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Articulo

Una especie de pérdida

Por Ingeborg Bachmann

Traducción de Cecilia Dreymüller y Concha García

Usados en común: estaciones del año, libros y una música.
Las llaves, los botes de té, la panera, sábanas y una cama.
Un ajuar de palabras, de gestos, traídos, empleados, gastados.
Un reglamento de casa observado. Dicho. Hecho. Y siempre alargada la mano.
De inviernos de un septeto vienés y de veranos me he enamorado.
De mapas, de un poblacho de montaña, de una playa y de una cama.
Con fechas he hecho un culto, promesas he declarado irrevocables,
he adorado un algo y he sido devota delante de una nada
(de un periódico doblado, de las cenizas frías, del papel con un apunte),
impávida ante la religión, porque la iglesia era esta cama.
De la vista de un lago surgió mi pintura inagotable.
Desde el balcón había que saludar a los pueblos, mis vecinos.
Junto al fuego de la chimenea, en la seguridad, mi cabello tenía su color más intenso.
La llamada a la puerta era la alarma para mi alegría.
No te he perdido a ti,
sino al mundo.

Extraído de Últimos poemas. Traducción y prólogo de Cecilia Dreymüller y Concha García. Madrid, Hiperión, 1999.

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