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Desamparos

Por Pablo E. Chacón

Días atrás leo que en Palermo, Italia, un hombre resultó condenado prima facie a indemnizar a su ex esposa por no avisarle que era impotente. Los cargos van desde indolencia hasta maternidad frustrada. El tipo –que para justificar su silencio adujo vergüenza– decide apostar al amor; su propuesta de matrimonio es aceptada por una joven siciliana que sólo permite besos secos, negros, cateos, palpos, mamadas y dedos (en el orto), pero nada de cama. El hombre rompe o cree romper la oposición entre la madre y la puta (porque de putas, hasta los tuétanos, y tampoco nada); se inclina ante la familia del virgo para pedir su mano: mano entregada. Ahora él está entregado, igual de impotente, embargado, acobardado y vigilado por expertos.
La doctora pide que se acomode, que se ponga cómodo. En sala de espera hay otros hombres, esperan en silencio. Cuando le toca, siente cierta cosa, cierta turbación al comprobar que el especialista es una especialista, es una mujer más o menos de su edad. Se sienta, escucha lo que tiene que escuchar y a continuación la especialista le pide que por favor se saque los pantalones y los calzoncillos. Desnudo, debe colocarse alrededor de la pija dos anillos elásticos conectados a una máquina por un sistema de cables. La descarga eléctrica es débil y lo sorprende, no se da cuenta hasta que se da cuenta que la tiene parada, tiesa, dura como una manguera de bombero. Se acuerda de Errol Flynn, la tenía tan larga que cuando se ponía en pedo, aporreaba el piano con el bicho. Entretanto la especialista lo invita a quitarse los anillos y a vestirse. Completa un formulario con sus datos. Se lo entrega, lo despide y dice: “Ya ve, no puedo hacer nada”. se marcha contrariado: ¿su impotencia no es orgánica?
¿Son hombres esos que escriben con el puntero en la cabeza, amenazados por no sé quién, por no se sabe qué logias heterofóbicas? ¿Son hombres esos que escriben, como Daniel Welzer-Lang, un ensayo sobre la masculinidad a principios del milenio y lo titula Para una aproximación profeminista no homófona a los hombres y a lo masculino?
Por favor: casi dan ganas de decir que hombres eran los de antes.

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