
No permitan que ninguna proposición doctrinal e ideas (”lehrsätze und ‘Ideen’”) sean las reglas de vuestro Ser (”Seins”).
El Führer Adolf Hitler ‘es’ (”ist”) el presente y el futuro de la realidad alemana y su propia Ley (”die heutige und künftige Wirklichkeit und ihr Gesetz”). Aprendan a conocer cada vez más profundamente lo siguiente: de ahora en adelante que cada cosa (”Ding”) exige Decisión (”Entscheidung”), y cada Acción (”Tun”) responsabilidad.
¡Heil Hitler!
Martin Heidegger: Rektor
“Hombres y Mujeres Alemanes”
10 de noviembre, 1933*
El Pueblo Alemán ha sido convocado por el Führer a votar; el Führer, sin embargo no le reclama nada al Pueblo. Él les ofrece (”gibt”) la posibilidad al Pueblo por sí mismo, directamente, de tomar la Decisión (”Entscheidung”) más sublime y libre de todas: si, el Pueblo en su totalidad (”das Ganze Volk”), quiere su propia Existencia (”eigenes Dasein”) o no la quiere.
Esta elección no se puede comparar con cualquiera de las elecciones anteriores. Qué es lo que la hace única a esta elección es la simple grandeza de la decisión (”vollziehenden Entscheidung”) que está por ser ejecutada. La inexorabilidad de lo que es simple y último (”des Einfachen und Letzten”) no tolera ninguna vacilación y ninguna irresolución. La decisión última (”letzte Entscheidung”) conduce al límite extremo la existencia de nuestro Pueblo. Y… ¿Cuál es éste límite?.. Consiste en la demanda más básica de toda existencia (”Urforderung alles Daseins”), la de preservar y conservar nuestra Esencia (”eigenes Wesen”). De este modo una barrera se erige firme entre lo que puede ser razonable esperar de un Pueblo y lo que no. Es en virtud de esta ley básica del honor que un Pueblo preserva la dignidad (”Würde”) y el estado de resolución (”Entschiedenheit”) del propio Ser (”Wesens”).
No es ambición, no es deseo de gloria, no es obstinación ciega, y no es hambre de poder la demanda del Führer del retiro de Alemania de la ‘Sociedad de las Naciones’ (”Liga der Nationen”). Es simplemente la clara voluntad (”klare Wille”) incondicional de Autorresponsabilidad (”unbedingten Selbstverantwortung”) en el sufrido y dominado destino (”Schicksals”) de nuestro Pueblo.
No se trata de apartarse de la comunidad de los pueblos (”Gemeinschaft der Völker”). Al contrario, con este paso, nuestro pueblo es sometido a esa ley esencial de la Existencia del Hombre (”Wesengesetz menschlichen Daseins”) al que todo Pueblo debe primero obedecer si quiere continuar siendo un Pueblo. Nos apartamos solamente fuera de la “observancia paralela”, porque todos los pueblos demandan una incondicional auto-responsabilidad (”Forderung der Selbstverantwortung”), tan solo de allí puede surgir la posibilidad de tomar una nación a la otra seriamente, de manera que se pueda afirmar una comunidad.
La voluntad de una verdadera Comunidad de los Pueblos (”Völkergemeinschaft”) se distingue de una vaga fraternidad universal (”unverbindlichen Weltverbrüderung”) y una ciega tiranía. Esta voluntad se mueve más allá de esta oposición, permitiendo a Pueblos y Estados estar abiertos y resueltos uno al lado de otro en una simple reciprocidad (”das offene und mannhafte Aufsich-und-Zueinanderstehen der Völker und Staaten”).
La elección que la voluntad del Pueblo Alemánestá por hacer, simplemente, como un evento en sí mismo, con independencia de su resultado, es la más decisiva manifestación de la nueva realidad alemana encarnada en el Estado nacional-socialista (”neuen Deutschen Wirklichkeit des nationalsozialistischen Staates”).
Nuestra voluntad dentro de nuestra autorresponsabilidad popular-racial (”unser Wille zur völkischen Selbstverantwortung”) desea que cada Pueblo busque y preserve la grandeza y la verdad de su propia determinación y destino. Esta voluntad es la garantía más alta de la seguridad entre los Pueblos; porque ella liga en sí misma la Ley básica (”Grundgesetz”) del respeto entre hombres y el honor incondicional.
El día 12 de noviembre, el Pueblo Alemán como Totalidad (”deutsche Volk als Ganzes”) escogerá su futuro. Y éste futuro está ligado al Führer Adolf Hitler. En escoger este futuro, el Pueblo no puede, sobre la base de consideraciones de las políticas así llamadas ‘exteriores’, votar ‘¡Sí!’ (”¡Ja!”) sin incluir en este ‘¡Sí!’ al propio Führer y a su movimiento político (”den Führer und die ihm unbedingt verschriebene Bewegung”) que ha empeñado todo incondicionalmente en él. Esto quiere decir que no hay políticas separadas en domésticas y extranjeras. Sólo hay una única Voluntad en la Existencia en el Estado (”einen Willen zum vollen Dasein des Staates”).
El Führer Adolf Hitler ha despertado esta voluntad en el Pueblo en su totalidad y la ha unido en un todo homogéneo, en una decisión singular, única (”einzigen Entschluss”).
¡Nadie puede abstenerse en el día en que esta voluntad debe ser declarada!
Martin Heidegger: Rektor
Prof. Dr. Heidegger, Freiburg i. Br.:
“¡Docentes Alemanes y Camaradas!”
Declaración de apoyo a Adolf Hitler y al Estado Nacional Socialista
11 de noviembre de 1933
¡Docentes y camaradas alemanes! (”Deutsche Lehrer und Kameraden!”)
¡Alemanes y alemanas camaradas de raza (”Deutsche Volksgenossen und Volksgenossinnen”)!
El Pueblo Alemán ha sido convocado por el Führer a votar; el Führer, sin embargo, no le pregunta nada al Pueblo. Más bien, el Führer le ofrece al Pueblo la posibilidad de realizar, directamente, la decisión libre más alta de todas: sí el Pueblo Alemán en su totalidad quiere su propia Existencia (”Dasein”) o no. Mañana el pueblo escogerá nada menos que su propio futuro. Esta elección es completamente incomparable con todas las votaciones previas. Lo que hace única a esta elección es la simple grandeza de la Decisión (”Entscheidung”) que está por ser ejecutada. La inexorabilidad de lo que es simple y último (”des Einfachen und Letzten”) no tolera ninguna vacilación, ninguna indecisión. Esta Decisión (”Entscheidung”) última llega al límite extremo de nuestra existencia como Pueblo. ¿Y en que consiste éste límite? Consiste en la más básica demanda (”Urforderung”) de todo Ser (”Sein”), la de guardar y proteger nuestra Esencia (”Wesen”). Una barrera se erige por eso entre lo que puede ser razonable esperar de un Pueblo y lo que no. Es por la virtud de esta Ley básica del Honor (”Ehre”) que el Pueblo Alemán retiene la dignidad y la resolución (”Entschiedenheit”) de su propia vida. Sin embargo, la Voluntad de la Autorresponsabilidad (”Selbstverantwortung”) no es solamente la ley básica de la existencia (”Grundgesetz des Daseins”) de nuestro Pueblo; es también el hecho fundamental de la puesta en marcha (”Erwirkung”) de su Estado Nacionalsocialista (”nationalsozialistischen Staates”). En esta Voluntad de Autorresponsabilidad (”Willen zur Selbstverantwortung”), cada esfuerzo, sea humilde o grande, de cada grupo social o profesional (”Stand”) asume su necesario y predestinado lugar en el Orden Social (”in den Standort und Rang ihrer gleich notwendigen Bestimmung”). El trabajo de los variados estratos apoya y fortalece el armazón viviente del Estado; es el trabajo lo que reconquista para el pueblo su íntima ligazón al Suelo (”Bodenständigkeit”); es el trabajo el que coloca al Estado como realidad del pueblo en el campo de acción de todas las fuerzas esenciales de la esencia humana (”menschlichen Seins”).
Esto no es ambición, no es deseo de gloria (”Ruhmsucht”), no es obstinación ciega, ni hambre de poder la demanda del Führer de retirar a Alemania de la ‘Sociedad de las Naciones’. Es simplemente la clara voluntad (”klare Wille”) incondicional de Autorresponsabilidad (”unbedingten Selbstverantwortung”) en el sufrido y dominado destino (”Schicksals”) de nuestro Pueblo. Esto no significa excluirse de la ‘Comunidad de Pueblos’. Por el contrario: con este paso, nuestro pueblo es sometido a esa ley esencial de la Existencia del Hombre (”Wesengesetz menschlichen Daseins”) al que todo Pueblo debe primero obedecer si quiere continuar siendo un Pueblo.
Nos apartamos solamente fuera de la “observancia paralela”, porque todos los pueblos demandan una incondicional auto-responsabilidad (”Forderung der Selbstverantwortung”), tan solo de allí puede surgir la posibilidad de tomar una nación a la otra seriamente, de manera que se pueda afirmar una comunidad.
La voluntad de una verdadera Comunidad de los Pueblos (”Völkergemeinschaft”) se distingue de una vaga fraternidad universal (”unverbindlichen Weltverbrüderung”) y de la ciega tiranía. Esta voluntad se mueve más allá de esta oposición, permitiendo a Pueblos y Estados estar abiertos y resueltos uno al lado de otro en una simple reciprocidad (”das offene und mannhafte Aufsich-und-Zueinanderstehen der Völker und Staaten”). ¿Qué es lo que tal voluntad causa?, ¿Es unarecaída en la barabarie?… ¡No! Es el reemplazo y apartamiento de toda negociación vacía y todo trato prefabricado oculto por el simple, para afirmar la única y más grande exigencia de la acción autorresponsable. ¿Es acaso la irrupción del desorden de la ilegalidad?… ¡No! Es el clara declaración de la independencia inviolable de la singularidad de cada Pueblo. ¿Es esto el rechazo del genio creativo de un Pueblo espiritual (”geistigen Volkes”) y el aplastamiento de su tradición histórica?… ¡No! Es el despertar (”Aufbruch”) de una juventud que ha sido purificada y que vuelve a hallar sus raíces (”in ihre Wurzeln zurückwachsenden Jugend”). Esta Voluntad del Estado (”Wille sum Staat”) hará a este Pueblo duro hacia sí mismo y reverente hacia toda obra auténtica.
¿De qué tipo de acontecimiento (”Geschehen”) se trata entonces?… El Pueblo gana nuevamente la Verdad de su Voluntad de Existencia (”Daseinswillens”), por Verdad entendemos la Revelación (”Offenbarkeit”) de aquello que hace a un Pueblo seguro, lúcido y fuerte en sus acciones y en su saber. De tal verdad se deriva la voluntad de saber (”Wissenwollen”) . Y de esta Voluntad de Saber es la que circunscribe sus pretensiones de conocimiento. Es a partir de esta medida que se puede desplegar, fundarse y dar prueba de sí el auténtico interrogarse y la auténtica investigación (”echtees Fragen und Forschen”). Este es para nosotros el origen de donde surge la Ciencia (”Wissenschaft”). Ella se encuentra íntimamente ligada a la necesidad (”Notwendigkeit”) de la Existencia racial-popular autorresponsable (”selbstverantwortlichen völkischen Daseins”). Ciencia es así la pasión pedagógica de querer saber para ser sabios; querer saber con el fin de hacer saber. Entonces essere sapienti, para nosotros significa: ser con claridad el Amo (”Lehrmeister”) de las cosas y resueltos en la acción.
Nosotros hemos declarado nuestra independencia de la idolatría a un pensamiento sin arraigo a la tierra y sin poder (”Boden-und matchlosen Denkens”). Vemos el fin de la filosofía que se pone a su servicio. Estamos seguros que la dureza clara (”klare Härte”) y la seguridad competente (”werkgerechte Sicherheit”) parte del inflexible y simple interrogatorio sobre la Esencia del Ser (”Wesen des Seins”) están retornando. El coraje originario (”ursprungliche Mut”) que o bien crece o bien se destruye al confrontarse directamente con lo que es (”dem Seienden”), es para nosotros el fundamento más íntimo del movimiento por la Pregunta (”innerste Beweggrund des Fragens”) de una Ciencia racial-popular (”völkische Wissenschaft”). El coraje nos invita a actuar, a proceder; el coraje se libera a sí mismo de tal como ha sido hasta ahora; el coraje es lo que se arriesga a lo desacostumbrado y a lo incalculable. Para nosotros, la pregunta no es un juego gratuito de la curiosidad; tampoco la insistencia porfiada en permanecer en la duda a cualquier precio. Para nosotros la pregunta significa: exponer a sí mismo la magnificiencia de las cosas y sus leyes; esto significa: no cerrarse a sí mismo apartando el terror de lo indóito y la confusión de lo oscuro. Estar seguros, esto es la causa de este preguntarse porqué preguntamos, y no nos ponemos al servicio de aquellos que crecen cansados y están complacientes consigo mismos con sus cómodas respuestas. Nosotros lo sabemos, el coraje de preguntar (”der fragende Mut”), es experimentar los abismos de la Existencia (”Dasein”) y resistir lo vertiginoso, es por eso es la más alta respuesta que cualquiera de las réplicas baratas que producen los sistemas de pensamiento (”Gedankensysteme”) construidos artificialmente.
Y así nosotros, a quienes la preservación de la Voluntad de nuestro Pueblo le será confiada en el futuro, declaramos: la Revolución Nacional Socialista (”nationalsozialistische Revolution”) no es meramente la asunción del poder subsidente en el Estado de parte de otro partido político suficientemente mayoritario para conseguir tal objetivo; por el contrario, esta Revolución es la causa de la total transformación de nuestra Existencia como alemanes (”diese Revolution bringt die völlige Umwälzung unseres deutschen Daseins”). Desde ahora, sobre toda cosa demanda decisión y todo hecho demanda responsabilidad. Sabemos ya con certeza lo siguiente: que cuando la Voluntad de Auto-responsabilidad (”der Wille zur Selbstverantwortung”) se vuelve la Ley (”Gesetz”) que gobierna la coexistencia de las naciones, entonces cada pueblo puede y debe ser el Amo (”Lehrmeister”) que instruye a otros pueblos en la riqueza y la fuerza de los más grandes acciones y trabajos del ser humano.
La elección que el Pueblo Alemán está por realizar, simplemente como un acontecimiento en sí mismo, independiente de su resultado, es la más decisiva manifestación de la nueva realidad alemana encarnada en el Estado Nacional Socialista (”der neuen Deutsche Wirklichtkeit des nationalsozialistischen Staates”). Nuestra Voluntad de Auto-responsabilidad popular-racial (”Wille zur völkischen Selbstverantwortung”) desea que cada Pueblo encuentre y determine la grandeza y la verdad de su propio destino. Esta Voluntad es la garantía más alta de paz entre los pueblos, porque ella reúne en sí misma, la Ley básica del respeto varonil y el honor incondicional. El Führer Adolf Hitler está despertando esta Voluntad en la totalidad del Pueblo alemán y la ha aglutinado en una decisión única (”einzigen Entschluss”). ¡Nadie puede abstenerse en estas elecciones el día en que se manifiesta esta Voluntad!
¡Heil Hitler!
(Traducción: Nicolás González Varela)


Comentarios (2 comentarios)
Fliege es quizá mi blog preferido, me encantan estos textos tuyos, Nicolás.
No obstante: no olvidemos que el movimiento völkisch nace por el 1800, casi contemporáneo del romanticismo y casi hermano gemelo, y que el nacionalsocialismo fue el último fruto de él.
Y fue una creación de una nacionalidad emocional y cultural en una época en la que (hay siete décadas hasta Sedán) Alemania era una idea, pero no un estado. Todo típicamente romántico. Y que muchos tipos que simpatizaron o coquetearon o hasta estuvieron militando en el régimen nazi (Jünger, Jung) se acercaron al NSDAP como eso: como un partido völkisch (uno más de todos ellos sólo diez o doce años antes de tomar el poder).
Dicho esto, sin dudas se trata de un movimiento antimoderno (como el romanticismo), irracionalista (como el romanticismo) y autoritario, fuertemente autoritario. El romanticismo, desligado del lugar en el que nació, se transformó en una estética triunfante en muchos lados, pero no hay que olvidar que nació de este mismo fenómeno, de este mismo caldo cultural y situación histórica alemana. Y el fuerte autoritarismo alemán (que encarnaron también en el siglo XIX tipos como Hegel o Goethe) se encarnó en el Segundo Reich de los Junkers prusianos, pero era una parte esencial de la cultura alemana, esa riquísima cultura, y fue parte esencial de la cultura alemana (el autoritarismo) por lo menos hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Quiero decir: en ese contexto surgieron tipos como Hegel, Nietzsche o Heidegger, y produjeron su filosofía con los elementos que tenían a mano, en su cultura, esa cultura capaz de suscitar pensadores y artistas como Hegel, Nietzsche, Heidegger, Beethoven, Mendelsohn, Mozart (no me vengan con que era austríaco: los austríacos son tan distintos de los alemanes como los uruguayos de los argentinos), y capaz también de generar monstruos como Bismarck, Guillermo II Hohenzollern, Hitler o Rosenberg.
En suma: que la historia no tiene un sentido moral, sino que los hechos tienen unas determinadas consecuencias, muchas veces monstruosas, y que Heidegger (o, de otra manera, Nietzsche) fue partícipe de esa monstruosidad llamada el nazismo, que le tocó eso (”el ser nos es destinado”, comentaría melancólicamente y como justificación en sus textos místicos posteriores), pero que: a) es absurdo negar (como lo ha hecho su hijo legal escamoteando y quizá desapareciendo pruebas) los vínculos de Heidegger con el nazismo (y los de Nietzsche con el autoritarismo alemán); b) esto no significa que la filosofía de Heidegger deba ser totalmente desechada por la verdad antedicha (lo mismo con la de Nietzsche), porque, a pesar de esa verdad, tiene una influencia extraordinaria sobre la manera de pensar el mundo de la segunda mitad del siglo XX.
Vale decir: con Ser y Tiempo se escapa a la metafísica de Descartes a Hegel (la modernidad, digamos), se afirma la historicidad del ser y se da paso a la distinción fundamental de Lacan entre sujeto de la ciencia y sujeto de verdad, que a su vez da en algunas de las ideas más valiosas de tipos como Deleuze (des-sustancialización del yo: maniobra anticartesiana, anticapitalista, anticientista) o Foucault (”no existe sujeto a priori de la historia”, con todas las consecuencias filosóficas y políticas de axiomas como estos, que tan abundantemente ha analizado Morin).
En fin, me fui por las ramas. Es que el tema me apasiona.
Los artículos de Fiege Cojonera sobre Nietzsche me gustaron tanto que los imprimí en el laburo y me los devoré esta semana: fantásticos, narrados con garra.
Franco De los Santos / Octubre 19th, 2008, 9:52 pm / #
Gracias Franco por aguantar la lectura. Si, tienes mucha razón, el movimiento völksiche nace en el contexto del romanticismo más tardío. Y también tienes muchas razones en que no hay que dejar de leer a los escritores reaccionarios más geniales, como Nietzsche o Heidegger, incluso para autocomprendernos.
Nicolás Gonzalez Varela / Octubre 20th, 2008, 12:51 pm / #
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