Articulo

Plegarias para agnósticas

Por Liliana Viola

Si algo supo con exactitud Flannery O’Connor fue lo que pensaban sus personajes. Pobres y mezquinos pensamientos: la mitad de las veces piadosos, la otra mitad resentidos.

Los parroquianos de un mundo intolerante se encuentran en la calle, en el barbero o en su propia casa y no paran de pensar en voz alta. Basta hojear el volumen de estos cuentos completos para advertir que las situaciones avanzan a costa de los diálogos. Y cuando no, es el narrador camaleónico el que interpreta y reflexiona como si fuera uno de ellos, como si hubiera sucumbido a un clima tan gracioso como opresivo y se le hubiera pegado la tonada. O’Connor pertenece a la tradición del gótico sureño que hace foco en la gente decadente de esta zona del sueño americano, prejuiciosa capaz de los más horripilantes crímenes. Al final de cada relato siempre puede aparecer un muerto o una verdad en estado de descomposición.

En “Un golpe de buena suerte” consigue en el breve trayecto de un ascenso en escalera dejar al desnudo los pensamientos de Ruby, la chica que se niega a ir al médico aunque está convencida de que padece una enfermedad terminal que la obliga a subir jadeando la escalera y que a su vez convencerá a su marido de mudarse pronto de esa vecindad infame. Más potente que la muerte resulta al final el comentario de una amiga quien le sugiere que tal vez esa gordura y ese malestar se deban a un embarazo. Pase lo que pase los lectores quedan descolocados entre la liviandad del acontecimiento y la potencia de los deseos. A veces es al revés.

La escritora que nació en los años ‘20 y murió en los años ‘60, que vivió perseguida como su padre por el lupus y amparada como él por la moral cristiana, pensaba que este mundo tenía oportunidad de salvarse. Breve y contundente su obra consiste en dos novelas y una colección de treinta y un cuentos que por primera vez acaban de editarse en la Argentina. Para quienes no quieran rezar y a su vez pretendan milagros, la literatura de Flannery O’Connor.

Sobre Flannery O’Connor, Cuentos completos, De bolsillo.

Este artículo apareció en el suplemento Las/12, de Página/12, el 28 de diciembre de 2007.

 

Comentarios (un comentario)

Ya que estamos y de buena onda, sugiero que en blog podamos leer las críticas de libros que Liliana Viola no publica en ningún otro lado por diversos motivos. Por ejemplo, qué tal comentar con la misma rigurosidad libros de autores independientes argentinos, esos que nunca tienen la suficiente estructura publicitaria para pagarse una crítica en Perfil, Página 12, Clarin o la Nación.
Propongo a Liliana, excelente crítica, que se anime por este medio a tales comentarios. Desde luego que hay mucha y muy despareja producción, pero también sucede eso entre la mayoría de títulos que editan los grandes sellos. Hagamos la pequeña revolución del blog. Dejemos las estructuras de lado y que los proletarios de la literatura argentina (algunos muy buenos) tengan su oportunidad de ser comentados.
¿Qué les parece?

Un abrazo de fin de año.

Osvaldo Croce y Armando Borgeaud

Osvaldo Croce / Enero 1st, 2008, 11:04 am / #

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