La narración sin progreso
Un amigo me cuenta que se enteró de que está por salir una nueva novela de Sergio Chejfec. No recuerda el título, ni la fecha de aparición, aunque me dice que sabe que la va a publicar la Editorial Alfaguara y que su edición es “inminente”. (¿Qué significa inminente para la literatura? ¿Una hora, un mes, un siglo?) Si yo fuese un periodista formal, un novelista serio, un editor profesional, un intelectual razonable, averiguaría la fecha en un instante, sólo con una llamada (al servicio de prensa de la editorial). Pero como soy apenas un escritor amateur, un diletante, un conversador de bares, un cliente de librerías de viejos, no se me ocurre hacer esa llamada y me quedo con la duda. En el campo cultural está bien visto estar informado (supongo que en todos los campos debe pasar lo mismo), estar pendiente de ese tipo de cosas, acceder a la trastienda de las decisiones. Nada de eso pasa conmigo. Casi me sucede lo opuesto: siempre soy el último en enterarme; si fuera paranoico, diría que me ocultan información.
Ocurre que nada me gusta más que la sorpresa de ver un libro puesto en la mesa de una librería. Adoro esa sensación, mezcla de emoción, adrenalina, ansiedad y estupor al ver un libro nuevo; un libro que acaba de salir y que deseo leer ahora mismo, ya, dejar todo para comenzar con la lectura. Y pocas cosas me generan tanta expectativa como una novela nueva de Chejfec. Después de Lenta biografía y Moral, sus dos primeras novelas, simplemente buenas (como si escribir una buena novela fuera simple), es a partir de El aire, de 1992, y de sus novelas siguientes, que Chejfec escribió una de las obras más radicales, agudas, complejas y eruditas de la literatura argentina contemporánea. La palabra obra no es menor en su caso: junto con Saer y Aira, es el otro escritor actual en el que cada novela puede entenderse como integrante de un conjunto mayor. Sólo que, a diferencia de Saer, que piensa la obra en términos estrictamente narrativos, como saga; y de Aira, que bajo la influencia cruzada de Mallarmé y una cierta posmodernidad crítica piensa la obra como un asunto conceptual –como anti-obra de arte total–, en Chefjec la obra es un espacio de tensión entre la ley y la singularidad, entre el concepto y el acontecimiento, entre la norma y el desvío de esa norma.
Hay en la mayoría de las novelas de Chefjec una reflexión profunda sobre lo real y su interpretación, entendida como guerra de interpretaciones. El texto pretende acceder a ese núcleo duro (lo real), pero a la vez sospecha de esa imposibilidad, sabe que lo único que hay es interpretación, punto de vista. Ese conflicto nunca se resuelve, y así avanza la narración, o mejor dicho: no avanza. En los textos de Chejfec no hay progreso, no hay peripecia, no hay aventura. De esa obra vasta, que incluye novelas centrales como Los planetas (probablemente la más sugestiva novela sobre el tema de los desaparecidos, junto con Estrella distante de Bolaño), prefiero un par de novelas laterales, menores, pero de una radicalidad absoluta: Cinco y El llamado de la especie, donde su escritura merodea en torno a la abstracción, al diagrama de flujo y a la inmovilidad.
Es por todo eso que espero ansioso la salida de su próxima novela. O mejor dicho, no. No es por eso. Tengo gran expectativa en ese libro por todo lo contrario de lo que acabo de decir, por algo que todavía no dije: porque no me gustó Los incompletos, su novela anterior, de 2004. Me pareció un texto fallido, como si Chefjec hubiera dejado de correr riesgos para enamorarse de su propio procedimiento, de su chiste, su estilo. Como si esa tensión entre lo que se puede decir y lo dicho efectivamente se hubiera cristalizado, congelado, suspendido. Y entonces la novela se vuelve lineal, previsible, anodina.
Según mis estadísticas privadas, los grandes escritores sólo escriben una o dos novelas malas. Chefjec ya cumplió su cuota con Los incompletos. Todo indica que la siguiente puede llegar a ser extraordinaria. Esperemos su publicación inminente.
Este artículo apareció en el suplemento Cultura del diario Perfil el 27 de mayo de 2007.


Comentarios (un comentario)
estoy de acuerdo con lo que dice la nota sobre los incompletos. me parece una obra sobrevaluada. creo que fue la sarlo la que habló muy bien de esa novela. a mí me pareció un abuso de estilo sin la mínima trama argumental.
con respecto a chejfec, escribe muy bien.
voyeur / Mayo 28th, 2007, 11:05 pm / #
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