¿Por qué es más fácil creer al victimario que a la víctima?
[La letra pesa, más cuando en una situación real la misma ha sido utilizada como cortina de humo. Aquí hemos publicado textos de Andrew Vachss respecto a la pedofilia, los que recomendamos como contrapartida de lo que sigue, emanado de la pluma de esa extraña mezcla de Eichmann con el Dr. Lecter. De la página web del sujeto Corsi ya se ha borrado el Currículum, es probable que en breve ya no conste ni la misma. Mientras tanto, ¿qué espera la Facultad de Psicología de la UBA para emitir un documento autocrítico?]
Por Jorge Corsi
El desarrollo creciente de los estudios de victimización han encontrado su razón en la cantidad de delitos sobre los cuales no suele haber demasiada información, tales como el abuso sexual a niños o el maltrato a la mujer en el contexto conyugal. En el documento de trabajo sobre Víctimas de Delitos, el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente señala que este tipo de víctimas constituye una gran proporción de la cifra oscura de la delincuencia, lo cual ha tenido por efecto minimizar la conciencia de ciertas formas de victimización como problema social. En ese mismo documento, se señala que la victimización en el seno del hogar, aparte de las consecuencias físicas, tiene efectos psicológicos profundos tanto a corto como a largo plazo. La reacción inmediata suele ser de conmoción, paralización temporal y negación de lo sucedido, seguidas de aturdimiento, desorientación y sentimientos de soledad, depresión, vulnerabilidad e impotencia. Tras esa primera etapa de desorganización, las reacciones frente a la victimización suelen cambiar: los sentimientos de la víctima pueden pasar de un momento a otro del miedo a la rabia, de la tristeza a la euforia y de la compasión de sí misma al sentimiento de culpa. A mediano plazo, pueden presentar ideas obsesivas, incapacidad para concentrarse, insomnio, pesadillas, llanto incontrolado, mayor consumo de fármacos, deterioro de las relaciones personales, etc. También se puede presentar una reacción tardía, que ha sido descrita en los manuales de diagnóstico psiquiátrico como desorden de tensión postraumática.
Por otra parte, los estudios concernientes a los perpetradores de abuso y maltrato intrafamiliar muestran que es el adulto masculino quien con mayor frecuencia estadística asume ese rol. Dichos estudios describen al abusador típico como alguien que no tiene nada que ver con los estereotipos habituales que circulan en el imaginario colectivo; es una persona que, ante una mirada ingenua, jamás podría aparecer como victimario. Esto se debe al fenómeno que ha sido definido como “doble fachada”: existe un desdoblamiento entre la imagen social y la imagen privada. En sus contactos sociales puede ser considerado como una persona agradable, racional, simpática, equilibrada, etc., mientras que en la intimidad del hogar puede ejercer verdaderos actos de tortura física y/o psicológica con su mujer o sus hijos. Dado que, por definición, el victimario es quien ocasiona el daño, está
en una posición de mayor fortaleza física y/o psíquica que las víctimas. Esa posición de mayor fortaleza y equilibrio es la que perciben los observadores externos.
En la década del 50, un equipo de psicólogos sociales americanos realizó una experiencia que consistía en presentar materiales filmados a un grupo numeroso de personas de variadas ocupaciones, para que contestaran luego un cuestionario sobre dicho material. Uno de ellos consistió en mostrar sendas entrevistas con un ex torturador de la Alemania nazi y con un ex prisionero de los campos de concentración (sin informar al grupo de las respectivas identidades y antecedentes); las entrevistas versaron sobre temas generales, sin aportar datos sobre el pasado de los entrevistados. En el cuestionario posterior, la inmensa mayoría de quienes habían presenciado el material fílmico definieron al torturador como más seguro de sí mismo, coherente, veraz y confiable, mientras que percibieron al torturado como inconsistente, vacilante, poco confiable, contradictorio y poco veraz.
Las conclusiones de esta experiencia se ajustan casi literalmente a lo que ocurre cuando los protagonistas del drama de la violencia familiar se exponen frente a observadores externos (médico/a, psicólogo/a, juez/a, asistente social, etc): las víctimas de abuso intrafamiliar, a raíz de los efectos psicológicos de la victimización, son percibidas como contradictorias, emocionalmente desequilibradas y, por lo tanto, se tiende a desconfiar de la veracidad de su testimonio. En cambio, el perpetrador se muestra como más confiable, en función de su fachada de seguridad, racionalidad y aplomo.
Por otra parte, las versiones de ambos siempre son virtualmente opuestas, ya que el victimario está en condiciones de utilizar argumentos que minimizan las consecuencias de su conducta, atribuye la responsabilidad de los hechos a supuestas provocaciones de la víctima, define como exageraciones los cargos en su contra, y proporciona explicaciones racionales de los hechos. La víctima, que ha pasado por situaciones extremas y a veces muy prolongadas de miedo, indefensión, angustia, depresión, etc., se encuentra en inferioridad de condiciones y el resultado suele ser que, a partir de esta diferencia de imagen, se confíe menos en su testimonio.
Cuando esto ocurre, están dadas las condiciones para que se produzca el fenómeno de la doble victimización: cuando la persona que ya viene dañada vuelve a ser victimizada mediante la incomprensión o la incredulidad de las personas o instituciones a las que acude para ser ayudada.
DOCUMENTACIÓN DE APOYO.
FUNDACIÓN MUJERES 1

Comentarios (5 comentarios)
La Facultad de Psicología Informa
Habiendo tomado conocimiento a través de los medios, de un hecho delictivo en que estaría inculpado un profesor de esta Facultad, la Asesoría Legal de esta Institución hará las averiguaciones correspondientes en Sede Judicial y en base al resultado de las mismas tomará las medidas pertinentes al caso.
Comunicado de la Facultad de Psicología que tranquiliza (?) a la comunidad académica.
El ojo mocho / Julio 24th, 2008, 12:48 pm / #
Esto es lamentable, el tipo sigue ahí, como si nada. ¿Los psicólogos de la UBA son cómplices en su burocrática mascarada? ¿O también son pedófilos?:
Posgrado
Inicio > Posgrado > Cursos para Graduados > Carreras de Especialización > Carrera Interdisciplinaria de Especialización en Violencia Familiar > Cursos Abiertos
Carrera Interdisciplinaria de Especializacion en Violencia Familiar
Cursos Abiertos
Estos cursos otorgan crédito para el plan de cursos de doctorado, según lo establecido por Res. CD N° 1481/07.
Introducción al Estudio de la Violencia Familiar
María Inés Bringiotti - Jorge Corsi - Mónica Dohmen
Modelos de Prevención de la Violencia Familiar
Patricia Paggi
Willi / Julio 24th, 2008, 9:39 pm / #
La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires Informa
Que en el día de la fecha, lunes 28 de Julio de 2008, la Comisión de Posgrado reunida en sesión extraordinaria decidió:
Suspender provisionalmente al Lic. Jorge Corsi de la Dirección de la Carrera de Especialización en Violencia Familiar, del área de Posgrado así como de todo curso perteneciente a dicha actividad, hasta tanto se esclarezcan los hechos denunciados y que se están investigando en sede judicial.
Designar al Prof. Dr. Osvaldo Varela interinamente, en virtud de estar a cargo del despacho de la Secretaría de Posgrado hasta tanto concluyan los tiempo judiciales, como Director Interino de la Carrera de Especialización en Violencia Familiar.
Debido a esto se ha firmado la Resolución (A-R) N° 001/08 ad referendum de su aprobación por el Consejo Directivo en la sesión del 04/08/08, que convalida lo aprobado por esa Comisión; para hacer efectiva la misma con la celeridad que el caso requiere desde el punto de vista académico.
Corsi / Julio 28th, 2008, 3:52 pm / #
RUTH TEUBAL, OTRA CORSI
En el año 2003 cursé una materia de la carrera de Trabajo Social llamada “Violencia Familiar”, Fac de Cs Sociales de la UBA. Estaba dictada por una mujer llamada Ruth Teubal, que era la profesora titular. En apariencia era una persona normal, pero cuando hablaba se convertía en un verdadero monstruo que no hacia mas que vomitar odio hacia el hombre en general. Yo tuve que cursarla porque por una cuestion de horarios era la unica que podia hacer, para apurar la carrera. En toda la clase eramos solo dos chicos, y el resto todas chicas. Fue un sufrimiento permanente, al menos para mi, porque mi compañero no le daba importancia, pero entrar en el aula de esa materia era someterse a una verdadera violencia verbal … por parte de la profesora de “Violencia Familiar”. Parece que ser hombre era para ella igual a ser violento. La discriminación a la que nos sometia por el solo hecho de ser hombres era tan abismal que no tendria mucho que envidiarle a la ejercida por la Alemania nazi contra los judios. Bueno, a lo que voy es a que esta (llamémosle) profesora recomendaba permanentemente los libros de este pedófilo (a quien de manera insólita y canallesca alguno por ahí justifica, en este blog), y si no me creen, pueden ir al sitio de Trabajo Social, y ahí van a ver que es cierto. ¿Cómo era el refran? Ah, ya me acorde: “Los pájaros del mismo plumaje se juntan en bandada”.
nelson / Julio 29th, 2008, 12:28 am / #
Perdón Nelson, ¿quién defiende a Corsi en este blog? ¿Tomaste algo y no convidaste? Eso es egoísmo ciego.
Corsi / Julio 29th, 2008, 11:04 pm / #
Dejar un comentario