Articulo

Blog, esa fastidiosa pretensión de la libertad

Por Julio Zoppi

Democracia
La bandera avanza hacia el paisaje inmundo, y nuestra jerga ahoga el tambor.
En los centros alimentaremos la prostitución más cínica. Aplastaremos las revueltas lógicas.
¡En los países de pimienta y destemplanza! –al servicio de las más monstruosas explotaciones industriales o militares.
Adiós a los de aquí, a cualquier sitio. Reclutas de buena voluntad, nuestra filosofía será feroz; ignorantes para la ciencia, taimados para el bienestar; que reviente el mundo que avanza. Ésta es la verdadera marcha. Adelante, ¡en camino!
Iluminaciones, Arthur Rimbaud

Acción y reacción navideñas

Ya no se puede pasar ni unas fiestas tranquilas. En la edición del 22 de diciembre del suplemento Ñ de Clarín, Marcelo Birmajer y Horacio González publicaron sendos textos que a pesar de enfoques diferentes tenían una característica en común irremediable: despotricar contra los blogs. Cuando se trata de este tipo ya habitual de operaciones de ataque proveniente de las quintitas corporativas de la cultura, los bloggers de opinión suelen responder de modo tan inorgánico y veloz como lapidario. Así fue que hubo réplicas inmediatas para todos los gustos y de excelente nivel de análisis crítico. Por ello no abundaré en la confrontación directa con dichos artículos sino que me dirigiré a algunas evidencias conceptuales presentes en la recelosa y urticante relación que mantienen tienen algunos orgullosos militantes del mundo expresivo tradicional con los que han incorporado a Internet y los blogs como una de sus herramientas. Publicar dos artículos antiblogueros en un mismo número es una forma de rendirse ante la evidencia que los obliga a no poder ignorarlos. Todo un gesto editorial de parte de unos beneficiarios de un sistema de control y legitimación imperante que el blog comienza a erosionar.

Como expresa de modo ejemplar el autor del blog Tapera, se impone la parábola del burgués asustado que ve temblar el piso de su aguantadero posicional y se vuelve presa de una ansiedad un tanto fascistoidea por poner las cosas bajo control; que “pase algo” fuera de su dominio es vivido ya como una amenaza aunque racionalmente esté muy lejos de serlo. Sobre el blog, en general, las corporaciones que oligopolizan la cultura no tienen la posibilidad de intimidación que si tienen sobre buena parte de los que opinan dentro del círculo corporativo, donde a través del intercambio de favores laborales y críticos, el tráfico de influencias y la simple “coacción de empleador”, pueden mantener un cierto “control”. Esta grieta bajo sus pies en algún modo los pone nerviosos.

Los grandes medios tradicionales dan cuenta de que algo sucede en los blogs porque no pueden sustraerse. Cada vez más las versiones webs de los diarios incorporan la apertura al comentario. Paradójicamente toda la versión web de un diario de raíz conservadora como La Nación es un gigantesco blog donde conviven notas y comentarios de lectores. Los vientos blogueros soplan fuerte y son recogidos por los medios ya que sus hábitos comunicacionales se imponen como hábitos de consumo, y los que piensan en la supervivencia de sus grandes medios saben que cada día más gente lee en web y por lo tanto no se puede ir contra sus tendencias dominantes.

Los dueños de la legitimación

El método de legitimación de contenidos corporativo es una trampa. En ese sistema los medios de difusión de contenidos en general (y el poder político de turno que negocia un determinado límite de contenido con esos medios) son juez y parte en el asunto, eso los invalida absolutamente como sistema de legitimación intelectual. Que se entienda como es el principio: un escritor puede al mismo tiempo pertenecer al mercado pero estar legitimado por vías externas e independientes a él; reconocimientos desde diversas fuentes críticas que incluso pueden estar en debate entre sí pero que ofrecen referencias electivas de validación. La legitimación automática que se arroga otorgar el mercado por la sola incorporación a sus filas no se sustenta en fundamentos artísticos o intelectuales, es fruto de la inercia pura de su poder.

Control, distancia, poder

Una de las racionalizaciones más comunes que a modo de argumento se usan para desactivar toda legitimación del contenido bloguero es la cuestión “técnica”, un campo que ofrece jugosas connotaciones de neutral objetividad. Sencillamente tratan de aleccionar sobre que escribir sin un poder que controle la publicación conduce a la proliferación de la autoindulgencia, la falta de rigor, la pobreza de estilo y los errores de sintaxis. Por consiguiente, deberíamos inferir que la libertad de expresión es enemiga de la buena escritura y que sólo el control corporativo de un poder empresarial por encima del albedrío del autor garantizaría un agraciado manejo de la lengua. Una falacia. Cualquiera puede obtener los servicios de algún corrector o tomar clases de estilo, no se necesita someterse a ningún poder para pulir un texto.

Otro argumento es la necesaria “distancia”. La mayor o menor distancia –supongo que el término se usa con un sentido metonímico para referirse al tiempo y no al espacio– entre una escritura y su publicación, y entre su publicación y la respuesta del público lector. González pifia la cita de Discépolo, pone: “Cualquiera es un bacán, cualquiera es un señor” y es “Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón”. ¿No era que la distancia, los editores y los correctores tradicionales garantizan la falta de errores?

El grado de maduración formal y conceptual será una elección del autor, como así también el tipo de exposición a comentarios inmediatos que no está obligado a habilitar. Es cierto que la dinámica del blog favorece la inmediatez y la espontaneidad pero no todo lo que se publica en blogs responde a estas características, se pueden hallar textos bien madurados y trabajados o que enfocan temáticas fuera de la actualidad. Llama la atención que no se critique por la falta de distancia al periodismo donde los textos se escriben bajo presión y acoso temporal permanente. ¿Que tiempo de maduración en esa práctica? ¿Que distancia tiene el editorialista de un medio que está obligado a escribir para mañana sobre lo que pasó hoy? Sólo se tiene ojos para percibir ese fenómeno en los blogs, pero nada se dice del mismo problema en los diarios, revistas, canales audiovisuales y hasta algunas editoriales donde se trabajan bajo una presión en los tiempos salvaje. En el blog la ansiedad responde a variables naturales del temperamento del que escribe, en los medios a demandas del mercado que son obviamente intocables.

En cuanto a la “distancia” con el público, preservar cierto aislamiento creativo-reflexivo puede ser altamente provechoso en tanto permita alcanzar al autor una serenidad alejada de los reflejos pegajosos de la realidad inmediata pero lejos está de contribuir a una mayor responsabilidad del autor si se entiende como una pretensión vanidosa donde “distancia” signifique posicionarse por encima del común mortal para hacerse sordo a su voz y volverse un intelectual habitante de una cima dentro de una caja de cristal.

La supuesta superioridad de la escritura dependiente

Según aquella línea de razonamiento la censura y el poder de control sobre la expresión tendrían virtudes utilitarias que la libertad no tiene. Los autores que enarbolan estas banderas muestran una profunda y casi paralizante dependencia de la legitimación oficial de las estructuras, sus guías fueron la sumisión y el temor al mercado, al público, a la crítica, a las corporaciones, a los editores y a toda instancia de control e inclusión. Fueron educados como se educan los militares a los que se les inculca que la virtud está en la obediencia y que como producto de soportar los arbitrios de los poderes superiores se alcanzará la meta final de la excelencia y la aceptación. Pero en realidad la dependencia y la obediencia sólo son garantías de un arte mercantil, atemorizado, obsecuente, condescendiente, viciado de pusilanimidad y convertido en una misma receta de reciclado perpetuo. Dejan así la peor imagen que puede dejar un intelectual que es demostrar que no tiene suficiente lucidez para poder distinguir por si misma una expresión de valor de otra mediocre, se halle en el envase publicador que se halle, sean inéditas o editadas, anónimas o nominadas, vendidas o no vendidas, en papel o en pantalla, en audio o en video, en tapa dura o en cuaderno Tamborcito.

La envidia a la libertad

Es comprensible que tras haber luchado tanto contra los obstinados muros del poder, y de tal vez haber pagado el costo de tener que hacer concesiones autorales para saltarlo haya escritores que experimenten un resentimiento contra los que publican “demasiado libremente” en un blog. La libertad novedosa genera envidia cuando se la confronta con la propia experiencia represiva, algo así como lo que siente alguna gente mayor frente a las relaciones sexuales “ahora para ustedes es todo fácil, en mi época antes de poder darle un beso en la boca tenías que pedirle la mano al padre”, por lo que el resentimiento derivado los hace convertirse en promotores de las ventajas de la represión. El nudo de su reclamo es el mismo; se trata de un pedido de control. Alguien debe controlar, reinstalar un poder de policía editorial que garantice la seguridad de los establecidos, preservar sus parcelas adquiridas del espacio público de la intromisión de los ciudadanos que no pertenecen a esa elite propietaria, y pretenden hacer oír sus voces. No toleran una libertad que les descoloca los supuestos en los que basan su autoestima y su posicionamiento, además de creer que amenaza su fuente laboral; sienten rechazo por esa libertad que permite al que escribe ser el editor de sí mismo

Ladran Sancho, señal que son resentidos

Se afirma que hay escritores que publican en blogs que muestra el típico resentimiento anónimo del publicador frustrado hacia los que alcanzaron esa meta y están consolidados en el mercado. Obviamente existen autores de blogs que pueden encajar en esa descripción, pero si conociera el mínimo necesario para hablar con propiedad el tema que habla se daría cuenta que existen infinidad de blogs que tienen autorías refrendadas con nombres, apellidos y/o el cuerpo dispuesto a mostrarse cuando quieran y donde quieran, y que cientos de escritores publicados y muy bien posicionados en el mercado reciben cataratas de elogios, son citados, halagados, reconocidos, distinguidos y admirados. Lo que tal vez duela es precisamente que desde el blog exista la posibilidad de marcar la diferencia, que se pueda expresar tanto una aprobación o una crítica de un autor que goza de cierta inserción en el mercado, y que ese juicio crítico no tenga más referentes que el leal, desleal, atinado o desatinado saber y entender del autor, libre de condicionamientos. Si leyeran los blogs que llenan de elogios a Bolaño –por citar un ejemplo cualquiera– que es un autor publicado y que forma parte del mercado, se daría cuenta que no se trata de resentimiento hacia los que integran un mercado sino de una opinión ingobernable que entre otras cosas y precisamente denuncia a los que se atribuyen valores gratuitamente por el sólo hecho de pertenecer a ese mercado.

Para los que soñaron con ser algún día protegidos por el poder corporativo de la cultura y entregaron parte de sus reservas personales a cambio de esa protección, exponerse de pronto a la libertad desnuda es una pequeña tragedia. “Que va a ser de la literatura” gritan hacia fuera cuando tal vez estén gritándose hacia adentro “que va a ser de mí”.

Las dos caras del anonimato

El recurso de abollar la carta de lector y arrojarla al cesto de papeles ya no es posible. Se pueden leer cientos de blogs y comentarios que refrendados o no por un nombre y apellido real reflejan opiniones mínimamente estructuradas. Pero es un hecho que existe un alto porcentaje de comentarios anónimos difamantes que expresan descontroladas broncas y primitivos resentimientos.

Por un lado tenemos el anonimato como aliado de la barbarie, la irresponsabilidad y la difamación gratuita hasta por simple diversión; caldo de cultivo para que pululen el cinismo, la bajeza, la mala leche y la gratuidad en las opiniones. Ahora bien, todo ello proviene de motivaciones que están en la gente, buenas o malas son parte de su estructura de comportamiento social y blog es un medio más que da cuenta de su existencia, una perfecta encuesta. ¿Por qué se ataca al blog por incluir estos modos de feedback? ¿Por qué en cambio es útil la opinión anónima de una encuesta política cualquiera de las miles que se hacen y no el producto anónimo de lo que se vuelca en los blogs y websites de los medios? ¿No son ambas acaso una manera válida de recoger opinión auténtica? En la encuesta social este método del anonimato cuenta incluso con un aval científico, está aceptado que el que responde a la pregunta “¿ Usted tiene una imagen positiva o negativa de Cristina Kirchner? Conservar el anonimato es considerado una condición para garantizar la autenticidad de la respuesta y evitar cualquier condicionamiento relacionado con el miedo que pudiera tener el opinante a las consecuencias de exponer su opinión. Es un mecanismo de análogo fundamento al del voto secreto. ¿Que sucede que este mecanismo está aceptado en un lado y en cambio se le imputa al blog como descontrol y contaminación del discurso autoral? El comentario agresivo que escribe en un blog es lo mismo quizá que le dice al encuestador que lo visita. La encuesta es una operación controlada de la difusión de la opinión, en cambio al poner online un comentario se habilita una instancia pública.

Comentarios (8 comentarios)

Excelente respuesta.
La falsa disyuntiva que ve Birmajer (a coro con otros jóvenes grandes escritores argentinos contemporáneos) es “blogs” vs. “libros”, como si si el formato “libro” fuera inmune al resentimiento, a la egolatría, a la estupidez, a todo lo que el autor de “Un crimen secundario” le atribuye exclusivamente al blog.
Como si en el formato libro se publicara solamente Whitman, Joyce o Birmajer, y en el formato de un blog no cupiera, por ejemplo, un inolvidable cuento de J.D. Salinger o de Marcelo Birmajer. Con la ventaja de que en un blog lo podría leer más facilmente un hispanohablante que viva en Kuala Lumpur, o en una villa, donde podrá haber speedy pero nunca una librería Hernández.
Aplicado el razonamiento a la música, la queja birmajereana equivale a “cds” vs. “vinilo”. Imaginemos al flaco Spinetta (con perdón), chillando: “Los grupitos resentidos que graban cds…”
La diferencia es que en el caso del “cd” las compañías de música usaron al toque el nuevo formato y no tuvieron que chillar (más bien todo los contrario, y sí lo hicieron después contra el intercambio de música por Internet, porque ese invento podía poner en peligro el kiosco).
No hay que ser Ludovica Squirru para adivinar que más temprano que tarde muchos argentinos jóvenes nuevos escritores grandes contemporáneos como Marcelo Birmajer tendrán su blog bajo el auspicio de una corporación, y su discurso pasará a versar sobre otros peligros de la cultura.
Que así como los libros no son inmunes al resentimiento, los blogs tampoco lo son a la gran literatura de un Proust, un Kafka, un Birmajer.

Fabián Vique / Diciembre 29th, 2007, 10:24 am / #

[…] “Por un lado tenemos el anonimato como aliado de la barbarie, la irresponsabilidad y la difamación gratuita hasta por simple diversión; caldo de cultivo para que pululen el cinismo, la bajeza, la mala leche y la gratuidad en las opiniones. Ahora bien, todo ello proviene de motivaciones que están en la gente, buenas o malas son parte de su estructura de comportamiento social y blog es un medio más que da cuenta de su existencia, una perfecta encuesta. ¿Por qué se ataca al blog por incluir estos modos de feedback? ¿Por qué en cambio es útil la opinión anónima de una encuesta política cualquiera de las miles que se hacen y no el producto anónimo de lo que se vuelca en los blogs y websites de los medios? ¿No son ambas acaso una manera válida de recoger opinión auténtica?.” […]

El tiro del final « Comentarist@nonimo / Diciembre 29th, 2007, 9:03 pm / #

Eso, eso. Un blog es un excelente lugar para leer sin el prejuicio que aporta un nombre conocido al pie del texto. Pienso en aquel post de Tino “la cita como chaleco antibalas”, excelente definición de un procedimiento habitual entre gente leída. La democratización de la publicación hace que algunas cosas escapen al control que de ellas se hace (o se pretende hacer) y del cual, algunos comen. Buen año para todos.

inx / Enero 1st, 2008, 2:42 pm / #

Buen año nuevo para todos. Me meto porque o es la calor o me pareció que Birmajer habló “de algunos blogs en los que etc., etc.” y, en más de un sentido, coincido con lo que dice, a saber: los que se quedan en la autorreferencia, en la no reflexión, mucho menos en el debate, en los que publicar cualquier texto sin elaboración previa lo autoriza o lo avala como objeto estético; esto es, lo gratuito a diferencia de lo que “le” sale un libro. Coincido con los que opinan que la polémica blog versus libro es absurda y/o antigua. En cuanto a lo del bollo de la carta al lector, creo que esto sucede también en la aceptación o no de cualquier comentario bloguero, y no sólo por lo que éste diga sino por quien lo hiciera o hiciese. La democratización, amigos, a mi parecer no existe. No entendí bien por qué Rimbaud aparece en una discusión convengamos que pobre desde el tema en cuestión en adelante, y hasta me incluyo. Quiero creer que Rimbaud apela a asuntos mucho más, perdón, trascendentes que la respuesta a una nota de color, que no se trata de otra cosa, ¿o no? Va mi saludo para el premiado autor de este medio

Sorele / Enero 2nd, 2008, 7:52 pm / #

hmmm, en cuanto a erratas y calidad de escritura, basta ver las tapas de clarín plagadas de errores de conjugación para desestimarlas. luego, las erratas se cuelan hasta en las ediciones más corregidas, tanto más en un blog. en este mismo artículo, muy respetable a nivel conceptual, hay algún queísmo y alguna que otra falta de ortografía, y hacerle una crítica a un artículo bien escrito por una razón así me parece un acto de vileza.
hay diferencia entre lo que en las ciencias exactas llaman error fortuito y error sistemático: una falta de ortografía se le cuela a cualquiera, ignorar el modo subjuntivo en todos los títulos es un error sistemático.

mara la alegre comadreja de combray / Enero 3rd, 2008, 11:27 am / #

Gracias a todos los que han dejado su opinión y ojalá hayan comenzado muy bien el año.

Fabián: coincido con tus conceptos, el blog será de tenencia obligatoria para algunos autores el día que el departamento de marketing de su editorial se lo ordene.

Inx: tal cual, entre otras cosas el blog es un medio ideal para el que no porta nombre establecido pueda hacer notar un texto que escape al control. Y gracias por recordar mi viejo artículo “ La cita como chaleco antibalas”

Sorele: no coincidimos en casi nada. Birmajer habló de algunos blogs pero dejó al mismo tiempo demasiadas evidencias de una postura antibloguera general. Que la polémica blog vs libro es absurda es algo que suscriben aún los que continúan atacando al blog como soporte menor desde la defensa del orden librero, no entiendo esa contradicción.

No estoy de acuerdo con la comparación que hacés entre una carta de lectores y un comentario bloguero. La aceptación de un comentario se da dentro de un contexto de opciones libres de publicación, si mi comentario es rechazado en siete blogs diferentes lo edito como post en mi propio blog y de todos modos obtengo una posibilidad de hacerlo público, en cambio en la carta de lectores el poder de la publicación está únicamente en la decisión de los medios. Horacio González manifiesta su nostalgia por la vieja carta de lectores. Yo no creo siquiera que constituya un género, creo que se trata de episodio pasajero en la historia de la escritura, sólo remedo del diario de masas como formato periodístico, que quizá pueda desaparecer mucho antes que las redes electrónicas. La carta de lectores era y es una especie de corazón simbólico de la era de la opinión controlada, verdadero juego de censura y control donde el periodismo encarna el poder absoluto jugando al gato y al ratón con las cientos de cartas que le llegan. Un divertimento sádico del poder plagado de excusas técnicas como “sólo publicamos las cartas que tienen buena sintaxis”, “ las que se expresan con concisión”, “Por razones de espacio” para terminar publicándose a sí mismo bajo el nombre de algún amigo o besaculos de turno.

Si creo que la democratización existe. Cambiemos “medios de producción” por “medios de publicación” y se podrían aplicar las categorías de cualquier análisis político-económico. En la era monopólica de las grandes cadenas multimediales –estatales o privadas- la inmensa mayoría de los ciudadanos no tenían acceso a los medios de publicación, no ya nacionales, ni siquiera locales o regionales. Eran “proletarios” de la palabra, carecían de los medios de producción para ejercer el derecho que por ejemplo aquí en Argentina establece el artículo 14. La única solución era que se volvieran “empresarios” del periodismo o la radiofonía y fundaran un medio. Claro que eso no es accesible a cualquiera, se necesita cierto capital para sostener un negocio de publicación escrita u oral aún el más pequeño que puede distribuir pensamiento en un barrio o ciudad pequeña. Esta combinación mantuvo la situación de hecho dentro de una cierta estabilidad estructural; la palabra publicada era un derecho restringido a minorías con tendencia a oligopolizarse. La era de internet ha puesto en crisis el poder de los dueños de los medios tradicionales para controlar al que escribe. Es evidente que existe un grado de avance democratizador en ello, por más que sea discutible su alcance y esté en plena transformación todavía. No olvidemos también que hay un interés político por una opinión restringida. Si la palabra publicada la manejan tres grandes holdings es más fácil su control para el poder político: se negocia con esos tres y asunto terminado, la cuestión es perfectamente manejable. La diversificación democratizadora y el descontrol empresarial sobre las opiniones es directamente un proceso nocivo para esa estrategia

Si no entendiste a Rimbaud en la discusión estás en lo correcto porque no participa. Tampoco creo que las notas de Ñ sean “de color”, por el contrario toda una bajada de línea.

Julio Zoppi / Enero 5th, 2008, 12:04 pm / #

Julio, no hablé de González. Mucho menos hablaría de las cartas de lectores, eso es para señoras con puntilla, no para gente que escribe. Totalmente de acuerdo con esto:
“La era de internet ha puesto en crisis el poder de los dueños de los medios tradicionales para controlar al que escribe. Es evidente que existe un grado de avance democratizador en ello, por más que sea discutible su alcance y esté en plena transformación todavía”. Pero, además, quiénes tienen acceso a internet, a blogs. Es, todavía, un lujo de pocos. Tanto para el que lo hace como para el que, perdón por la palabra, lo consume.

Sorele / Enero 7th, 2008, 12:31 am / #

me sumo a la controversia con sumo interés y, además, muchos interrogantes, porque la cuestión del blog y de internet en lineas generales parecen ser los instrumentos tecnológicos de nueva transformación social política económica tal vez, cuyos efectos tal vez no seamos todavía capaces de dimensionar. REcordemos que el “libro” fue una nueva tecnología que mereció el rechazo incluso de grandes pensadores de la talla de Platón. Y sumo prejuicios a lo largo de la historia. La imprenta también, la edición “vulgata” de la Biblia. El periódico, etc. Ahora bien, la tecnología, en sí misma, no producirá todos los cambios esperados pero puede potenciar (y de hecho lo hace con frecuencia) aptitudes humanas “negativas” (como la guerra, el armamentismo) o “positivas” (internet?). El blog, desde esta óptica, puede ser un elemento liberador de debates, discusiones, etc o bien ofuscador , repitiendo, haciendo resonancia de temas y problemas que proponen los grandes sistemas monopólicos de comunicación tanto nacional como internacional, con directa llegada a cada uno de los hogares conectados a la NEt. No quiero extenderme demasiado para no aburrir, pero me permitiría aun decir que hay una cierta “ambigüedad” en este asunto de las nuevas tecnologías de la información, pues bien puede servir para todavía consolidar una dominación comunicacional por demás imperturbable o bien para ponerla de alguna manera en cuestión
saludos
Juan

Juan A. Fraiman / Enero 25th, 2008, 8:48 pm / #

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