Articulo

El artista no es cobarde ni sádico; el espectador sí

Por Guillermo Piro

Hace unos días comenzó a circular via e-mail el siguiente llamado a boicot: “Guillermo Vargas Habacuc es un costarricense que dice ser artista. El pasado agosto hizo una exposición en una galería de Managua (Nicaragua); cazó a un perro callejero, lo ató con una corta cuerda a una de las paredes del local y lo dejó morir de hambre y sed. Según él, ese acto de cobarde sadismo es arte. Ahora este torturador ha sido invitado a participar en 2008 en la prestigiosa Bienal Centroamericana de Honduras. Puedes firmar en http://www.petitiononline.com/13031953/ y, por favor, reenvía el mensaje a todos tus conocidos”.
El petitorio rogaba la adhesión y difusión de “este vergonzoso acto” con el fin de recoger el máximo de firmas y vetarlo en la Bienal. La tendencia espontánea, sobre todo para quienes aman a los animales, consistió en firmar, pero el asunto, como ocurre casi siempre con el arte moderno, es mucho, mucho más complicado.

En 1966, mientras se libraba la Guerra de Vietnam, Peter Brook estrenó en Londres un espectáculo: US. Para sensibilizar a la platea sobre la atroz realidad que se estaba viviendo, Brook hizo que ocupara el escenario un actor que recitó un monólogo sobre el uso y los efectos del napalm, teniendo entre el pulgar y el índice una mariposa viva que agitaba las alas. Al finalizar la actuación, el actor extrajo del bolsillo un encendedor y prendió fuego a la mariposa. Un murmullo de protesta e indignación se elevó enseguida. El actor pidió disculpas por su gesto, pero antes de abandonar el escenario hizo notar que le extrañaba que el mismo público que se indignaba por la suerte de la mariposa, hasta ese momento, había permanecido indiferente a la suerte de los vietnamitas quemados por el napalm. Nadie se atrevió a poner en duda si Peter Brook era o no un artista.

Investigando un poco sobre el Caso Habacuc, es posible encontrar una serie de comunicados cruzados que de algún modo iluminan y permiten comprender lo que verdaderamente ocurrió y lo que el artista, para justificar sus teorías, pretende que ocurrió.

La muestra de Habacuc se realizó el 16 de agosto pasado en la galería Códice, de Managua (Nicaragua). Como parte de su exposición, titulada Exposición N° 1, enfrentó al espectador a un perro callejero flaco y enfermo, que él mismo capturó en un barrio pobre de la ciudad, amarrado a una esquina de la sala.

Según Juanita Bermúdez, directora de la galería, las cosas ocurrieron de otro modo: “El perro permaneció en el local tres días, a partir de las 5 de la tarde del miércoles 15 de agosto. Estuvo suelto todo el tiempo en el patio interior, excepto las 3 horas que duró la muestra, fue alimentado regularmente con alimento para perros que el mismo Habacuc trajo.

Sorpresivamente, al amanecer del viernes 17, el perro se escapó pasando por las verjas de hierro de la entrada principal del inmueble, mientras el vigilante nocturno, quien acababa de alimentarlo, limpiaba la acera exterior del mismo”.

La exposición del artista no consistía solamente en la exhibición de un perro amarrado a una cuerda. En una pared había escrito, con comida de perro, la frase: “Eres lo que lees”, añadiendo acciones sonoras y olfativas, o mejor, narcóticas, que convierten a la muestra, según sus detractores en “el colmo de lo caótico” (como si lo caótico fuera privativo del arte). Así, podía escucharse el himno sandinista al revés y asistir a la quema, en un incensario, de 175 piedras de crack y una onza de marihuana.

El arte es –debe ser– ambiguo. Porque si el artista no está resuelto a recurrir a la ambigüedad, haría mejor en tomar el teléfono y decirles a sus conocidos lo que piensa. O escribir una proclama inspirada y pegarla en las paredes del vecindario. Una obra de arte es aquello que el artista designa e inscribe como tal. Y la historia demuestra que las obras más provocadoras siempre han sido aquellas que han huido horrizadas de cualquier apelativo aplicable de “buenas intenciones”. No se hace arte con buenas intenciones.

Tal vez, dada la ambigüedad de la obra, y dado que el propio artista no se hizo eco de las afirmaciones de la directora de la galería (es decir: dado que al artista le conviene que se crea que, efectivamente, el perro murió en ella), lo que puede entenderse es lo que sigue: cualquier cosa, parece decir Habacuc, es pasible de ser considerada obra de arte. Y en tanto que tal, reverenciada y respetada como tal. La mera presencia de un perro en el entorno de una galería lo vuelve algo intocable, hasta el punto de que nadie se atrevió a liberarlo (cosa fácil: el perro no estaba encadenado, apenas atado) o a darle de comer. Nadie llamó a la policía. Nadie hizo nada.

El museo es algo impotente por naturaleza y, si algo crea, es confusión, indiferencia y rechazo. La sola palabra “museo” connota un significado hostil, una vivencia apriorística del aburrimiento y del cansancio que tras sus puertas espera. Monolítico, cerrado, denso y aún más, negador de la libertad: los controles policíacos a la entrada, la obligatoriedad del circuito, la restricción horaria, la imposición de una frontera establecida para la visión de la obra. Uno debería deambular asumiendo el mismo gesto enfurecido de Paul Valéry cuando a la entrada del Louvre lo acecha el conserje para despojarlo de su bastón. Ese simbólico bastón representaba para Habacuc el asalto a su libre espontaneidad. Y pese a ello, uno sigue visitando museos.

Para entrar a este lugar, parece decirnos el artista, uno debe despojarse de algo antes de entrar. Llámeselo inteligencia o sentido común, no importa. Algo queda afuera.

Y en cuanto a los defensores de los derechos de los animales, habrá que recordarles que, de todos modos, siempre serán más los que mueran de desamor. El desamor que expresaron los asistentes a la muestra donde Habacuc expuso.

Este artículo apareció en el suplemento Cultura de diario Perfil el 28 de octubre de 2007.

Comentarios (20 comentarios)

Excelente muestra de retórica de cuarta, al mejor estilo Cristina Fernandez Electa, pero aplicada a la cultura y el arte. Lo que se plantea en este artículo es una estupidez vulgar que, mediante el uso del lenguaje “cuidado”, pretende pasar por reflexión cultural exquisita o algo así. Esnobismo puro que recuerda a las críticas de cine de Quintin, a los comentarios literarios de Rozitchner o a las reflexiones políticas de Majul.
Si el perro murió o no murió, si al tipo lo invitan a Viena o Budapest o no y si lo lincha la sociedad protectora de animales me importa poco, de lo que estoy seguro es de que atar un perro es arte solo para charlatanes de esa falacia que denominan “la vanguardia” (algo que ha demostrado ser siempre el autor de esta nota). Para estos v-a-n-g-u-a-r-d-i-s-t-a-s tirar la cadena, poner tercera en un Reanult 9, atar un perro, guardar un viejo boleto de colectivo, rociar la pared con off o electrocutar una remolacha ES ARTE. Escribir “bonito” no habilita a nadie a nada, estas estupideces no se escriben, por lo menos hagan uso de ellas como reflexión de sala de espera odontológica. Nunca leí nada tan estúpido igual “muy bueno el blog”.
Saludos

Raul / Octubre 29th, 2007, 2:51 pm / #

Perropardismo.
Muy bueno Piro

Guillermo Ortiz de Suarez / Octubre 29th, 2007, 4:41 pm / #

El arte es todo aquello que nos invita a reflexionar, yo propongo atar a Raúl en el obelisco para ver quién lo desafía a tenerla más grande.
En el artículo encuentro una excelente reflexión sobre la violencia humana.

Sandra / Octubre 29th, 2007, 6:22 pm / #

El artículo es ambiguo y, por lo tanto, se auto-definiría como arte.
¡Vamos! ¿Qué problema hay con las vanguardias? Creo que a mi no me convencen (digo creo porque poco sé de ellas, y por ende no me siento “calificado” para opinar). Sin embargo no encuentro el sentido en denostarlas…

Y, dicho sea de paso, es al menos interesante encontrase con buena prosa, así se utilice para comunicar el acto de poner tercera en el renault 9 (muy buena esa!)…

Salud! (espero que el can esté vivo, y que le haya dejado un buen sourvenir en el inmaculado piso de la galería)

ángel eléctrico / Octubre 30th, 2007, 11:53 am / #

[…] bardamu y Piro le pegan a la chancha y el dueño salta. […]

Perropardismo « Comentarist@nonimo / Octubre 30th, 2007, 9:19 pm / #

Tanto lo de Peter Brook con la mariposa incendiada como lo de éste al que ni quiero nombrar con el perro son dos mediocres intentos de conceptualismo artístico que lo único que denuncia es la visión predominante en el mundo del arte que tolera y festeja ese tipo de manifestaciones.
Todo el tiempo el público está pensando cosas más complejas que “¿por qué dejamos morir de hambre a los perros callejeros?” En la guerra de Vietman los norteamericanos pensaban, pero justamente, llegaban a una aporía, gitante, en la que entraban desde el miedo al comunismo (más o menos justificado) hasta las ganas de comprarse un auto nuevo. Seguro que la mayoría no festejaba las muertes masivas de vietnamitas ni de nadie, pero la vida es compleja. En esa supuesta instalación artística lo que hay es una suprema subestimación del público. Lo que un artista pueda pensar sobre la guerra, los museos o los perros tiene un nivel de cortedad una vez que se plasma en ese tipo de muestras que no hace mucho más que reducir esos mismos problemas. Esas cosas se piensan mejor reflexionando por escrito que con la exposición (y por ende con la responsabilidad directa) de la crueldad.
Si el arte quiere ser ambiguo (porque con un perro atado no lo es) debe volver a complicarse la vida y largar el conceptualismo didáctico, que por supuesto, mantiene intacta la figura de autor (”el genio” que pensó eso antes que los otros) y que no puede evitar escapar de las funciones discursivas coercitivas de la buena conciencia que deambulan por la sociedad.

Diego / Octubre 31st, 2007, 12:12 pm / #

Nada se refiere estríctamente a lo artístico, hay una buena conciencia ecologista que se pregunta por la suerte de los animales y no le preocupa que un pibe muera de hambre o jale poxi delante de nuestras narices. Se ha dicho muchas veces pero no por eso deja de ser menos cierto.
Por otro lado, parece que necesitamos que nos digan lo que tenemos que hacer, a dónde tenemos que mirar, y en todos los ámbitos. Salvando las distancias, me llamó la atención cuando en una escuela querían preguntarle a un juez que hacían con la gente que estaba afuera al cierre del comicio. ¿Qué se hace con esa gente, Sr. Juez? Se la hace pasar y punto. Toda vez que el arte refiere falta de sentido común donde menos la imaginamos, se producen reacciones en cadena, acaso porque no nos gusta que se refleje nuestra estupidez humana.

Guillermo Ortiz de Suarez / Octubre 31st, 2007, 1:05 pm / #

Guillermo Piro:
la verdad es que quisiera darte una trompada pero soy mujer, mido 1, 56 y mis chances son bajas.
Igual espero cruzarte alguna vez y tirarte gas picante en los ojos o pinchar tus testiculos con una brochette de pollo, como parte de una intervención urbana que estoy preoparando al estilo Augusto Boal. (Qué antigúedad, no?)
Ser snob no tiene nada de malo. Ser boludo tampoco.
Ser malo, tiene su castigo. Pero ocupar un lugar en la intelectualidad argentina y sarasera una teoretica de la estetica de la pelotudez, es enojoso.
No agrego nada más para no ser abusiva ni agresiva con el resto del blog, pero si me das un mail personal, quisiera desahogarme.
Y saber donde vivis para ir con mi bulldog que se haria un festin con tus huevitos.

mariana yañez / Octubre 31st, 2007, 1:12 pm / #

Sandra, Piro, algo más, por favor:
Si el arte es todo aquello que invita a la reflexion, pensemos a Von Wernich como un performer multimedia que marcó tendencia.
Traten de cuidar sus conceptos no sólo por respeto a quienes sufren ante la muerte gratuita y perversa de un perro, sino a los que sufren por la muerte y la tortura en todas sus formas.
A ver si ahora resulta que la voladura de AMIA fue una instalación de Marta Minujin, so boludos. Afectados. Mal amados.
Aprendan a amar, a pensar, a poner el cuerpo y a ser artistas como Leon Ferrari.
Todo ello construye posición política.
No escribir giladas para distinguirse de los “bien pensantes”.
Sean bien pensantes, chicos. Es moderno.

mariana yañez / Octubre 31st, 2007, 1:54 pm / #

El texto me hace pensar en el concepto de artista que tiene una sociedad, convengamos en que Habacuc tuvo la persuasión de un psicópata para convencer a la galería de un planteo de una ambigüedad, como se menciona por ahí, bastante pobre, con respecto a la legitimidad que da a la obra un espacio museo, me pregunto si todo el que expone es artista, porque no encuentro nada malo en que existan espacios para la contemplación del arte, salvo su contenido, o sea, las obras.

angeles / Octubre 31st, 2007, 11:44 pm / #

A mí la ambiguedad planteada por la acción me parece de cuarta, lo que se señala super berreta y las reflexiones que leí, todas obvias. Esto podía ser vanguardia en los 60s pero 40 años después es vintage pavote.

Que vuelva Marta Minujín y haga las ruinas de San Ignacio tampones, que tiene más onda.

Xtian / Noviembre 1st, 2007, 5:05 am / #

Realmente, por el nivel de los comentarios me recuerdan a Baby Etchecopar. Bestia infame, digna de ser atada en el fondo de un salón, pero al que hay que lobotomizar como medida preventiva, para no escuchar sus babeantes lamentos.

Obviando bajezas humanas: hablando con mi perro, llegamos a la conclusión que uno de los peores zoológicos está en las calles de Buenos Aires.

Omar G / Noviembre 2nd, 2007, 7:51 pm / #

voy con mi 45 y a la salida lo fusilo a sangre fria….
ese parasito no se merece estar entre nosotros ..ortiva …la vida te lo va a de volver….
PD: los asesinos no amagan…concretan sus hechos..

carlos vilelo / Noviembre 13th, 2007, 1:45 am / #

Ralmente me indigna que todavia exista gente que mate por placer, me hace bosta pensar que gente tenga tanta mierda en el cerebro. ESE HIPPIE MANDENLO A LABURAR AL PUERTO PARA QUE SE HAGA HOMBRE DE VERDAD.
Loco desquiciado. Asi esta el mundo…..

Emiliano / Noviembre 19th, 2007, 1:31 am / #

Siguiendo con la tendencia en la que sus comentarios estan siendo basados, no me queda mas que mencionar que el Numero 1 el verdadero vanguardista esta en Villa Insuperable MTC Racing.

Damian / Noviembre 20th, 2007, 1:28 pm / #

(¬_¬) hijo de suu!!! k clase de enferm es este?….por lo menos los animales reconocen a su creador!, como puedes lastimar la creacion de Dios?!! sonso!!

angela / Diciembre 31st, 2007, 2:03 pm / #

Esto es grave… Ahora, con este precedente, otros muchos psicópatas van a dedicarse al “arte” para poder, bajo la impunidad con la que parece que goza todo artista de vanguardia, cometer las más crueles atrocidades.
Es sabido que le morbo de la gente es muy complejo y, también, que el arte busca transmitir, pero, Hitler, Videla, etc., también querían transmitirnos algo… Habrá sido “arte de vanguardia” aquello?
Porqué no atropellamos a una persona y la exhibimos mientras muere, agonizante, para concientizar sobre el respeto a las normas de tránsito? No es, conceptualmente, como incendiar a la mariposa?
Atemos a un chico a un poste y lo filmamos, cual “casa del gran hermano”, mientras se muere de hambre y sed, para concientizar sobre el hambre en el mundo. Seguramente, mucha, muchísima gente miraría el programa, pero… es “arte”? El que corta en pedazos a una niña y la guarda en la heladera, es un artista? Porque él, posiblemente, cree que lo es.
Lo único que espero, es que el “modus operandi” de este descerebrado, con respecto al perro, le haya servido para canalizar su morbo y, de esa forma, ese animal, le haya salvado la vida a una persona…

Gustavo / Marzo 10th, 2008, 11:24 am / #

La fabricada indignación en masa o como culpar al que tenemos en frente: dos palabras sobre el caso Habacuc y su perro “Natividad”

Vamos a hablar clarito: Guillermo “Habacuc” Vargas recogió a ese perro de la calle, es decir, de tu sociedad. Vas todos los días caminando y ves millones de perros en iguales o peores condiciones y no se nos mueve un pelo.
Solo cuando un caso toma “notoriedad”, cuando se hace real mediante los medios o Internet (seguro que todos saben que el perro se llama Natividad y ya conocen su color de pelambre por las fotitos del blog) parece importarle a la gente.
En cambio cuando esta clase de escenas se nos presenta en un escenario más grande y que es propiedad de todos, que es el de la calle de todos los días, nos agarra una enorme tolerancia: el anonimato es una buena excusa para dejarnos vencer por la apatía o el cinismo. “Que le vamos a hacer ¿no?, así son las cosas”
Ahora bien, cuando sabemos que uno de esos perros se llama “Natividad”, cuando el que perpetró la supuesta tortura del animal tiene apellido, cuando cambiamos el escenario de la calle a uno privado como es una exposición artística donde no podés ocultar tu vista en ningún lado, nos alarmamos, nos indignamos, firmamos petitorios, condenamos al arte, etc etc.
¿No será que ahora se nos presenta la oportunidad perfecta para levantar el dedo y acusar y, de paso, lavarnos un poco la culpa firmando un petitorio por Internet que, dicho sea de paso, no tenemos la mínima certeza de que llegue a ningún lado?
Hoy me tomé 20 minutos para averiguar qué pasó con “Natividad”: hay varias campanas y no se sabe a ciencia cierta si lo alimentaban o no, si se escapó al tercer día de la exposición o si murió en el primero, no se sabe si lo tenían todo el día encadenado o solo las 3 horas que duraba su exposición”
Lo que sí se sabe con certeza implacable es que:
-Se movilizaron cientos de blogs y petitorios (711257 firmas, y sigue) para condenar a Habacuc.
-Se está haciendo hasta lo imposible para que no participe con otras de sus obras (no la del perro) en bienales internacionales.
-Se está gestionando todo lo posible para hacer una denuncia de peso.
No voy a entrar a juzgar si dicha obra es arte o no, es una cuestión compleja, lo que sí voy a señalar es cierta clase de hipocresía que existe en la sociedad.
Parece ser que hay un morbo “aceptado” y que está frente nuestras narices: al parecer no hacemos tanto quilombo por los miles de chicos menores de 10 años drogados y hechos una piltrafa que mendigan en las estaciones de tren, ¿no?
Al parecer hay un morbo “recreativo”: vemos con gusto películas del tipo “El juego del miedo 1, 2, 3, 4” y “Hostel” y hasta “La pasión de Cristo” y ni hablar de perdernos un capitulo de “Cuestión de peso” donde, gracias un régimen de expulsión semanal, vemos cómo los partipantes mediante presión psicológica y alimenticia, pierden cientos de quilos en una alocada carrera de apenas semanas.
Y hay un morbo “censurable” y careta, como el que le tocó en suerte a Habacuc. “¡Vamos, súbanse al tren de la acusación rápida y facilista, total ganamos seguro, si somos una bocha!”

Hoy mientras caminaba por la calle, miré a uno de esos perritos y venciendo un poco la repulsión que me provocan estos animales (soy un fóbico de posibles microbios) le ofrecí un alfajor, le di una palmadita en la cabeza.
Quizá no sea mucho, pero al menos si una obra artística me generó 60 minutos de reflexión y una acción concreta (nada de mails casi impersonales), tal vez valga la pena no apurar juicios tan a la ligera.

Angel Donaire

angel / Marzo 11th, 2008, 2:17 pm / #

Hola pedazo de insolente que mierda te pensas q sos para maltratar a un animal asi? ehh?? idiota.. porq no te vas a la mierda estupido deserebrado y encima decis q es arte?? pero porq no te atas vos soloo!! h d re millll pppppp si te llego a ver te mato a trompadas sabes??? asiq cuidate de hdpppp…….. viejo conchudo cogido por ese perro y por muchos masss…!!!!! hdpp vas a verrr… vas a verrrr!

firmen y hagan q este estupido recobre la conciencia si???

okk!! graxx me hacen un gran favorr

julieta / Marzo 19th, 2008, 3:10 pm / #

gente, nuestra cotidianeidad mata más perros, mariposas y humanos de los que, al parecer, se pueden comenzar a imaginar.

gente, ese perro (que, según este artículo, se escapó, no murió y no iba a morir ya que se le continuó alimentando siempre) era un perro callejero que tenía los días contados. Natividad fue, por lo menos, una razón de reflexión. Habacuc no es ningún héroe por ello, simplemente lo hizo suceder.

gente, no sean tan hipócritas. ¿cómo es posible que se indignen por la muerte de un perro y la quema de una mariposa y sean capaces de amenazar con trompadas o con la muerte a un articulista que sólo está expresando su punto de vista?

ay, gente.

javier elizondo / Marzo 30th, 2008, 3:41 am / #

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