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Neocolonialismo

Francia detiene, finalmente, a sospechosos del genocidio de Ruanda

Dos ciudadanos ruandeses acusados de participar en el genocidio de 1994 y residentes en Francia han sido finalmente detenidos y serán juzgados por el Tribunal Especial para el genocidio de Ruanda en Arusha, antes de que expire el mandato del tribunal. La judicatura francesa se había resistido a su detención desde 1995.

Wenceslas Munyeshyaka - un sacerdote católico - y Laurent Bucyibaruta han sido finalmente detenidos hoy en Francia. Ambos están acusados de graves crímenes contra la humanidad durante el genocidio de Ruanda de 1994, donde se estima que 900.000 tutsis y hutus moderados fueron masacrados. Los dos ciudadanos ruandeses han estado viviendo y trabajando en Francia desde 1995.

El padre Munyeshyaka ha sido buscado desde 1995, cuando los supervivientes del genocidio empezaron a acusarle. Un tribunal militar en Ruanda en noviembre del año pasado condenó en ausencia a Munyeshyaka a cadena perpetua después de declararlo culpable de entregar a cientos de adultos y niños a las milicias genocidas, que los masacraron brutalmente. También fue declarado culpable de violar a varias niñas y mujeres antes de entregarlas a sus secuaces.

Bucyibaruta, por su parte, era el prefecto de la provincia ruandesa de Gikongoro. Como principal dirigente de la prefectura, está acusado de incitar directa y públicamente a cometer genocidio, genocidio, complicidad en el exterminio y asesinatos constitutivos de crímenes contra la humanidad.

Ambos han sido requeridos por la justicia ruandesa durante diez años, y también en Francia supervivientes del genocidio presentaron demandas en su contra. Pero las malas relaciones entre Francia y el régimen posgenocidio de Ruanda, además de la extendida percepción de que Francia había ayudado al régimen genocida, politizaron los casos del padre Munyeshyaka, Bucyibaruta y otros dos acusados ruandeses de crímenes contra la humanidad.

En junio de 2004, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos criticó a la judicatura francesa por emplear un período de tiempo tan irracionalmente largo en proceder contra los acusados del genocidio ruandés. El tribunal de Estrasburgo sancionó en una decisión unánime que los tribunales franceses estaban retrasando estos procesos y ordenó acciones más rápidas

Pero ni siquiera la decisión de Estrasburgo ayudó a atemperar una “cierta frialdad de las autoridades judiciales francesas”, respecto a los casos de genocidio de Ruanda, percibida por la parisina Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH). Varias iniciativas de la FIDH y la Liga Francesa de Derechos Humanos (LDH) al respecto resultaron infructuosas.

El gobierno y la judicatura gala han sido también totalmente pasivos con varias peticiones oficiales por parte de Ruanda de extraditar a los sospechosos de genocidio, a pesar de que las leyes internacionales obligan a Francia a actuar en casos de crímenes contra la humanidad. La persistente frialdad en las relaciones Ruanda-Francia a lo largo de los últimos años no ha ayudado a hacer avanzar los expedientes.

El momento decisivo se produjo hace un mes, el 20 de junio, cuando el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (ICTR, en sus siglas inglesas) de Arusha pidió al gobierno francés que buscara y detuviera al padre Munyeshyaka, a Bucyibaruta y a Dominique Ntawukuriryayo, y que los mantuviera bajo arresto hasta que el Tribunal accediera a la solicitud de trasladar sus casos a Francia.

La aprobación del ICTR y su solicitud condujo a la emisión de las órdenes de detención de los dos hombres en Francia. Pero en una nueva muestra de la “frialdad” de la judicatura francesa para con los casos de genocidio ruandés, transcurrió un mes antes de que ambos fueran finalmente detenidos hoy.

Fuente: Afrol News

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