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Articulo

De las pequeñas miserias cotidianas

Por Luis Menéndez

El último párrafo del artículo de Quintín, “Un mundo angosto y ajeno”, publicado en Perfil, el 14 de enero y reproducido en NA, podría ser ampliamente comentado como ejemplo de cierta sordidez de la razón liviana, pero quizá baste con una pequeña reflexión.

El espíritu inteligente vacila, duda, se equivoca, se contradice y es capaz de alterar sus pensamientos. Sólo el necio mantiene como inmutable su palabra. Y doblemente necio, con vocación de zopilote, es aquel que denomina cobarde a quien es capaz de modificar sus opiniones.
Algunas personas, igual que ciertos monos, tienen una especial inclinación a usar como proyectiles sus propios excrementos.

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