Paradojas de la vida cotidiana gringa
Por Mempo Giardinelli
La noticia de que el senador demócrata Barack Obama lanzó su candidatura a la presidencia, para 2008, no sólo abre la posibilidad de que se convierta en el primer presidente negro de los Estados Unidos sino que además ya provoca urticarias en su propio partido.
El anuncio desde Springfield (Illinois), ciudad natal de Abraham Lincoln, el célebre presidente que abolió la esclavitud, y desde la que el propio Obama inició su carrera política hace diez años, fue importante sobre todo simbólicamente. Porque en el mismo fin de semana la candidata aparentemente en la delantera, Hillary Rodham Clinton, era desafiada “en cada esquina de New Hampshire” –según el New York Times de este lunes en que se escribe este artículo– por sus ambigüedades respecto de Irak.
Ella votó por la guerra en 2002 y “no ha dicho en forma clara y categórica que lo siente o que fue un error”, dice la nota política del NYT en primera plana, como sí lo ha hecho el tercer candidato, John Edwards, quien se ha disculpado abiertamente. Éste es el terreno que Obama pisa más firme, porque fue el único de los candidatos que siempre se opuso a esa guerra, cada vez más resistida popr los norteamericanos.
No es poco frecuente leer carteles pegados en los coches: “Clinton mintió, pero no mató a nadie”, aludiendo así al escándalo que hace una década liquidó su presidencia, pero que hoy es vista casi como un pecadillo frente a las ostensibles y reiteradas mentiras de Bush, que ya han costado cientos de miles de vidas, tres mil de ellas estadounidenses.
Aunque las últimas encuestas siguen dando como favorita entre los demócratas a la ex primera dama frente al joven y brillante orador de Illinois, del lado republicano también se encrespan las aguas: Rudolf Giuliani corre en punta en todas las encuestas, por lejos, aunque muchos sostienen aquí que su sepultura política puede estar en su excesivo liberalismo: aunque ahora parece forzado a declararse en contra, siempre ha estado a favor de los derechos de la mujer al aborto, así como de los matrimonios gays, dos asuntos absolutamente inadmisibles para el enorme y poderoso voto conservador republicano.
Mientras también Mitt Romney hace campaña para ser el primer presidente mormón de este país, el NYT coloca en la misma primera plana a un joven paleontólogo que defiende el “creacionismo”, idea religiosa –de moda en la era Bush– que niega rotunda y fanáticamente y sin sustento cientifico alguno, todas las teorías de la evolución conocidas hasta ahora.
Para Marcus Ross, un joven geocientífico de la Universidad de Rhode Island, “la Biblia es un relato literal de la creación del universo y la Tierra sólo tiene una antigüedad de 10.000 años”. Y es que, para él, “los métodos y teorías de la paleontología son un paradigma para estudiar el pasado, sí, pero el de las Sagradas Escrituras es otro”. Así que cada quien puede elegir lo que más le guste y chau, abajo las ateas teorías evolucionistas.
No faltan noticias sorprendentes que matizan la vida cotidiana de este país. En círculos universitarios parece crecer el consenso de que hace falta ampliar el federalismo, como condición de una democracia que pueda sostenerse cuando dentro de algunas décadas aquí se llegue a los 400 millones de habitantes.
Por otro lado, el gobernador de California, el otrora actor duro Arnold Schwarzenegger, no deja de sorprender con su progresista gestión. Aunque republicano y con fama de partidario de la “mano dura”, está impulsando un sistema de salud pública como no existe aquí y además promueve la búsqueda de energías alternativas, y, por ejemplo, el año pasado firmó con Tony Blair un acuerdo entre California e Inglaterra para combatir los efectos del calentamiento global, que es lo que no hace Bush. En opinión de algunos académicos como Fernando Operé, de la Universidad de Virginia, “es posible que influya en él su mujer, que es una Kennedy, sobrina de John, y posiblemente eso lo ha vuelto receptivo a ciertas ideas no tradicionales para un republicano”.
A esto debe sumarse el resonante “No, thanks” (no, gracias) con el que la inmensa mayoría de los funcionarios del Departamento de Defensa respondieron a la curiosa idea de la Secretaria Condoleezza Rice, de que voluntarios civiles sustituyan a los militares en Irak en los puestos administrativos. Aunque se les ofrecieron excelentes salarios y veloces ascensos de carrera, no faltaron respuestas humorísticas como” “¿Para ir a dónde?”
Menos frivolidad se observa en la casi unánime aprobación que está teniendo el hecho de que por primera vez en más de 300 años la Universidad de Harvard –sin dudas la más prestigiosa de este país– será presidida por una mujer: la historiadora Catharine Drew Gilpin Faust, originaria de Virginia, más conocida como Dr. Faust y experta en “Civilización Americana”.
En el mismo Valle de Shenandoah donde nació esta destacada académica, esta universidad en la que estoy enseñando –fundada en 1819 por Thomas Jefferson y orgullo de tres presidentes: el propio Jefferson, James Monroe y James Madison– la Escuela de Medicina recibirá esta semana una donación de 25 millones de dólares por parte de la Phillip Morris. De ellos, la multinacional tabacalera ha decidido que 20 se destinen a investigar “una mejor comprensión de las causas de la adicción, para ayudar a que la gente deje de fumar y se reduzcan los daños y enfermedades”, y los otros cinco millones para “una gran campaña de publicidad antitabaco dirigida a los jóvenes”. Algo así como el lobo pagando el bienestar de las ovejas.
Y hablando de lobos, el Secretario de Defensa Robert Gates eludió responder a las durísimas acusaciones del presidente ruso Vladimir Putin, quien se pasó el fin de semana despotricando contra los Estados Unidos por “desatar una nueva carrera nuclear” y por hacer de Medio Oriente “un lugar más inestable a través de su torpe conducción de la guerra en Irak”. Gates gambeteó el debate con virtud maradoniana, diciendo que “con una Guerra Fría ya fue suficiente”. Y a otra cosa.
Entre ellas, una que haría las delicias del siempre vulgar machismo, argentino y latinoamericano: una larga nota firmada por un tal Michael Luo informa que aquí la gente “atormentada” acerca de su sexualidad puede acudir a psicólogos especializados y terapias religiosas para “eliminar” sus deseos homosexuales. En eso están empeñados muchos religiosos ultraconservadores, como el famoso Reverendo Ted Haggars, quien hace poco aceptó públicamente sus prácticas gays pero ahora, “luego de tres semanas de intensa terapia” se ha declarado nueva y completamente heterosexual.
Cosas veredes.
Revista Debate # 205, jueves 15 de febrero de 2007.


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