Desblogar
Por Omar Genovese
Casi estoy agotado del ciberpalabrerío. Digo casi, como licencia para la ilusión, mortecina luz que se guarda cada vez que la realidad vuelve a demostrar que nada hay en aquello, más que simulación. Es que las palabras, en sí mismas, simulan un bienestar transitorio para ser leídas. Buscan, como hormigas mudas, la situación del individuo, la puesta en escena en que el sujeto cree dominar algo pasando páginas. Y eso es lo que no hay en la pantalla de una computadora: filoso borde flexible, ruido rugoso, agitación por el suspiro. Pasará que muera el libro, pasará como todo. Y será la hora de otra forma.
Todos los textos escritos en los blogs tienen una comunidad nada común: la expectativa de quien escribe. Está suspendida allí mismo, deseando la caricia de ojos improbables. Algunos egocéntricos, otros vergonzosos, pero todos a punto de lanzarse al vacío catódico distante que, como expansión, hace de lo nocturno un continuo que envuelve la intimidad de los casuales visitantes. El jardín resulta poco delicioso, y las frutas maduran hasta desaparecer. Cuántos intentos por perpetrar un pensamiento, cuántos por difundir poesía o música, cuántos silencios en el abandono.
Presiento el padecimiento por falta de fulgor: el blog reclama a un mundo disociado, tiempo, atención, fidelidad, constancia, recurrencia. La gratuidad de su contenido resulta el mayor atractivo, al igual que la pretensión sociable como sencillez evidente, a la vez que depende de una caprichosa decisión. Claudicado el dominio, se acrecientan las distancias. Por recorrer palabras también se agota el gusto, y dejamos que el desliz sea mayor, escalar, es que nada podemos hacer con lo que tanto excede.
Vuelvo a un rincón de lectura, de intimidad con las palabras. Allí, las ideas, transitan el ensueño de la vida.


Comentarios (7 comentarios)
Pero la expectativa del que escribe trasciende cualquier soporte…
La inmediatez en la publicación y la inexistencia física del editor, debería liberarnos de cualquer pretensión perdurable. Miles de flechas se disparan y no importa hacia dónde. Sólo existe el placer de dejarlas ir.
Fernanda / Julio 3rd, 2007, 5:24 pm / #
Siento desazón, nada más… ¿u otra cosa?
Omar / Julio 3rd, 2007, 9:18 pm / #
Omar
Pareciera que el blog tiene ese destino en sus genes; crecer hasta demostrar que sólo puede desvanecerse y dejarnos a oscuras sin explicaciones, tal vez por su mismo exceso, por su gratuidad cómplice de la confusión. Nos obliga a una exposición demasiado directa a los rayos del vacío, nos pone demasiado cerca y lejos de todos los reflejos, no se puede todos los días sostener la escena de la propia dignidad. Demasiada luz para para poder sentarse a esperar los ecos.
Por otra aprte cuesta mucho acostumbrarse a un formato que se emancipa de modo tal que no podemos controlar su definíción; pagamos caro su falla genética: el blog es una especie que no sabe volverse objeto. Juega a ser proceso, evento, continuidad, ilusión, corte, rayo, todo menos objeto.
Julio Zoppi / Julio 4th, 2007, 12:03 am / #
“Desblogar”, linda palabra, no la había escuchado nunca. Y no es raro, ya que todos tienen su blog, todos bloguean, suben y suben textos.
Este post, Omar, está escrito a lo Riquelme: parar la pelota y mirar el campo entero, hacer esa pausa para que se reacomoden los jugadores, y luego meter una diagonal impecable.
Es verdad que uno se cansa de blog y del blog de los otros, no se cans de los contenidos, se cans, como decís vos, de la pantalla. Y la cura es justamente volver a mimar las hojas de un libro, retomar el viejo hábito de otros años cuando toda esta tecnología no existía. Hacer una pausa, y después volver renovado a bloguear, a compartir con otros esa vitalidad recuperada.
Maximiliano / Julio 4th, 2007, 3:15 am / #
Y sí, el blog pone a la vista las vanidades y pretensiones de personajes secundarios como muchos de nosotros.
Pero también, saludablemente, devalúa las acciones del genio, que se subía al púlpito y señalaba con el palo de la verdad a cambio de aplausos unánimes. Y las del editor canchero, subido al pony, dueño de la pelota, arrogante, inmundo, infecto.
Si se tiran muchas flechas algunas van a dar en el blanco.
F.V. / Julio 4th, 2007, 6:18 am / #
Julio: exactamente es eso, una falla genética. El blog se ha deslizado entre la letra abriendo espacios (F.V. bien lo señala), pero parece ser más un efecto que peso propio. Viene a ser un gesto contra el aparato de la política literaria (academia, editores, suplementos, revistas, consagrados), pero sin aparato, sin interés, sin el mínimo valor que mejore la existencia diaria. Una declaración de principios que siempre vuelve al principio. ¿Efecto corral?
En lo individual, Maxi, el escape es imprescindible, diría que es aire. Ocurre que cada viaje se hace a más distancia y temo (porque uno termina encariñándose con lo que hace aquí) que el regreso elabore una pared o el rechazo por tanto esfuerzo. Formas del cansancio.
Omar / Julio 4th, 2007, 9:55 am / #
[...] cumplió blog hace unos días y nos sumamos al festejo con un poco de retraso. Omar conjuga un nuevo verbo aunque esperamos que no se le haga costumbre. Humberto decide escuchar la voz del pueblo. Manfred [...]
Por ahí / Julio 29th, 2010, 12:08 am / #
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