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Consideraciones finales

Por Guillermo Piro

Primero: Italia ganó la copa del Mundo solamente con la defensa. Lo que habla de cuán grande es su defensa y cuán pobre su ataque. Ganaron la copa del Mundo en la que el genio inspirador italiano, el 10 italiano, el Maradona italiano, el Pelé italiano, el Zidane italiano, tocó el ápice de su fama metiendo un penal. Ganaron una copa del Mundo sin que ningún atacante (Camoranesi incluido, que es tandilense) adivinara algo alguna vez (salvo Pirlo).

Ganaron con un hombre menos: Totti no estaba, y eso quedó demostrado en la entrega de la copa, comportándose como un amigo que andaba de paso, que participaba cantando y festejando en una fiesta que no era la suya. Hubiera sido mucho más honesto de su parte irse al bar con Zidane, que al menos jugó bien.

Por lo tanto, una defensa monumental. Italia nunca sabrá lo que es ganar un Mundial metiéndole tres goles a Brasil, tres a Alemania y dos a la Argentina. ¿Que esas cosas no importan? Sí que importan. Debería darles vergüenza.

Segundo: no quedan dudas de que Zidane es un cretino. El cabezazo, Materazzi se lo buscó con esas frases que sólo se les ocurren a los imbéciles en los vestuarios, y Zidane resultó justamente expulsado. Pero no es cretino por eso. Es un cretino porque de ahora en más será recordado por los siglos de los siglos por haber hecho eso, como Clinton y la mamada en el salon oval. Dos cretinos.

Tercero: suelo usar el ejemplo del básquet –donde se puede ganar por un centímetro en el último segundo– para insistir en el hecho de que el batir de las alas de una mariposa en Pekín puede provocar un huracán en Nueva York. Italia es campeón del mundo gracias a un travesañño (se está volviendo un hábito italianísimo éste: hace poco Prodi admitió que había ganado las elecciones por accidente).

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