Mundial ’78, o la patria hecha pelota
Por Pablo Hupert
Treinta años se cumplen de aquel campeonato. En este tiempo, mi edad se multiplicó por seis, y ya asoman algunas canas. Pero eso hubiera ocurrido aun sin esa fiesta macabra. ¿Qué pasó en estos treinta años? ¿Qué cosa cumplió treinta años el 25 de junio pasado?
Miguel Russo dice en un cuento: “la patria está hecha pelota” (en alguna revista Asterisco de mayo pasado). No es tan nuevo decir “la nacionalidad pasa por Maradona”; esto está más o menos claro, seguro, desde los ’90. Pasa por Maradona y por la Selección (el proceso de ‘pelotización nacional’ siguió luego su retiro). Ahora bien, creo que eso tenía que ver con la cholulización de la Casa Rosada que Menem promovió al recibir allí a diversas celebridades deportivas cada vez que les iba bien en el exterior, y al meterse él mismo a jugar un partido de fútbol con famosos, otro de básquet y así por el estilo.
Sin embargo, la frase de Russo me insinuó que la patria argentina ya pasaba por la pelota cuando en el ’86 la selección de Diego, la campeona selección recién llegada del exterior, salió al balcón de la Rosada a saludar a la muchedumbre que con fervor nacional la recibía en la Plaza de Mayo. Aquí viene un nuevo ‘sin embargo’:
Sin embargo, con motivo del trigésimo aniversario del mundial 78 vi algunos documentales y me encuentro con que la patria se hizo pelota ya en ese mundial. [Por ahora, con ‘hacerse pelota’ quiero decir ‘se convirtió en pelota’, pero no dejemos de aprovechar la equivocidad de la expresión, que puede significar tanto eso como ‘destruirse’, ‘disiparse’, o cosas por el estilo.]
Uno de los informes que vi en la tele mostraba a Félix Luna en medio de los festejos de los días siguientes a la victoria. El quía, parado en un balcón porteño con bandera argentina en su baranda, veía a los muchachos pasar festejando por la calle. Era una de esas noches de algarabía indecible, días de una impensable felicidad popular bajo la Dictadura. Desde ese balcón, Luna decía algo como “por primera vez en la Argentina la alegría de unos no significa la tristeza de otros”. ¿Qué mostraba Luna al decir eso?
La despolitización de la patria. Si tradicionalmente la patria se hacía Estado, si tradicionalmente la patria se hacía partido, ahora la patria se hacía pelota. [“la pelota no se mancha”, dijo como hablando de lo más sagrado el Diego hace pocos años: una máxima patriótica] Digo: la clave de la patria pasaba, hacia el siglo XIX, por la construcción del Estado argentino, o hacia el siglo XX por los movimientos políticos; siempre, en todo caso, pasó por un proyecto de Nación (o de clase con veleidades nacionales). Si tradicionalmente la patria se hacía proyecto que dividía aguas, ahora, con el mundial ’78, la patria ya no divide, ya no produce enemistades. Ahora la patria trae felicidad a todos y tristeza a nadie. Se abre el camino a la armonía new age, al ‘anti-caraculismo’ de Portal, y en general al bienestar en la cultura.(1)
Por lo demás, también allí, en el informe del programa Zapping del 21 de junio, mostraban a Videla recibiendo en la Rosada a los jugadores de la Selección antes de empezar el campeonato, y luego visitándolos en los vestuarios. Si bien todavía la Selección no iba a la Casa Rosada a festejar, el presidente de facto empezaba a ir al vestuario de la Selección y la Selección a la Rosada.
Así, pues, 1978 no fue solo una cortina de humo para tapar el terrorismo de Estado. Resultó ser una operación concreta, no sabemos si planificada (pero, ¿qué importa?), de despolitización de la patria. Se cumplen treinta años de la patria hecha espectáculo. Si clásicamente no hubo patria sin política, hace treinta años que no hay patria sin fútbol ni sin espectáculo. Hace treinta años que resulta que hay patria si hay alegría para todos y tristeza para nadie.
Esta espectacularización, este lavado de la política, esta despolitización se vio por ejemplo en el acto organizado por Kirchner en la Plaza de Mayo de 2006, un acto donde los protagonistas fueron los artistas, donde las banderías políticas quedaban en segundo plano, muy por detrás de las banderas argentinas.(2) El mundial ’78 es la conversión de la calle en inocua. Con el mundial ’78, la patria se hace pelota y las masas en la calle se hacen inocuas. Es la distancia que hay entre por ejemplo las masas en la calle en el ‘69 en Córdoba y las masas en la calle en Buenos Aires del ’78.
Ahora me anticipo a una probable objeción: me dirán que había estado de sitio, que la calle era peligrosa, que podías desaparecer. No estoy negando eso, estoy intentando caracterizar los efectos de la Dictadura, estoy intentando caracterizar los efectos que todavía nos afectan. El problema que necesitamos pensar es eso que es, lógicamente, posterior al ’78 aunque cronológicamente sea simultáneo con la política del terror. El supuesto es el siguiente: toda solución a un problema deja planteados nuevos problemas. Así pues, si la Dictadura se planteó como una solución al problema de la crisis de hegemonía argentina, tan acuciante en los años ’70, y montó un dispositivo de terror para solucionarla, propongo que todo lo que sea represión de los desafíos a la hegemonía sea considerado lógicamente anterior a la Dictadura. Todo lo que sea efectos creados por esa forma de solucionar la crisis de hegemonía podemos considerarlo lógicamente posterior. El espectáculo de la patria es posterior porque es efecto y no causa del Mundial.
Me queda mucho más claro ahora qué andábamos diciendo cuando decíamos que estábamos en un país posnacional. No dejó de haber nación argentina; sí dejó de pasar por su Estado; ahora pasa por espectáculos como el de la pelota.
(1) “El bienestar en la cultura” es un artículo en preparación. Lo subiré proximamente a www.pablohupert.com.ar
(2) Difícilmente pueda hablarse de una vuelta de la política debida al conflicto campero. Ver por ejemplo Colectivo Situaciones, “¿La vuelta de la política?” en www.situaciones.org.

Comentarios (4 comentarios)
“El bienestar en la cultura” es un artículo en preparación. Lo subiré proximamente a http://www.pablohupert.com.ar... O sea, tengo que visitar tu web y esperar a la versión final. ¿Acaso Martín Riva te estuvo dando clases de marketing?
Estoy de acuerdo que hace treinta años que “hay patria si hay alegría futbolera para todos”. Somos argentinos si hay éxito. Si no, echamos al técnico o hacemos un golpe de estado. A mí no me jode el festejo y la alegría del fútbol. No se trata de hacer una crítica de eso. Hay un uso político. Lo sabemos todos.
Ahora bien, eso de que en la plaza de CFK “los protagonistas eran los artistas”, Pablo, eso es para el gordo Pinti. ¿Qué artistas? ¿Te gusta usar la palabra Inocua? Se trataba de ir a la plaza a defender la democracia de la voracidad timbera que se viene.
¿Posnacional? ¿Otro pos pos? Bueno, tendré que leer tu posartículo.
Un abrzo,
Leonardo Sai
Leonardo Sai / Julio 1st, 2008, 8:26 pm / #
Gracias, Leo, por tu comentario, que me aclara las cosas.
Mi artículo no critica la alegría futbolera ni ninguna otra. Busca tomar nota de que si la Argentina pasa por ahí, entonces es un tipo de patria muy distinto al de Mitre y también al de Perón.
En otras palabras: la subjetividad argentina ya no se identifica alrededor de sus hitos políticos y bélicos sino alrededor del espectáculo y el entretinimiento (futbolero, turístico o de otro tipo).
Un detalle: yo hablaba de la plaza de Néstor K de mayo de 2006.
Un abrazo,
Pablo Hupert
Pablo Hupert / Julio 2nd, 2008, 2:22 pm / #
La subjetividad polìtica y el principio de placer son dos cosas distintas. Se relacionan, tensionan, se rechazan, friccionan, se niegan, se usan, se acercan, etc, etc, etc. Irreductibles. “La subjetividad argentina” ¿Otra vez la pregunta por el Ser Nacional? ¿Otra vez ese cuento de que el espectàculo lava la polìtica porque los efectos de la dictadura son tan graves que lo ùnico que nos queda es Tinelli y Boca?
Otro detalle: hubo màs de 200mil personas en esa plaza (la de Cristina, por cierto); miles siguiendo en cadena nacional, por internet, hasta la web de Lanata se partiò de los que se bajaron el diario ese dìa. ¿Todo esto no tiene valor? ¿Què es? ¿Chorizo social y nada màs? ¿El post vinito del clientelismo canalla? Entonces, resulta que no hay política porque luego los miles vuelven a su casa al entretenimiento inocuo.
Creo que no hay masas cautivas, ni masas inconscientes, ni tampoco hay hoy masas en absoluto. Creo que lo ùnico inconsciente, instintivo, es el gorilismo snob de la opiniòn ràpida.
Otro abrazo,
Leonardo Sai / Julio 2nd, 2008, 6:44 pm / #
Sigo. El emergente gorilismo de opiniones ràpidas se podrìa sintetizar con estas preguntas: ¿Por qué confiar en la justa distribución de la riqueza después de años de crecimiento inigualado con sueldos bajos y otro tanto de miles informales? ¿Por qué aumentar el gasto público? Nos hablan del poder, de los superpoderes, de los decretos de necesidad de urgencia que nunca se firmaron. Nos llenan de esceptismo, porque finalmente: ¿Por qué creer en que este gobierno hace una administración honesta? Las Carriò, los Binner, son todos gusanos del oportunismo polìtico ahora trasvestidos en portadores de verdades morales.
Algunos hablan de “individualismo de masas”; otros de “sociedad lìquida” “polìtica lìquida”. No es fàcil el escenario de la polìtica. Menos despuès de màs de tres dècadas de sujeciòn absoluta al dictat monetarista. En un discurso en la Bolsa de Comercio, Peròn les hablaba a los empresarios de las masas amorfas, de las mayorìas amorfas. No habìa leìdo a Baumann, pero sabìa que no se trataba de decirles “ustedes son amorfos, lo ùnico que quieren es entretenimiento”. Supo reconocer en esa amorfidad la potencia del cuerpo. Y lo organizò.
No veo muchos intentos de crìtica sana, inteligente.
Como te decìa, Pablo: ahora todos quieren cambiar el director tècnico. En ese sentido, si, son còmodos espectadores o filòsofos bloggers.
Leonardo Sai / Julio 2nd, 2008, 7:24 pm / #
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