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	<title>Comentarios en: Heces celestiales</title>
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	<description>SOBRAN MOTIVOS PARA SER SALVAJES</description>
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		<title>Por: Carlos Tobal</title>
		<link>http://www.nacionapache.com.ar/archives/138/comment-page-1#comment-2572</link>
		<dc:creator>Carlos Tobal</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Apr 2007 21:30:26 +0000</pubDate>
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		<description>Muchos podrían sentir la misma escatología en alguna parte del cuerpo y no componer o interpretar como él.  Lo interesante es cómo estando tan cerca afectivamente de la caca haya producido esas sutilezas. El cuerpo encarna el tiempo y es indispensable a la música. Debe de haber una corriente eléctrica o juguetona entre tu cuerpo y los dedos al internarte en los sonidos y silencios. Algo que viaja en el laberinto interno de la carne, llega a la yemas de los dedos y se va depositando en las teclas ¿no?, si esos impulsos fueran visibles, y tuvieras que ponerles colores ¿cuáles eligirías; cuántas gamas del marrón? ¿Y cuántas historias condensadas habría en cada gramo de color-sonido? Con tanto peso lo mejor es jugar. Cariños. Carlos Tobal</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos podrían sentir la misma escatología en alguna parte del cuerpo y no componer o interpretar como él.  Lo interesante es cómo estando tan cerca afectivamente de la caca haya producido esas sutilezas. El cuerpo encarna el tiempo y es indispensable a la música. Debe de haber una corriente eléctrica o juguetona entre tu cuerpo y los dedos al internarte en los sonidos y silencios. Algo que viaja en el laberinto interno de la carne, llega a la yemas de los dedos y se va depositando en las teclas ¿no?, si esos impulsos fueran visibles, y tuvieras que ponerles colores ¿cuáles eligirías; cuántas gamas del marrón? ¿Y cuántas historias condensadas habría en cada gramo de color-sonido? Con tanto peso lo mejor es jugar. Cariños. Carlos Tobal</p>
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		<title>Por: Silvia Dabul</title>
		<link>http://www.nacionapache.com.ar/archives/138/comment-page-1#comment-35</link>
		<dc:creator>Silvia Dabul</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Jul 2006 01:43:34 +0000</pubDate>
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		<description>Es oportuno Susana que traigas la obra de Pushkin, porque justamente demuestra que lo de Shaffer y Forman fue malintencionado. Pushkin escribió esa obra unos años después de la muerte de Salieri, cuando todavía no se habían esclarecido en Europa los rumores acerca del envenenamiento de Mozart. Incluso Rimsky Korsakof escribió una ópera basada  en &quot;Mozart y Salieri&quot;. Pero, en todo caso, eso fue ficción sostenida en rumores que el propio Salieri, víctima probable de demencia senil, en algún momento sembró. Moscheles, uno de los alumnos del italiano (además de Shubert, Beethoven, Liszt) intentó revertir ese absurdo a raíz de un pedido de Salieri, cuando estaba por morir, de frenar la difamación.
Cuando Shaffer escribe Amadeus se sabía hace rato que lo del envenenamiento era leyenda y que Mozart había muerto de fiebre reumática. Salieri había sido un músico brillante, rico, exitoso, muy próximo a Mozart pero no precisamente un rival. Es imaginable algún roce entre colegas, pero no hay pruebas de nada fuera de lo normal.
Es curioso, a quien Mozart despreciaba era a Clementi,  no a Salieri.
Para devolverle en parte el prestigio perdido, La Scala de Milán programó en su reapertura hace un par de años una ópera del vapuleado Antonio.
Termino (esto podría ser muy largo) y aprovecho el comentario para agregar que por iniciativa de Mario Videla, una voz más que autorizada en asuntos mozartianos, la celebración de Festivales Musicales de BA por el 250 aniversario de la muerte de Mozart consiste en programar paralelamente a los dos, Mozart y Salieri, durante toda la temporada 2006.  Igual te diré: si me dan a elegir...a Mozart lo quiero mucho, muchísimo más.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es oportuno Susana que traigas la obra de Pushkin, porque justamente demuestra que lo de Shaffer y Forman fue malintencionado. Pushkin escribió esa obra unos años después de la muerte de Salieri, cuando todavía no se habían esclarecido en Europa los rumores acerca del envenenamiento de Mozart. Incluso Rimsky Korsakof escribió una ópera basada  en &#8220;Mozart y Salieri&#8221;. Pero, en todo caso, eso fue ficción sostenida en rumores que el propio Salieri, víctima probable de demencia senil, en algún momento sembró. Moscheles, uno de los alumnos del italiano (además de Shubert, Beethoven, Liszt) intentó revertir ese absurdo a raíz de un pedido de Salieri, cuando estaba por morir, de frenar la difamación.<br />
Cuando Shaffer escribe Amadeus se sabía hace rato que lo del envenenamiento era leyenda y que Mozart había muerto de fiebre reumática. Salieri había sido un músico brillante, rico, exitoso, muy próximo a Mozart pero no precisamente un rival. Es imaginable algún roce entre colegas, pero no hay pruebas de nada fuera de lo normal.<br />
Es curioso, a quien Mozart despreciaba era a Clementi,  no a Salieri.<br />
Para devolverle en parte el prestigio perdido, La Scala de Milán programó en su reapertura hace un par de años una ópera del vapuleado Antonio.<br />
Termino (esto podría ser muy largo) y aprovecho el comentario para agregar que por iniciativa de Mario Videla, una voz más que autorizada en asuntos mozartianos, la celebración de Festivales Musicales de BA por el 250 aniversario de la muerte de Mozart consiste en programar paralelamente a los dos, Mozart y Salieri, durante toda la temporada 2006.  Igual te diré: si me dan a elegir&#8230;a Mozart lo quiero mucho, muchísimo más.</p>
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		<title>Por: Susana Cella</title>
		<link>http://www.nacionapache.com.ar/archives/138/comment-page-1#comment-32</link>
		<dc:creator>Susana Cella</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Jul 2006 17:36:05 +0000</pubDate>
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		<description>No poco influyó en esa historia del envenenamiento la pieza teatral de Pushkin, Mozart y Salieri. El tema ahí es la envidia (y pensando en la historia de Pushkin, pudo quizá algo de lo autobiográfico deslizarse en ese Mozart que por momentos se le parece), el auténtico veneno, y la duda, la incompatibilidad entre el genio y la maldad. Para Mozart parece clara, no para Salieri. O sea, es otra cosa que un episodio biográfico repetido por Milos Forman que presenta a Mozart como una especie de sujeto frívolo e irresponsable al que como por casualidad le salen obras geniales. Una ideología de artista, en definitiva, que, aunque uno la remita a los tiempos románticos, sigue teniendo sus lastres. Esas cartas en todo caso muestran que Mozart menos se preocupaba por su imagen, para los contemporáneos o la posteridad, que por la múltiple realidad con cuerpo entero, alma y sonidos llamados, a falta quizá de mejor expresión, celestiales.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No poco influyó en esa historia del envenenamiento la pieza teatral de Pushkin, Mozart y Salieri. El tema ahí es la envidia (y pensando en la historia de Pushkin, pudo quizá algo de lo autobiográfico deslizarse en ese Mozart que por momentos se le parece), el auténtico veneno, y la duda, la incompatibilidad entre el genio y la maldad. Para Mozart parece clara, no para Salieri. O sea, es otra cosa que un episodio biográfico repetido por Milos Forman que presenta a Mozart como una especie de sujeto frívolo e irresponsable al que como por casualidad le salen obras geniales. Una ideología de artista, en definitiva, que, aunque uno la remita a los tiempos románticos, sigue teniendo sus lastres. Esas cartas en todo caso muestran que Mozart menos se preocupaba por su imagen, para los contemporáneos o la posteridad, que por la múltiple realidad con cuerpo entero, alma y sonidos llamados, a falta quizá de mejor expresión, celestiales.</p>
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