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Articulo

Andrew Vachss, un escritor con una misión

Por Jennifer Weiner

Traducción de Paula Pampín

Andrew Vachss no es como otros escritores
Otros escritores pueden tomar lápiz y papel porque tienen una historia para contar, un tema que tratar, un fin oculto. Pueden escribir porque les parece glamoroso o lucrativo un estilo de vida que les permitirá explicar así sus excentricidades: “Oh, es un artista”.
Andrew Vachss –abogado, periodista, defensor de niños y autor de un libro de texto, tres novelas gráficas y una docena de novelas de la serie “Burke”– no tiene tales pretensiones. Vachss escribe porque tiene una misión.
“¿Cómo puedo explicar esto? ¿Sabes cómo un bife realmente bueno está jaspeado con grasa? Eso es lo que hago con la información. Mis libros son como un buen bife con fuerza narrativa y articulo todos los elementos de la trama como le gusta a la gente”, esto más un mensaje serpenteando su camino a través de las páginas, en venas cercanas a lo invisible.
Los libros de Burke –las crónicas de una persona que fuerza a cumplir las leyes, de estilo vigilante, con su vida sobre el margen gris, entre el día de ciudadanos obedientes de la ley y la oscuridad del bajo mundo del crimen– son doce libros largos y corridos, y hacen que el género del filme noire parezca prácticamente pastel. Burke, un hombre sin primer nombre, sin padres, y en el actual trabajo de Vachss, Dead and Gone, con nuevas huellas dactilares y nueva cara, que está “sentenciado”, dice Vachss. Burke está exento de unas cuántas cosas más que su simple propósito, asentado en el filo delgado de una navaja, manteniendo a los chicos seguros de los predadores sexuales.

No es autobiográfico
Es una misión que él comparte con su creador, aunque no compartan mucho más. Burke es un lobo solitario, Vachss está felizmente casado. Burke existe fuera de los libros, en las sombras, sostenido por una red de amigos leales, alias y documentos falsos. Vachss es un abogado prominente, un editor contribuyente de la revista Parade donde escribe acerca del abuso en los niños. Ha ido a lo de Oprah. Es difícil imaginarse a Burke sabiendo, o preocupándose mucho acerca de quién es Oprah.
Pero sí puede imaginarse que ambos tienen una visión similarmente pragmática del mundo impreso. ¿Por qué escribir? Porque, Vachss dice simplemente, es la mejor manera de que el mensaje se divulgue.
“Estaba buscando un jurado mucho más grande que el que pudiera encontrar en una corte. Es un método de comunicación. No es diferente de ser un trovador en algún otro tiempo. Tienes que tocar lo suficientemente bien para que la gente te escuche”.

Crimen y castigo
Y si las historias bien cocinadas y batalladas de malos crímenes y peores castigos son su música de elección, Vachss toca fabulosamente. Las historias de argumentos elaborados se agitan con energía, con una galería de caminantes heridos que son la familia de elección de Burke.
Vachss no fue siempre querido por la crítica. Su primer libro, Una bomba construida en el infierno, fue rechazado prácticamente por cada editorial de New York por ser “tan exagerado, tan ridículo”. La triste verdad es que las cosas que parecían difíciles de alcanzar aún diez años atrás –gente volando escuelas, traficando fotografías de chicos desnudos en Internet– han sucedido, suceden, y seguirán sucediendo.
Y es así como Vachss escribe sus libros, “robando tiempo” para ellos entre juicios y lecturas, viéndolo, como siempre, secundario a lo que él ve como su trayectoria real. “Si fuera un escritor, no estaría satisfecho con mi vida, y si nunca hubiera escrito un libro, estaría satisfecho. Llevo una vida honorable, he hecho cosas que deberían haberse hecho, y esto es suficiente”.

© 2000, Philadelphia Newspapers Inc.

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