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El cambio climático: ansiedad, escepticismo, miedo

Por Pablo E. Chacón

[En el periódico inglés The Guardian, el redactor George Monbiot resultó los últimos días objeto de una serie escalonada de insultos por advertir del inminente peligro que tiene por tinglado al planeta entero. Parece que el sano escepticismo también tiene sus sendas perdidas, o eso deja entrever la traducción del descargo que hizo el martes pasado el periodista.]

Los escépticos del cambio climático están felices gracias a un aristócrata que dice que el cambio climático es una mentira orquestada desde ciertos despachos de las Naciones Unidas (ONU).
En los últimos nueve días, mi computadora se llenó de mails titulados El fraude expuesto y ¿Cómo te sentís ahora, payaso?, entre otros: y todos se refieren a una nueva publicación, “científica”, que probaría que “el miedo al cambio climático” es un cuento “mas propio de San Juan El Divino”, que de la ciencia.
El informe, publicado en dos partes, contiene cincuenta y dos páginas, más gráficos, tablas y referencias. Para muchos periodistas y miles de bloggers, el libelo da en el clavo: el cambio climático es fraude dirigido por una conspiración de izquierdistas coordinados por las Naciones Unidas (así: como se lee).
Pero ¿qué revista publicó esa conclusión durante agosto? ¿Science, Nature, Geophysical Research Letters? No fue una revista sino un diario, el Sunday Telegraph, que como es habitual, mezcla artículos al voleo y basura seudocientífica. Pero tiene una virtud, la de resultar incomprensible para todo el que no sea físico atmosférico.
El autor de la investigación es Christopher Monckton, también conocido como Vizconde Monckton de Brenchlev. El hombre está licenciado en Letras y diplomado en periodismo, y es un experto confidente a la hora de dar a conocer sus fuentes, y un león defendiendo sus descubrimientos, al contrario de los amateurs que escriben informes producidos por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU.
Lord Monckton asegura que los efectos del calentamiento producido por el dióxido de carbono están exagerados. Y dice no exagerar cuando insiste que los datos hasta pueden estar distorsionados, sino inventados.
El ejemplo que pone es extraordinario, incontrovertible: los especialistas de la ONU eliminaron adrede, en sus gráficos de temperaturas, “el periodo cálido de la Edad Media”, que “fue real, global y con una temperatura superior en 3 grados centígrados a la actual”. Monckton sí muestra los gráficos, el público y el censurado. El primero, de las Naciones Unidas, recorre las subas y bajas de temperatura de los últimos mil años. El otro, de su cosecha, es el verdadero.
En esa montaña rusa el mundo estaba tan caliente hace seiscientos años que “había poco hielo en el Polo Norte”: Una flota china navegó a través del Ártico en el año 1421 y no encontró hielo. En consecuencia, el planeta está ahora más frío que lo que los climatólogos dicen.
“La ONU rechaza una ley física fundamental”, agrega, cuando dobla el tamaño de la constante (lambda) en la ecuación de Stefan-Boltzmann. “Asignando el valor incorrecto de lambda, el panel de las Naciones Unidas, exagera la sensibilidad del clima con dióxido de carbono extra”. El análisis de Monckton parece impresionante, pero es una estupidez desde el principio hasta el fin.
Su afirmación sobre la ecuación Stefan-Boltzmann ha sido refutada por alguien que sabe lo que dice, Gavin Schmidt, del Instituto Goddard para los estudios espaciales de la NASA. Su nota comienza con una observación: la ecuación describe la radiación que emiten los cuerpos negros, pero la Tierra no es un cuerpo negro sino que refleja hacia el espacio interestelar parte de la radiación que recibe.
Schmidt también dice que Monckton se olvida, al hacer sus cálculos, que “la sensibilidad climática es un concepto de equilibrio”, o en otras palabras, que hay un lapso de tiempo de varias décadas entre la emisión del dióxido de carbono y el eventual incremento de temperatura. Si eso no se toma en cuenta, la sensibilidad del clima con respecto al dióxido de carbono es mucho menor.
El falsario no es un improvisado.
¿Y el resto de sus afirmaciones? El “periodo medieval cálido” no aparece en los gráficos de la ONU simplemente porque los climatólogos, con la información que disponen, dicen que tal periodo no existió. Pero entonces ¿por qué los vikingos, tal como dice Monckton, se asentaron en Groenlandia?
En un paper publicado en la Review of Geophysics, los vikingos llegan a Groenlandia al principio del “periodo cálido”, según el noble, cuando la temperatura era menor que la actual. Abandonaron Islandia porque la vida se había vuelto caliente, no climática sino políticamente.
Parece ser también que se produjo un incremento de temperatura muy pequeño en el hemisferio norte, pero no existe ninguna evidencia de que se tratara de un fenómeno global. Y respecto de la flota japonesa, es un invento descartado por historiadores serios, nada revisionistas.
¿Y los gráficos? Si se los mira en detalle, se verá que miden cosas diferentes: la temperatura global (ONU), y la temperatura europea (Monckton); las escalas utilizadas también son diferentes. James Hansen no dijo que la temperatura aumentaría 0,3 ºC a finales del siglo XX: presentó tres escenarios posibles -alto, medio y bajo. Explicó que el bajo y el alto sería difícil que se produjeran. El medio era el más probable. Es lo que está sucediendo, contra las afirmaciones de otro climatólogo, Patrick Michaels, que trabaja en la misma orientación que trabajó Monckton.
Un memo de julio pasado, enviado por el Intermountain Rural Electric Association (empresa estadounidense que distribuye energía no renovable), denunció que Michaels está financiado por compañías eléctricas. Dicen que el hombre se encuentra periódicamente con representantes industriales para discutir sus actividades: en contrarrestar historias sobre el cambio climático.
En rigor, la parodia que Michaels hace sobre el estudio de Hansen fue tomada por el novelista Michael Crichton en su State of Fear (Estado de pánico), y por arte de magia se transformó en “un error del 300 por ciento”.
Monckton no presenta fuentes que prueben lo que dice sobre Hansen, pero Crichton sí aparece en sus referencias. Igualmente, nada de esto detiene al Sunday Telegraph, la cabecera de playa del falsificador.
Se trata de un problema que en 2005 reunió a ciento cincuenta periodistas para debatir sobre el cambio climático. Antes de empezar, el moderador preguntó cuántos de los presentes estaba licenciado en ciencias. Sólo tres levantamos la mano. Los lectores no esperan que el editor de un diario o un site entienda física atmosférica, pero sí que pueda chequear los datos antes de publicarlos.
Pero a veces es más cómodo (y la mala fe es fácil disimular cuando se tiene más poder que un subordinado), copiar, pegar y si pasa, pasa, y si no, cortar cabezas: porque se sabe, el hilo se cortará siempre por lo más delgado, y mucho más cuando el responsable del área es un ignorante.

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