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Otra mirada en el debate sobre la Biblioteca

Por Trabajadores de la Biblioteca Nacional (*)

En el cruce de opiniones provocado por la mediática renuncia del ex subdirector, se da como un axioma la falsa noción de que varios de los problemas de la BN son, en alguna medida, producto de sus trabajadores. Así se nos ha descalificado sumariamente tratándonos de incapaces e irresponsables, y lo que es peor, se nos reduce, en la pirotecnia comunicacional, a mera mano de obra‚ anulando nuestra voz para también opinar e incidir en el debate sobre el presente y destino del organismo en que trabajamos. Creemos que los dos modelos que hoy se postulan como antagónicos y excluyentes coexisten de hecho en la labor que desarrollamos diariamente. En momentos críticos del país, cuando pocos o ninguno de los intelectuales y asociaciones profesionales que hoy se desayunan alarmados por el destino institucional manifestaban preocupación alguna por la BN, sostuvimos en medio del caos y contra la desidia de las autoridades de turno las bases que permitieron que la institución sobreviviese y que hoy sea posible debatir su futuro.

Contra presupuestos miserables, ajustes salvajes y con salarios enanos, padeciendo el desprecio de funcionarios políticos indolentes, nuestros esfuerzos colectivos y anónimos contribuyeron a logros que personas como el hoy renunciado subdirector se autoadjudican como propios, y varias de las deficiencias que se nos achacan son producto del modo autoritario en que se desestimó nuestra experiencia y se menospreció el producto real de nuestro trabajo. Así hoy las deficiencias que presenta el refundacional inventario de libros fueron previstas por bibliotecarios del plantel, y lamentablemente desestimadas en pos de una urgencia que excluyó a estos profesionales, que ahora deben trabajar en la corrección de esos errores, fácilmente evitables. Algo similar sucedió con el archivo de manuscritos, cuya invención se adjudica hoy el ex funcionario, y que preexistía a su arribo: había sido localizado e identificado por trabajadores del organismo. Las tareas en curso, tales como los inventarios de la Hemeroteca, Partituras y Tesoro, la reapertura del Departamento de Procesos Técnicos asociada a la implementación de un software de gestión bibliotecaria, la inauguración de la Fototeca Benito Panunzi y la digitalización de sus fondos, la adquisición masiva de colecciones de obras faltantes en el Fondo y la edición de la colección Indices y Catálogos de la BN, entre otras, no corren ningún riesgo tras la renuncia del subdirector.

Somos los trabajadores de la BN quienes impulsamos y llevamos a cabo estas tareas y contrariamente a lo que se sugiere en esta ofensiva superestructural, la actual Dirección promueve y ha garantizado la realización de estos trabajos. Por último, es imprescindible que Usted sepa que quienes suscriben la presente adherimos a distintas organizaciones sindicales, otros compañeros a ninguna, y en conjunto venimos logrando superar modos de enfrentamientos interpersonales en pos del mejoramiento de la Institución. El Dr. Horacio González, en la conducción política de la Biblioteca, propicia esta situación inédita y es garantía de su continuidad. Si la renuncia del subdirector ha abierto un interrogante sobre el futuro de la biblioteca como tal, el mismo hallará respuesta con la designación de un subdirector que sepa integrar las tareas técnicas al proyecto general sin eludir responsabilidades ni plantear abismos donde sólo hay diferencias. Confiando en que sepa interpretar nuestra inquietud de trabajadores identificados plenamente con el organismo nos despedimos de usted saludándolo cordialmente.

(*) Firman: Mirta Alvarado, Víctor Aranda, Margarita Ardengo, Raúl Vaquero, Paula Bararo, María Luisa Barros Varela, Roberto Baschetti, Mabel Bisotto, Graciela Blancat. (Siguen las firmas.)

(Publicado por Página12, en el día de la fecha)

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