Sobre la comarca de Hugo Chávez I
Política ficción: COMO AQUEL CIUDADANO
Por Alfonso Molina
Un ciudadano que tiene el poder del dinero y hace todo lo que quiere, como aquel omnipotente Charles Foster Kane que Orson Welles presentara en su primera y más grande película. Un ciudadano que habla de la democratización de los medios mientras construye una férrea red de complacencias comunicacionales en el país, como lo hiciera William Randolph Hearts en los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX. Un ciudadano que concibe su vida sólo en el ejercicio de ese poder y, por lo tanto, construye un tejido de complicidades sobre la base de la distribución de la renta petrolera, dentro y fuera de Venezuela. Un ciudadano que se confecciona una Constitución Nacional a su medida, asistido por unos diputados con espíritu de sastrecillos acomodaticios. Un ciudadano que no sólo permite sino que estimula una estructura de corrupción que le sirve para garantizar su permanencia en el poder. Un ciudadano que, como aquel Charles Foster Kane, observa su imagen repetida en infinitos espejos para convencerse de su grandeza. Todos sabemos cómo termina El ciudadano Kane.
Este ciudadano nuestro, tan lejos y tan cerca de Kane, ha devenido en el hombre de mayor concentración de poder —económico, político, social, institucional, electoral— en toda la historia de Venezuela, pero al mismo tiempo constituye la más expresiva representación de la soledad en la cima. Una condición solitaria que le impulsa a comprar —con el dinero de todos nosotros— lo que más anhela: amistad, respeto, aceptación. En realidad está comprando complicidades. Dentro y fuera del país. La de su amigo Ernesto Kirchner, por ejemplo, quien más parece un “socio” que quiere hacer “buenos negocios” con Venezuela. Más allá de la hermandad latinoamericana, de las gestas de Bolívar y San Martín, de lo hermosa que es Buenos Aires y del sabor aterciopelado del Malbec de Mendoza, ¿por qué se incrementan las relaciones con Argentina? ¿Petróleo? Nada que ver. ¿Una incipiente relación comercial? Habrá que verlo. ¿Argentina socialista? ¡Por favor! ¿Auxilio financiero? Ni siquiera se pudo desarrollar la venta de los Bonos del Sur III, que sólo ha beneficiado a unos cuantos.
Los periodistas venezolanos podemos tener mucho en común con los periodistas argentinos, así como los economistas y los abogados de uno y otro país, pero ¿qué es lo realmente une a Chávez con Kirchner, además de sus condiciones de presidentes? Lo único que intensifica las relaciones diplomáticas entre Argentina y Venezuela son los negocios económicos y políticos de oscura naturaleza. Por cierto, ¿quién va a buscar la valija de los casi 800 mil dólares? ¿La van a dejar allá? ¿Quién se queda con esos billetes de baja denominación? ¿Por qué los funcionarios del Estado escurren el bulto?
Hace un par de años muchos pensábamos que cada una de las políticas que ha echado a andar nuestro ciudadano —en petróleo, relaciones internacionales, programas sociales, educación e infraestructura, entre otras— perseguía como objetivo principal su permanencia en el poder. Creo que seguimos pensándolo. Pero ahora tenemos que añadir el mecanismo de la corrupción, que ya adquiere carácter de escándalo. Nuestro ciudadano en la cima tiene que crear las condiciones propicias para el enriquecimiento de esta nueva oligarquía, la verdadera oligarquía de hoy. Por eso desdeña nuestros tradicionales socios comerciales —EEUU y Colombia— para abrir “mercados emergentes” para la corrupción. Por eso abandona la CAN e intenta ingresar al Mercosur. Por eso negocia con el gobierno de Rusia, cuya corrupción es notoria, y se abre a la maquinaria comercial de China, también sacudida sotto voce por los escándalos de corrupción en la nueva clase empresarial. Por eso nos seguimos preguntando quién es el jefe de la banda.
Como aquel ciudadano que Welles hizo célebre a partir de 1941, este ciudadano de aquí —en el poder desde 1999— ha crecido de forma desmesurada, ha visto engordar su ego de manera insostenible, ha prometido cosas que no ha cumplido, ha comprado el afecto de los suyos y de los de más allá, ha vendido ilusiones a millones de almas que creyeron en él y ha pergeñado los argumentos más disparatados para su permanencia en el poder. Pero la soledad es implacable, sobre todo cuando se está acompañado de sus socios y amigos por conveniencia. Todo llega a su final. Charles Foster Kane balbuceaba Rosebud y nadie sabía qué significaba. ¿Cuál será el Rosebud de nuestro ciudadano?

Comentarios (2 comentarios)
¿en serio se creen que la política internacional de Venezuela y Argentina se explica por las ganas de los presidentes de ser millonarios? ¿eso es todo lo que tienen para decir? Además, los negocios petroleros entre países son oscuros casi por naturaleza, o por lo menos den algún ejemplo (¿EEUU-Arabia Saudita?)
charly.gr / Agosto 21st, 2007, 3:55 pm / #
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Este Ciudadano Nuestro… « El Nuevo Pantano / Agosto 22nd, 2007, 10:54 pm / #
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