Heces celestiales
Por Silvia Dabul
[Este artículo tenía originalmente la pretensión de sumar un argumento más a la constelación de creencias sobre la genialidad mozartiana. Silvia Dabul estaba convencida, dispuesta a defender una teoría que demuestra la relación entre escatología y proporción áurea, pero repentinamente decidió cambiar de dirección.]
Lamentablemente, debo terminar ahora. Pero antes te voy a contar una triste historia que acaba de pasar en este preciso instante, mientras te escribía. Oigo un ruido en la calle. Dejo de escribir, me levanto, voy a la ventana y no oigo nada. Me vuelvo a sentar, sigo escribiendo y de nuevo escucho algo. Me levanto otra vez y sólo oigo un débil ruido. Siento entonces un olor fuerte a quemado, por donde voy, apesta; si me acerco a la ventana el olor se va; si entro a mi cuarto, el olor vuelve. Al final mamá me dice: “¿Qué es esto, hijo? ¿Has dejado escapar un…?” “No lo creo mamá”. “Sí, sí, claro que sí”. Quiero tener la conciencia tranquila, me meto un dedo en el culo, lo llevo a mi nariz y… ecce probatum est: tenía razón mamá.
El fragmento pertenece a una de las 39 cartas que Mozart envió a su prima Maria Anna entre octubre de 1777 y mayo de 1779, escritas todas en el mismo tono juguetón y escatológico, con ligeras variaciones. El intercambio epistolar es simultáneo a la composición de igual número de obras maestras durante el período de estadía en Mannheim. La precavida Constanza, mujer de Wolfgang, hizo desaparecer las respuestas de la Bäsle (primita) que aparentemente no se quedaba atrás en desenvoltura. Todo indica que la actitud de Constanza no fue indignación conyugal (a fin de cuentas, era un estilo que ella conocía mejor que nadie) sino premonición de gloria futura. A pesar de una existencia casi miserable, la muerte de varios hijos, deudas, enfermedad, infidelidades presuntas y comprobadas, siempre se sostuvo en el matrimonio y en la familia de origen de Mozart la conciencia plena de su genialidad.
Ahora tengo el honor de preguntarte cómo te encuentras y comportas. Si tu vientre está suelto… si puedes todavía soportarme un poco, si escribes con frecuencia con lápiz, si piensas en mí de vez en cuando, si sientes a veces deseos de colgarte; si por casualidad no estás enojada conmigo; pobre infeliz, si no quieres hacer las paces conmigo de buena gana, por mi honor que voy a explotar. ¡Pero ríes! ¡Victoria! Nuestros culos deben ser el emblema de la paz.
Las conjeturas sobre los componentes de dicha genialidad varían según el enfoque de diferentes disciplinas. Para la astrología es fundamental la “triple conjunción Sol-Mercurio-Saturno”. Una mirada desde el psicoanálisis hace hincapié en la figura de Leopold (el padre) y la presión feroz que ejerció en la carrera y vida del hijo, que posiblemente sublimó en la creación el aspecto conflictivo del vínculo. Luego están las afirmaciones disparatadas y simpáticas acerca de los efectos que tiene su música en la producción de leche en vacas, apaciguamiento de tribus salvajes, desarrollo de la inteligencia en niños, desaparición de síntomas de tartamudez y hasta aceleración del crecimiento en las plantas. Los matices son innumerables, tantos como hipótesis que intentan explicar lo inexplicable. No hay dudas, estamos en presencia de algo sobrenatural: es la Epifanía Mozartiana.
Ah, caca, ¡deliciosa palabra! Caca trote, eso también es bello. Caca trote; caca frote. ¡Oh, es encantador! Caca frote: eso es lo que me gusta. Caca, trote y frote, caca trote y frote caca.
La afición a la provocación y al lenguaje soez es sin duda la característica de personalidad de Mozart que más incomoda a biógrafos y melómanos devotos. La medicina rinde su tributo a la leyenda afirmando que padecía el “síndrome de Tourette”, un trastorno neurológico “caracterizado por incordinación motriz acompañada de ecolalia y coprolalia”, esto es: una batería de tics unida a la compulsión a decir barbaridades en cualquier momento y lugar.
Tengo muchas cosas que decirte…. Mientras tanto ¡pórtate bien! ¡Ah, mi culo me quema como fuego! ¿Qué querrá decir esto? ¿Tal vez una caca quiere salir? Sí, sí, caca, te reconozco, te veo y te huelo.
Peter Shaffer, en Amadeus, lleva estas características al extremo mostrando un Mozart bufón, hiperquinético, engreído, casi un memo. La obra de Shaffer no puede considerarse seriamente ya que está plagada de mentiras históricas. La envidia patológica de Salieri y esa presunción de asesinato son desvaríos seguramente taquilleros pero falaces. La inocencia de Antonio está más que probada.
Pequeño contrabajo
O pequeño violoncello
Sóplame el culo
Eso es muy bueno
Callar. Ni una letra más. Suena Così fan tutte. Se volaron todas las palabras.

Comentarios (3 comentarios)
No poco influyó en esa historia del envenenamiento la pieza teatral de Pushkin, Mozart y Salieri. El tema ahí es la envidia (y pensando en la historia de Pushkin, pudo quizá algo de lo autobiográfico deslizarse en ese Mozart que por momentos se le parece), el auténtico veneno, y la duda, la incompatibilidad entre el genio y la maldad. Para Mozart parece clara, no para Salieri. O sea, es otra cosa que un episodio biográfico repetido por Milos Forman que presenta a Mozart como una especie de sujeto frívolo e irresponsable al que como por casualidad le salen obras geniales. Una ideología de artista, en definitiva, que, aunque uno la remita a los tiempos románticos, sigue teniendo sus lastres. Esas cartas en todo caso muestran que Mozart menos se preocupaba por su imagen, para los contemporáneos o la posteridad, que por la múltiple realidad con cuerpo entero, alma y sonidos llamados, a falta quizá de mejor expresión, celestiales.
Susana Cella / Julio 2nd, 2006, 2:36 pm / #
Es oportuno Susana que traigas la obra de Pushkin, porque justamente demuestra que lo de Shaffer y Forman fue malintencionado. Pushkin escribió esa obra unos años después de la muerte de Salieri, cuando todavía no se habían esclarecido en Europa los rumores acerca del envenenamiento de Mozart. Incluso Rimsky Korsakof escribió una ópera basada en “Mozart y Salieri”. Pero, en todo caso, eso fue ficción sostenida en rumores que el propio Salieri, víctima probable de demencia senil, en algún momento sembró. Moscheles, uno de los alumnos del italiano (además de Shubert, Beethoven, Liszt) intentó revertir ese absurdo a raíz de un pedido de Salieri, cuando estaba por morir, de frenar la difamación.
Cuando Shaffer escribe Amadeus se sabía hace rato que lo del envenenamiento era leyenda y que Mozart había muerto de fiebre reumática. Salieri había sido un músico brillante, rico, exitoso, muy próximo a Mozart pero no precisamente un rival. Es imaginable algún roce entre colegas, pero no hay pruebas de nada fuera de lo normal.
Es curioso, a quien Mozart despreciaba era a Clementi, no a Salieri.
Para devolverle en parte el prestigio perdido, La Scala de Milán programó en su reapertura hace un par de años una ópera del vapuleado Antonio.
Termino (esto podría ser muy largo) y aprovecho el comentario para agregar que por iniciativa de Mario Videla, una voz más que autorizada en asuntos mozartianos, la celebración de Festivales Musicales de BA por el 250 aniversario de la muerte de Mozart consiste en programar paralelamente a los dos, Mozart y Salieri, durante toda la temporada 2006. Igual te diré: si me dan a elegir…a Mozart lo quiero mucho, muchísimo más.
Silvia Dabul / Julio 2nd, 2006, 10:43 pm / #
Muchos podrían sentir la misma escatología en alguna parte del cuerpo y no componer o interpretar como él. Lo interesante es cómo estando tan cerca afectivamente de la caca haya producido esas sutilezas. El cuerpo encarna el tiempo y es indispensable a la música. Debe de haber una corriente eléctrica o juguetona entre tu cuerpo y los dedos al internarte en los sonidos y silencios. Algo que viaja en el laberinto interno de la carne, llega a la yemas de los dedos y se va depositando en las teclas ¿no?, si esos impulsos fueran visibles, y tuvieras que ponerles colores ¿cuáles eligirías; cuántas gamas del marrón? ¿Y cuántas historias condensadas habría en cada gramo de color-sonido? Con tanto peso lo mejor es jugar. Cariños. Carlos Tobal
Carlos Tobal / Abril 15th, 2007, 6:30 pm / #
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