Articulo

Los niños y niñas indígenas y sus familias se enfrentan a numerosas barreras que impiden su participación en la sociedad (*)

(*) de Capítulo II, “Las causas fundamentales de la exclusión”, Excluídos e Invisibles, Estado Mundial de la Infancia 2006, UNICEF.

Los pueblos indígenas tienen muchas características y experiencias en común con las minorías étnicas, pero la diferencia es que aquellos insisten en exigir su derecho a una cultura separada, vinculada a un territorio particular y a su historia. Por lo general han mantenido su propio idioma, cultura y organización social alejados de las tendencias dominantes de las sociedades donde viven. También suelen identificarse como indígenas y ser considerados como tales por otros grupos(29). En algunos países como Bolivia, Groenlandia (Dinamarca) y Guatemala, los pueblos indígenas representan la mayoría de la población. Hay alrededor de 300 millones de habitantes indígenas en más de 70 países, de los cuales la mitad aproximadamente vive en Asia(30).

Los niños y niñas indígenas pueden sufrir discriminación cultural y marginación económica y política. Tienen menos probabilidades de que se inscriba su nacimiento y son más propensos a padecer enfermedades, a que su participación en la escuela sea baja y a sufrir malos tratos, violencia y explotación(31). El Comité de Derechos del Niño ha expresado su preocupación sobre la posición concreta de los niños y niñas indígenas de Australia, Bangladesh, Burundi, Chile, Ecuador, India, Japón y Venezuela(32). A muchos de ellos se les deniega todavía sus derechos definidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, especialmente en lo que atañe a la inscripción del nacimiento y el acceso a los servicios educativos y de atención de la salud.

La información sobre el alcance de la vulneración de los derechos a la supervivencia y a los servicios de salud y educación de los niños y niñas indígenas con respecto al promedio nacional es limitada. Los estudios monográficos realizados en diversos países sugieren que las tasas de mortalidad infantil y de la niñez son más elevadas entre los grupos indígenas que entre la población nacional. Por ejemplo, en la provincia montañosa de Ratanakiri, Camboya, las tasas de mortalidad infantil son más del doble del promedio nacional, mientras que en Australia la tasa de mortalidad para los recién nacidos indígenas es tres veces mayor que la tasa nacional(33). Hay muchos factores que contribuyen a estas disparidades, entre ellos las condiciones medioambientales, la discriminación y la pobreza. En muchas de las zonas donde viven los pueblos indígenas no hay servicios de salud, entre ellos los que ofrecen la vacunación contra las enfermedades que se pueden evitar. En México, por ejemplo, se calcula que hay 96,3 médicos por cada 100.000 personas a nivel nacional, pero solamente 13,8 en las zonas donde los pueblos indígenas representan hasta un 40% o más de la población(34).

Los niños y niñas indígenas tienen también menos probabilidades de que se inscriba su nacimiento, en parte debido a la ausencia de información sobre la cuestión en su lengua materna. Esto puede generar unos niveles muy bajos de inscripción del nacimiento, lo que es un problema crónico: por ejemplo, en la región amazónica del Ecuador solamente un 21% de los menores de cinco años tienen un certificado de nacimiento, en comparación con el promedio nacional de un 89%(35). La distancia que hay hasta la oficina de inscripción más cercana y el costo del certificado pueden actuar también como importantes impedimentos. La legislación nacional que prohíbe a los pueblos indígenas inscribir a sus hijos con nombres indígenas puede restar incentivos a la obtención de un certificado de nacimiento; en Marruecos, por ejemplo, el pueblo amazigh debe inscribir a sus hijos con un nombre árabe reconocido(36) (véase el capítulo 3, Niños y niñas invisibles, para un análisis más complejo sobre el riesgo de la exclusión debido a la inscripción del nacimiento).

En muchos países suelen darse tasas bastante reducidas de matriculación en la escuela de los niños y niñas indígenas. La escasez de establecimientos educativos, el fracaso de los gobiernos para atraer a maestros cualificados que trabajen en las zonas, muchas veces remotas, donde viven los pueblos indígenas, y la percepción de la comunidad local de que la mayor parte de los programas escolares carecen de interés para ellos, actúan como obstáculos a la participación escolar. Cuando acuden a la escuela, los niños y niñas indígenas comienzan a menudo su educación oficial en una situación de desventaja con respecto a los demás niños y niñas, debido a su falta de familiaridad con el idioma de instrucción. Las investigaciones indican que estos niños y niñas solamente comienzan a mostrar la misma comprensión que aquellos que hablan el idioma dominante cuando alcanzan el tercer grado(37).

(29) Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, “Asegurar los derechos de los niños indígenas”, Innocenti Digest No. 11, UNICEF, Centro de Investigaciones Innocenti, Florencia, 2004, pág. 7.
(30) Ibid., pág. 7.
(31) Ibid., págs. 7-10.
(32) Ibid., Recuadro 9, pág. 9.
(33) Ibid., págs. 9-10.
(34) Ibid., pág.10.
(35) Ibid., pág. 9.
(36) Ibid., pág. 9.
(37) Ibid., pág. 11.

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