Último artículo

Engels&Marx: la idea comunista

Por Nicolás González Varela

“El Comunismo no es simplemente una consecuencia derivada de la situación especial de Inglaterra o de cualquier otro país por separado, sino un corolario que se desprende necesaria e inevitablemente de las premisas implícitas en las condiciones generales de la Civilización moderna.”
(Friedrich Engels, 1843)

“El Comunismo no es un estado que [...]

Continuar la lectura

Nación Apache es un blog colectivo. Cada uno de los colaboradores posee un acceso personal al sitio que le permite publicar autónomamente lo que quiere, sin pasar a través de ningún filtro o mediación.La organización de Nación Apache es descentrada, horizontal, rizomática. No existe una redacción central, no hay posiciones unánimes. Solamente autonomías individuales.

Ingreso

Artículos Recientes

Prudencia

Por Leonardo Sai

Cuando pasa el gran señor, el sabio campesino se inclina profundamente ante él, y en silencio se tira un pedo

Proverbio etíope

Lo que menos necesitamos, respecto del “conflicto Malvinas”, es un gol con la mano. Urge tener juicio y conciencia de nuestros límites. Dicho de otro modo: nuestra minería a cielo abierto, absolutamente fuera del control del estado, es una prueba grosera del poder soberano de nuestra nación. Las provocaciones de Cameron son, simplemente, gimnasia del poder; el reconocimiento chabacano de su ejercicio. El cinismo vulgar inglés tapa con sentimiento patriótico el desempleo global. Sería digno no hacer lo mismo, no buscar la forma de ser vivos ni piolas; evitar tocarle el culo a la reina. Lo peor, en estos momentos, es redoblar la fuerza.

Desde nuestra periferia, un gol diplomático a una potencia extranjera es un grave equívoco. Los recursos y consejos del resentimiento no traen gloria para nadie. La Argentina no tiene ni siquiera una Petrobras propia (u asociada) como para explotar el petróleo de Malvinas. Tenemos acciones en YPF. No alcanza. Hay argentinos y argentinas—y no pocos ni pocas— a lo largo y ancho de todo nuestro territorio que defienden la devastación minera con el argumento de que “genera empleo”. Continuar la lectura

En medio del devenir político

img030Por Omar Genovese

[Sobre De este lado – Mario Goloboff – Desde la gente – Diciembre 2011 – 128 páginas.]

De este lado reúne las columnas de opinión de Mario Goloboff –abogado, catedrático (Francia, España, Argentina) y escritor– del período 2009-2011, la mayoría publicadas en Página/12, una en la revista Convergencias y otra en éste diario. La sucesión es creciente en lo temporal, donde se mezclan la lectura experimentada, el tono docente, y un recurso de género que va o viene de circunstancias públicas a una crítica literaria, sociológica o política, munidas todas de extensas citas y observaciones que, en formato libro, remiten a un “nosotros” casi canon de época: el del progresismo como un “plan cultural”. Tributando en la agudeza sensible de Roberto Arlt, y en la asincrónica referencia intelectual de Borges en El Hogar, Goloboff demuestra su pleno conocimiento de las tradiciones culturales de oriente como de las contradicciones de occidente. Shakespeare, Orwell, Lugones, Sarmiento, Martínez Estrada, Musil, Cortázar, Macedonio Fernández, Broch, Primo Levi, Bufalino, Mann, Bernhard; Continuar la lectura

La historia en debate

A propósito de la creación del Instituto Dorrego.
La Asamblea de Intelectuales, Docentes y Artistas en apoyo al Frente de Izquierda y los Trabajadores debate a propósito de la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico.
Escriben: 
Eduardo Grüner; José César Villarruel; Cecilia Feijoo y Alicia Rojo; Hernán Camarero y Lucas Poy; Natalia Boca, Federico Sena y Federico Novofoti; Mariano Schlez.

Bajar el documento pdf clickeando aquí:La-historia-en-debate.-A-propósito-de-la-creación-del-Instituto-Nacional-de-Revisionismo-Histórico4

Expiaciones

trabajo del conceptoPor Leonardo Sai

Por “sociedad”, en el sentido más importante, entendemos una especie de contextura inter-humana en la cual todos dependen de todos; en la cual el todo subsiste gracias a la unidad de las funciones asumidas por los copartícipes, a cada uno de los cuales, por principio, se le asigna una función; y donde todos los individuos, a su vez, son determinados en gran medida por la pertenencia al contexto en su totalidad. El concepto de sociedad, pues, designa más bien las relaciones entre los elementos y las leyes a las cuales esas relaciones subyacen, y no a los elementos y sus descripciones simples. Así entendido, es un concepto de función.

T.W. Adorno

¿Cómo se puede cruzar el sentirse bien, el clima distendido, lo liviano de un “resumen de medianoche” que repasa la masacre en la indiferencia que seduce tanto como ignora? ¿Qué se quiere “informar” cuando se une al dolor sin concepto la carita de pequeñín de un conductor que propone subir la música del Dj de fondo, prepararse para la noche, coquetear las redes sociales en esa buena onda que lo define revolviendo sangre con azúcar? Lúdico, canchero, informado, saludable, feliz… Quizás, preferimos la renovación generacional de la conducción de los noticieros. Intuimos, sentimos, percibimos, con esa crueldad típica del sentido común, que la cara de cemento de los viejos moralistas no tiene cabida en nuestra cultura light. En definitiva: ¿Cuál es el problema de presentar la violación, la adicción, la corrupción, la tragedia en un clima de joven after office deseante de fans, seguidores, twitter y tequila sunrise? ¿Cuál es el problema? ¿Acaso no se trata de dilemas, miserias, mala leche de unos individuos contra otros? ¿Qué drama hay? Si, después de todo, no hay ninguna sociedad detrás, adelante, al costado, en el rincón, de cada una de las imágenes tanáticas de nuestro municipio interconectado. A este periodismo de venganza, a veces de bajas calorías, otras veces de cirugía mayor sin anestesia, se lo compensa con una espiritualidad del “hacerte cargo” y, entre ambos, desfilan un sin número de comentaristas, locutores, opinólogos y críticos de la amargura ajena con el objetivo de apresar la intimidad del individuo y volverlo, infinitamente, responsable de un mundo en el cual apenas si incide y casi nunca decide curso mínimo alguno. Somos todos, individualmente, responsables de todo porque la guerra de todos contra todos nos impone la más absoluta igualdad irracional. Continuar la lectura

Las lágrimas no sirven para lavar la muerte

Por León Rozitchner

Denver, 9 de enero de 2012

Llevo días recorriendo los mismos pasos que me llevaron a rajar de este lugar, una madrugada, hace catorce años. No es grave: todos los lugares son sitios de paso, Denver también lo fue y volverá a serlo cuando me marche en un par de días. Queda poco en pie del Denver que conocí, esto es otra ciudad. Durante el día hago lo que puedo con la cámara, conjuro un documental con Adriana Lisboa. Por las noches subo y bajo fotos a la estantería de los discos rígidos las fotos y los movies, respondo a la correspondencia, como lechuga con camarones y veo nevar. Cada tanto, como ahora, aprovecho para borrar aquello que pude salvar en otros discos “haciendo” espacio para almacenar las imágenes de las fotos y los movies de mañana. En eso andaba esta noche helada al pie de las rocallosas: borrado y borrando, cuando por azar dí con esta carta de León. Una carta que vuelvo a leer, una carta de cuando, dice, empezaba a morir.

Continuar la lectura

Del melodrama como último recurso

Maquetación 1Por Omar Genovese

[Sobre De vidas ajenas - Emmanuel Carrère - Panorama de narrativas – Anagrama - 264 páginas - Julio 2011]

En la contratapa de este libro se citan conceptos de la “crítica francesa” que distan de lo que depara la lectura, o es evidencia de una escabrosa ironía: “Maestro de la non fiction novel a la francesa”, “nuevo Dostoievski”, “…en el sentido de La Condición Humana de André Malraux”, “nueva literatura, que afronta la realidad…”, entre otras tantas. Toda contratapa es un artificio de sospechosas sugerencias, seductoras o repulsivas, tendiendo a lo general en lo anodino. A tal afirmación, y con su discontinuidad contradictoria, De vidas ajenas también adscribe fiel al ego escurridizo y autorreferencial de Carrère. Pero, ¿cuál es el arabesco del escritor para plasmar las tragedias contemporáneas? Porque el hilo conductor son dos situaciones extremas: la muerte de una pequeña niña, la muerte de una madre (la cuñada de Carrère). Continuar la lectura

Azul cuervo

Por Eduardo Montes-Bradley

Lisboa00

Impreso en Argentina. © de la presente edición: Edhasa, 2011. El auto que se ve en la tapa es un Saab.

Los cuervos son criaturas extraordinarias. También sociedades secretas. Digo: hay sociedades secretas que hacen honor a los cuervos, y hay cuervos que se apiñan en secreto elaborando estrategias de supervivencia. En Charlottesville se dan ambos casos. La Universidad de Virginia alberga a la Raven Society, en el bosque -que encapsula el lugar donde vivo- hay cuervos que insisten en demostrar que son capaces de guardar secretos. Es cierto, son azules, de un azul metálico que también puede encontrarse en el interior del abalón, en la profundidad del mar. No de todos los mares, de algunos. Por ejemplo: frente a la playa de Copacabana.

“Azul Cuervo” es también una novela escrita por Adriana Lisboa. Las críticas se empeñan en decir: “una novela de la brasileña Adriana Lisboa”. Digo: la crítica no entiende, se empeña en clasificar, etiquetar, describir lo indescriptible. Lisboa no es una ciudad, Lisboa no es fácil de catalogar, de doblar, de acomodar, de institucionalizar. Terminé de leer la novela de la mujer que tiene el mismo nombre de capital tercer-mundista-europea cuando el Dash 8-100 de United Airlines tocaba el extremo Norte de la pista de aterrizaje en el aeropuerto en Charlottesville: “Y lo fue”, fueron las últimas palabras con las que la escritora que ya no es de Brasil concluyó. El aterrizaje fue violento, la lectura no. Me gustó terminar el libro justo en ese momento. Ni antes ni después. El avión y yo acabamos juntos. Continuar la lectura

Carta Abierta a Carta Abierta

(Sobre Cristian Ferreyra y otras “anomalías”.)

Por Eduardo Grüner

Integrante de la Asamblea de Intelectuales, Docentes y Artistas en apoyo al FIT

Estimados amigos:

Acaban ustedes de hacer pública su Carta Abierta No. 10, centrada principalmente (aunque no exclusivamente) en el asesinato de Cristian Ferreyra. Lo consideramos un documento importante, por razones múltiples aunque a veces contradictorias. Es en respeto a esa importancia que juzgamos igualmente pertinente debatir con él con toda la seriedad y el rigor de que seamos capaces. Nos permitimos, pues, una serie de fraternales pero firmes puntualizaciones:

1.Los intelectuales solemos tener un problema, que proviene de las propias ventajas –y privilegios- de nuestra posición social y cultural: nos fascinamos fácilmente con nuestras propias palabras. La muy encomiable y defendible búsqueda de “nuevos lenguajes” que puedan dar cuenta de una realidad compleja, cambiante, dinámica y no siempre transparente, y a lo cual no podemos renunciar, corre el riesgo de diluir la tensión con la propia realidad que intentamos indagar. Empezamos por decir que “en medio de las grandes esperanzas, sucede nuevamente el penoso acontecer de la sangre derramada”, o que “en cada una de estas muertes inocentes surge a bocanadas el signo de una historia irresuelta e injusta”, y ya parece que hemos establecido el marco profundo de la crítica de lo real . Y lo hemos hecho, además, con expresiones bellamente poéticas (nos eximiremos aquí de recordar –muchos de ustedes son atentos lectores de Walter Benjamin- los peligros de la “estetización de la violencia”, que afortunadamente la CA 10 logra sortear). A veces creemos que eso nos exime de la confrontación con la totalidad compleja de la realidad que lamentamos, y que a menudo excede el alcance de las palabras, e incluso con las implicaciones de las propias palabras que usamos para aludirla. Por ejemplo: a continuación de esos enunciados, ¿no convendría discutir cuáles son esas “grandes esperanzas” que aparecen sorprendidas por la “sangre derramada” (este último sintagma ya no suena tan nuevo ¿verdad?)? Dan ustedes por sentado que el contenido concreto de las “esperanzas” fue el que salió ¿homogéneamente? ratificado de las urnas por una abrumadora mayoría que, justamente por ser tan grande, incluye necesariamente a todas las clases sociales, sus distintas fracciones, sus intereses con frecuencia irreconciliablemente contrapuestos (de no ser así, ¿por qué haría falta asesinar militantes populares?). ¿Pueden ser las mismas “esperanzas” las que han votado los propietarios de un ingenio gigantesco que utiliza fuerza de trabajo semi-esclava, y las que han votado las víctimas de ese sistema? ¿Son comparables las “esperanzas” del terrateniente que busca expandir a cualquier precio las fronteras sojeras con las del indígena o campesino que –como muy bien dicen ustedes- representa una resistencia de más de 500 años a la expoliación genocida del Capital mundializado? Si no es así, quiere decir que ese 54 % es un campo de batalla , también aunque no solamente “cultural”, en el cual el gobierno, y cada uno de nosotros, deberá tomar partido. Del mismo modo, una vez que nuestra dolida crítica ha señalado “el signo de una historia irresuelta e injusta”, ¿no convendría poner en discusión qué se está haciendo realmente hoy , aquí y ahora –qué está haciendo nuestro Estado, para empezar-, para “resolver” esas injusticias históricas? ¿O es que el recurso a la “totalidad” histórica que nos ha determinado nos exime de analizar igualmente la “totalidad” de las responsabilidades que prolongan en nuestro presente la injusticia? Continuar la lectura

La amable fragilidad de lo universal

253454_189332981115620_176102312438687_456908_2312425_n[Sobre Consecuencias de Penelope Lively, Trad. de Jaime Arrambide, Manantial, 2010, 344 págs.]

Por Omar Genovese

Representar una época en literatura es un arte de la evocación donde saber, experiencia y capacidad expresiva hacen una traza que supera el recuerdo colectivo. Si la novela resultante concreta un corte incisivo, el texto respira la historia con independencia del lector. Inmersa en la tradición novelística inglesa –y advertida del agotamiento de recursos en el tratamiento realista–, Penelope Lively ha fraccionado eventos en la existencia de tres personajes femeninos. Lorna, Molly y Ruth, madre, hija y nieta, quien cierra la historia recorriendo los lugares del pasado de las tres. Es recurrente el elogio a cómo –desde una perspectiva novedosa– el escritor sabe transportar al lector a través del tiempo. Lively demuestra conocer el triste rumbo de semejante supuesto, y para evitar el culebrón sentimental o el olvido en la lectura ocasional sin efecto estético, elabora con suma atención y cuidado los pasajes, las transiciones. Porque el común denominador, al desplegar una saga familiar, es el transcurrir glosado en el encadenamiento, ya de la acción, la memoria o el recuerdo de lo narrado. Con la primera persona omnisciente mantiene una afectuosa distancia, pero también construye sutiles herramientas a fin de lograr que esas transiciones para infancia, adolescencia, juventud, madurez y ocaso, configuren un flujo de tensión vital entre las tres mujeres y sus ámbitos de relación: introduce las primeras personas de cada una como un amalgama que activa y transfiere la marca genética de la expectativa humana hacia la vida.

La trama navega en la historia inglesa que va de los años previos a la Segunda Guerra Mundial hasta principios del siglo XXI. Las tres mujeres, despliegan sus acciones como un devenir de género contra la moral utilitaria, el determinismo machista, para plantear una independencia individual sólida, como muestra de carácter en cada una de ellas: hija de hija de hija… Continuar la lectura

Presencia de Néstor Kirchner

Por Eduardo Montes-Bradley

Perón ordenó la realización de sendos panfletos en los que su esposa fue virtualmente canonizada a un año de su muerte. Sucesos Argentinos y Noticiario Panamericano prestaron el aval necesario, después de todo y como se sabe, los noticieros no mienten. Sin embargo, aquellos no resistieron el paso del tiempo. “Presencia de Eva Perón” como “Su obra de amor” del chileno Carlos Borcosque, acabaron por convertirse en groseros folletines de estudio que señalan el origen del mito. Según cuentan, Borcosque terminó arrepintiéndose de haber servido a los intereses del viudo-déspota.

Tras la muerte de Kirchner, la viudez en ejercicio volvió a solicitar el encargo. Una vez más el director no fue argentino. Adrían Caetano, de probada reputación, dice ser “escéptico de la política” aunque confiesa tener “más simpatías que antipatías por este gobierno”. Lo anterior no debería ponerse en duda, lo dudoso es que pueda concretar el encargo desde “un lugar objetivo”, como pretende. Según La Nación, la idea original fue de Fernando Navarro (FPV), y el “publicista” Jorge “Topo” Devoto. Continuar la lectura