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3-31-2000

Por Dan Fante Abriendo L.A Times Sunday Book Review hoy vi tres páginas completas sobre John Fante mi viejo padre un consenso de sabios ha pronunciado ahora una alabanza absoluta sobre el nuevo tesoro nacional una biografía sobre un hombre apasionado, loco, borracho y enojado está en venta un escritor de L.A un volcán de […]

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Rio no es Lisboa

Notas sobre el film documental Lisboa

Por Eduardo Montes-Bradley

Recibí noticia dos años después de aquel viaje en el que conocí a los padres de Adriana Lisboa. El propósito era ultimar detalles del rodaje de un film documental sobre Lisboa que había comenzado a rodarse en Boulder, Colorado, o muy cerca de Boulder Colorado dónde la escritora Carioca reside desde hace ya una ponchada de años. Ahora iba camino a Rio de Janeiro. No resultaba imprescindible incluir imágenes de Río, pero la idea de conocer del lugar del que Lisboa había emigrado resultaba tentadora. Nunca supe exactamente porqué, pero el lugar de origen de lo que fuera ejerce una fascinación contundente.

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Un balcón en Laranjeiras. Sórdido y con vestigios de una naturaleza en franca retirada.


Adriana supo darme indicaciones precisas, y le advirtió a sus padres del inminente arribo de un director argentino que vivía en Virginia y que había pasado por Colorado a registrar imágenes para un documental sobre ella misma. Sospecho que la advertencia pudo estar vinculada a las dificultades que presenta el camino.

Brazilian_Stairs

En Laranjeiras, el continente brota a borbotones y lo verde reclama.

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López Rega no murió de manera natural, sino ajusticiado por un vengador solitario

tapaMaidanaSegún el nuevo libro de Luis O. Tedesco

Por Raúl García Luna

En “Lucho Maidana ataca, monólogos en contexto de encierro”, el multipremiado poeta Luis O. Tedesco se juega el todo por el todo a nivel narrativo, lingüístico y político. Novela de 397 páginas con un claro eje: Maidana entre rejas por haber matado a José López Rega, quien antes asesinó a su padre. Y sus escritos carcelarios, en manos de un lector-editor que enriquece el relato. Venganza por mano propia y justicia en nombre de una Fuenteovejuna domesticada por los buenos modales democráticos. Aquí nadie exigió el fusilamiento de Videla y demás genocidas. En Chile, el MIR intentó matar a Pinochet. Fuera de esto, o por esto mismo, la audacia de Tedesco comulga con el coraje de Maidana y viceversa, dándose mutuas razones para ser como son. Es el crimen sin arrepentimiento, la conciencia de la imperiosa necesidad de tamaño ajusticiamiento, el arma ficcional que dispara contra la moralina burguesa, haciéndola reventar con la legitimidad de un deseo colectivo cumplido. Todo esto, en un contexto-río que fluye a través de un castellano peculiar, propio, distinto, no experimental sino original experimento idiomático consignado hasta en sus más ínfimos detalles, comunicativo y pleno de imágenes, del que es imposible e infértil tratar de sustraerse.

Así, a la iracundia del leit-motiv se le suma la proeza del relato, en primera persona del singular, que nos conmina a entrar en el calabozo de Maidana y quedar presos junto a él, leyendo por encima de su hombro su vasta autobiografía de puño y letra, desde su infancia y sus devaneos sexuales hasta su fuga de prisión o su exterminio y desaparición a manos de crueles secuaces del “Brujo”, esto es algo que no se revelará en esta nota. Entregarse virginalmente a su lectura es la única manera de quedar libres. Y esto, por piadosamente decirlo. “Lucho Maidana ataca” no fue imaginado ni escrito para débiles ni para tibios. Continuar la lectura

Una iniciación que no tiene fin

[Sobre “El punto idiota”, de Pablo Farrés, Pánico el pánico, Buenos Aires, 2010.]

Por Eduardo Grüner

Y punto. Así termina (casi) cualquier libro. Con un punto, no siempre final –si es literatura en serio, el final empieza algo para el lector–. Con un punto. O “puntito”. Pero no este, no el de Pablo, que también comienza con un punto. O “puntito”, ínfimo, infinitesimal, si se quiere. Claro que este significante –“infinitesimal” – contiene otro: “in-finito” (vale decir: no terminado, interminable: como, digamos, el Dios-Naturaleza de Spinoza, que no termina de no inscribir su creación de un Universo que va chorreando incompletud en su propio hacerse). “Punto infinito”: no habrá que extrañarse –aunque sea motivo de alarma- que promediando el texto aparezca el Aleph –que no siempre, contrariando el mito, es necesariamente borgiano–. Un Aleph, para el caso, decidida e indecisamente idiota: girando y revolviendo las palabras sobre sí mismas, o contra sí mismas, ese baboseo multiforme expele ¿qué cosa? Humores -anfibología de la lengua (“madre”, ¿cuál otra?)-: mierdas, sémenes, vómitos, orinas que literalmente (y eso es más que “literariamente”) hacen nacer (in)seres para los cuales el nacimiento es algo mucho peor que la muerte, en tanto los condena a existir en el mundo de su propia mierda, a insistir en el fin –de mierda– que ya estaba en el origen. ¿”Mensaje social”? Puede ser. Pero a condición de que aceptemos incluir, como “fundamento” de la sociedad, la imposibilidad de todo mensaje que no sea… de mierda. Continuar la lectura

Hitler escapó a Marte

la-madriguera-hitler-y-el-reich-andres-bufali-ilustrado-11977-MLA20051772087_022014-OPor Omar Genovese

[Sobre La Madriguera, Andrés Bufali, Distal, Noviembre 2013, 168 páginas.]

Una novela con el tamaño de una revista es un despropósito, tal vez lo explique la biografía del autor en la página 4, se trata de un autor de no ficción en su primera ficción. Pero la mayor contradicción está en la portadilla antes del índice: “En esta novela, basada en hechos reales, hay personajes que lo son y otros surgidos de la imaginación del autor.” ¿Los “personajes” producto del imaginario no son personajes?

De la lectura se obtienen tres problemas básicos. El lector, o destinatario del texto, carece de memoria suficiente y debe ser reubicado, capítulo a capítulo, en las situaciones transcurridas, guiándolo como si fuera incapaz de relacionar dos enunciados. Continuar la lectura

Marx y Ucrania: contra la “Realpolitik” infantil

Por Nicolás González Varela

“Jamás olvidaremos que los trabajadores de todos los países son nuestros amigos  y los déspotas de todos los países nuestros enemigos.”

(Primer Manifiesto del Consejo General de la Iº Internacional sobre la Guerra Franco-Alemana, 19 de julio de 1870)

En las revoluciones burguesas europeas de 1848-1849, que removieron y hicieron salir al escenario de la Historia a muchas nacionalidades oprimidas, resultaba característico que, siempre que el movimiento ucraniano se incrementaba en fuerza y voz, lo declarasen de inmediato como “invención” de cualquier “potencia foránea” o del mismísimo maquiavélico Metternich; incluso en la Rusia prerrevolucionaria se consideró entre los socialdemócratas que la cuestión nacional ucraniana era una “quimera” o bien de Bismarck, o bien del “Estado Mayor alemán”, o incluso del Vaticano. Ucrania era una falsa tierra irredenta. En la prensa burguesa revolucionaria se etiquetaba a los ucranianos como un pueblo ahistórico, contrarrevolucionario de “campesinos y popes”. Cuando en 1890 Engels escribió en Ginebra para el diario Sotsialdemokrat ruso su estudio sobre “La política exterior del Zarismo” (por cierto, puesta en el Index por Stalin), los editores Vera Zasúlich y el padre del Marxismo ruso, Plejanov protestaron escandalizados contra un pasaje en el cual Engels designaba a los ucranianos como nacionalidad “especial, diferente de los rusos” y que habían sido anexionados “por la fuerza” en 1772. El Marxismo ruso ortodoxo, del cual evolucionó el Nacionalbolchevismo stalinista, consideraba a los ucranófilos (antiguos “rutenos” bajo la nobleza polaca y el Zarismo) con desprecio y hostilidad. No era raro que entre 1918-1919 el Ejército Rojo fusilara a gente en Ucrania meramente por hablar ucraniano, lengua que se consideró “contrarrevolucionaria” per se en la época del dominus Stalin.

La teoría de Lenin de las nacionalidades intentó poner paños fríos sobre el asunto… La incomprensión de la nación ucraniana (o de la polaca o de la finlandesa o de la letona o de la bielorrusa o de la georgiana o de la armenia) al Partido Bolchevique le costó tres años de cruenta guerra civil y una sangrante división en su interior. Ucrania finalmente perdió su independencia en 1922, en el anticlimax de la represión de Kronstadt, las revueltas de Tambov y la restauración capitalista de estado de la NEP. Hasta tal punto llegó la incomprensión que Lenin tomó medidas radicales contra el Chauvinismo ruso bolchevique en el aparato del estado y del partido en su sección ucraniana (creado ex post facto de la Revolución de Octubre, en abril de 1918, compuesto en su mayoría por ¡rusos! y que representaba al 0,2% de la población ucraniana), las llamadas medidas de “Indigenación” o Korenizatsiia. Hubo que esperar a finales de los años 1920’s para que Ucrania tuviera por fin en la estructura del PCU y en las del estado a… ucranianos. En aquellos años dentro del mismo PCUS se alzaban voces contra las relaciones “colonialistas” de Moscú sobre Kiev. Por supuesto la Korenizatsiia pensada por Lenin, se detuvo y se invirtió a partir del dominio de Stalin en 1929. Las sangrientas purgas comenzaron en el PCU en 1933, los detenidos (ejecutados) eran acusados, ironía de la Historia, como criptofascistas y terroristas “nacionalistas degenerados”. Se prohibió al lengua ucrania y se impuso como lingua franca oficial el ruso. Por eso puede decirse que la cuestión ucraniana debe considerarse como el “punto neurálgico” del Socialismo y del Comunismo ruso, ayer y hoy. Continuar la lectura

Las diez reglas de Raymond Chandler a la hora de escribir historias de detectives

Por Raymond Chandler

1. Debe estar motivada con credibilidad, tanto la situación original como el desenlace .
2. Debe ser técnicamente sólida en cuanto a los métodos de asesinato y el descubrimiento del mismo.
3. Debe ser realista en el carácter, el entorno y la atmósfera. Debe ser sobre personas reales en un mundo real.
4. Se debe tener un valor sólido como historia aparte del elemento de misterio: es decir, la investigación en sí debe ser una aventura que valga la pena leer .
5. Debe tener suficiente simplicidad esencial para explicarse fácilmente cuando llegue el momento. Continuar la lectura

Aventuras en el abismo del futuro

[Sobre dos primeros libros de Cave Librum Editorial: Los manuscritos del monte Richardson de Diego Aristi López (96 pág., febrero 2013) y Mataderos dixit de Gustavo Genez (96 pág., febrero 2013).]

Por Omar Genovese

Un editor de cierta publicación cultural argentina se ufana de no publicar artículos sobre primeros libros de escritores. Para refutar semejante prurito, la presente página se ocupa de los primeros libros de dos escritores en una reciente editorial, Cave Librum. Doblemente parturienta, la literatura seguirá naciendo y renaciendo, a pesar de la falta de críticos con voluntad de lectura. Vale decir, aquí se apela a los lectores, se intenta dialogar con el estilo de los escritores, pero siempre a la sombra del fracaso, única constante intelectual evidente. Fracaso no es lo mismo que derrota: en la derrota hay lucha, mientras que el fracaso puede llegar por abandono, darse por vencido, aunque Sarmiento reclamara un segundo esfuerzo sin lógica. Leer también es un fracaso, por eso de dejarse llevar sin más, para que nada importe, aunque en nuestras manos palpite el último libro posible.

De la derrota y el fracaso tratan Los manuscritos del monte Richardson de Diego Aristi López y Mataderos dixit de Gustavo Genez. Ambas nouvelles tensan entre sí la idea de que no hay vencedores y que todos hemos fracasado, aún sin saberlo. Nadie resiste a semejante acusación frente al espejo. ¿Son estos textos especulares o reflejan al lector el espanto que encarna? Continuar la lectura

Buenos Aires, laberinto de soledades

Portada[Sobre La ciudad alucinada, Rafael Toríz, Junio de 2013, 145 págs., Conarte, Premio Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2012, México.]

Por Mariano Vespa

El tacto de la ciudad se percibe por los pies dijo alguna vez Martínez Estrada. El diario  que presenta Rafael Toríz se inicia a las corridas: mientras busca la casa de Xul Solar,  esquiva los disparos que se producen en el traslado de los restos de Perón a la quinta de San Vicente.  La experiencia de este joven escritor mexicano, afincado en Argentina gracias a una beca, es pura piel: “La ciudad es la Matrix y sus ciudadanos somos, en su espesa mayoría, meros transeúntes inconscientes de su lugar, su poder y su injerencia en el acontecer de la urbe.”

El desborde citadino exige un cambio de perspectiva: en palabras de Michael De Certeau se puede ser mirón o caminante. Vista en perspectiva o desde el corazón mismo, Buenos Aires proyecta sombras, infunde grados de sospecha. Los pliegues porteños como el teatro under, el rito del choripán o el halo de nostalgia hacia el Citroën 2CV son algunas de referencias que toma el narrador a la hora de trazar comparaciones con espacio heterogéneo, vital y fantasmagórico como lo es la ciudad de México: “A Buenos Aires, por fortuna, se la penetra. El Distrito Federal, por el contrario, nos devora sin digerirnos”. Continuar la lectura

Juan Gelman, el poeta estatal

Por Pablo Farrés

Cuando uno se pregunta quiénes fueron nuestros “grandes poetas nacionales” o  “Grandes Poetas Estatales -del Estado, por el Estado y hacia el Estado-”, no encuentra demasiados. Hace poco murieron Zelarrayán y Leónidas Lamborghini y no hubo un solo día de duelo. Ni Juan L. Ortiz, ni Viel Temperley, Perlongher o Joaquín Giannuzzi, fueron poetas estatales. No es fácil transformarse en poeta estatal, básicamente porque al poeta estatal no le importa la poesía. El único caso que se me ocurre es el de Lugones, aunque a Lugones sí le importaba la poesía. Y claro está, la muerte de Gelman es el corolario de un largo proceso que tuvo como fin el mismo artificio lugoniano. Los dos tuvieron su “hora de la espada”, los dos supieron armar la mitología del poeta guerrero. Cambió el contexto, la política parece haber exhumado el cadáver de lo común para dedicarse a la mera administración de cuerpos y de bienes, pero la necesidad estatal de una narración épica de su propio poder, por medio de su poeta estatal, sigue en pie. No importa el contenido ideológico, lo que importa es cómo el poeta estatal define un adentro y un afuera, un nosotros contra ellos, y de qué manera, en esa misma traza, determina los modos de exclusión del horror con respecto a la sana conciencia moral, dándose el lujo de una pureza cuasi mística –“mi dolor que es el dolor de todos…”. Continuar la lectura

Los perros de Moscú

perros callejeros de moscu 7Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos. Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad. Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita… Continuar la lectura